02/10/2025
A 57 AÑOS DE LA MASACRE DE TLATELOLCO!
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A 57 AÑOS DEL 68, LA MEMORIA EN RELINCHO FRAGMENTADA EN 27 RETAZOS INSUMISOS
Por Salvador Díaz Sánchez
1. SABÍA QUIÉN ERA. Un carnicero. Por su triste papel jugado en Tlatelolco lo mantenía yo en la retina. Lo recordaba como el feroz cazador de los sobrevivientes del asalto al Cuartel Madera, ese 23 de septiembre de 1965, fecha en que dieron inicio las guerrillas contemporáneas en México. En 1968, al amanecer del conflicto estudiantil, él fue quien ordenó el bazukazo a la puerta de la Preparatoria Uno, en el Centro Histórico de la ciudad. Y después, este be***al comandante del “Batallón de Fusileros Paracaidistas”, fue el operador militar del gobierno en la masacre del Dos de Octubre. Estaba al mando del "Batallón Olimpia". Su figura la conservaba en mis ojos con exactitud cinematográfica. Este tipo incivil que respondía al nombre de José Hernández Toledo me recordaba a otro individuo, más incivil aún, de la Revolución Mexicana.
2. EN LA ESCUELA SECUNDARIA FEDERAL “Ignacio Ramírez”, ESFIR, yo era un escuinclito de media tabla pero bien informado, a pesar de haber repetido el tercer año por haberme ido a “Extra” en Matemáticas y en Física. Una vez el maestro de Español, Evelio Monroy Castelán, nos regañaba por nuestra ignorancia supina sobre lo que pasaba en México y en el mundo, y dijo “A ver compañeritos, les voy a regalar un punto si me dicen quién es el secretario de Relaciones Exteriores de México”. Nadie levantó la mano, el profe volteó lentamente de un lado a otro y nada. Yo me animé como un pajarito que comienza a aletear y alcé el brazo. Se sorprendió todito. “A ver, a ver, ¿usted sabe?”, “Sí”, repliqué tímidamente, “Quién”, preguntó levantando la barbilla, “Antonio Carrillo Flores”, dije aún más tímidamente, “Ahhh”, se quedó perplejo Evelio, y Cómo es que sabe, Es que mi papá todos los días compra el periódico, Cuál, El Universal Gráfico, Ah, Pues ya tiene un punto más para el próximo examen. Carrillo Flores, hijo del inventor del “Sonido 13”, Julián Carrillo, era el canciller de México en el gabinete de Díaz Ordaz en 1968.
3. TAMBIÉN GUARDO claramente en mi chompeta la imagen de Rodolfo Sánchez Taboada, aquel Capitán Primero carrancista quien, el 10 de abril de 1919, en la hacienda de Chinameca, ordenó a sus soldados le dispararan a quemarropa al gran Emiliano Zapata. Venustiano Carranza festejó pródigamente con los estrategas de la traición: felicitó al general Pablo González (el “General Derrotas”), le confirió a Jesús Guajardo el grado de general brigadier y lo obsequió con 50 mil pesos, a Sánchez Taboada lo ascendió militarmente y posteriormente fue recompensado, en distintos momentos, con la gubernatura de Baja California, con la secretaría de Marina y con la presidencia del PRI.
4. ESTE INFAME Sistema político siempre premia a sus “mejores” hombres, generalmente asesinos a sueldo. Rodolfo Sánchez Taboada y José Hernández Toledo son pequeños botones de muestra.
5. EN 1981 ERA YO UN PRIVILEGIADO ESTUDIANTE del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la UNAM, y alumno de la maestría en Sociología Rural en Chapingo. Filmaba con mis compas cuequeros una película documental, entre otros temas, sobre el grupo guerrillero “Brigada de Ajusticiamiento del Partido de los Pobres” del profesor Lucio Cabañas Barrientos, en la Costa Grande de Guerrero. Me urgían tomas de soldados y el testimonio de alguien con peso en la persecución a Lucio. Por eso cuando pedí informes en Atoyac sobre quién era el comandante de la Zona Militar de esa región de la montaña, y me respondieron que era el general José Hernández Toledo, un galopante aceleramiento sanguíneo me recorrió por las venas, y no era para menos, no obstante, me dije, tengo que entrevistar a éste, uno de los principales asesinos de Tlatelolco.
6. NO SÓLO ERAN LOS INDÓMITOS VOLANTES, a mi padre, afortunadamente le gustaba leer el periódico y diariamente compraba el “Universal Gráfico”, el periódico vespertino de “El Universal”, la sección que buscaba siempre eran las tiras cómicas. Me encantaba leer el niño calvo y mudo, “Henri”, el detectivazo, “Dick Tracy”, el cavernícola que montaba un dinosaurio, “Trucutú”, el mediocre burócrata y su comprensiva esposa, “Lorenzo y Pepita”, especie de “Gutierritos”, mexicano, y otros que se me desperdigan en la memoria. Me gustaba contestar el crucigrama y ver al otro día la solución, pero, sobre todo, diariamente, sin excepción, leía “Aunque usted no lo crea”, de Ripley. Otras páginas que me chutaba eran las deportivas y las fotos y encabezados de todas las secciones, a los 14 años las imágenes de encueratrices de espectáculos no merecían mucha atención. Pero en esos momentos de explosión estudiantil quedé asombrado con la poderosa “Marcha del silencio”, encabezada por el dignísimo rector de la UNAM, Javier Barros Sierra, lo recuerdo muy bien.
7. EN UNA DE ESAS TERSAS MAÑANAS de la Costa Grande de Guerrero, el equipo del CUEC esperaba afuera, mirando el amurallado cuartel de Atoyac lleno de palmeras. Vivíamos la época de la guerra sucia, 1981. Yo fungía como el director del ambicioso y apasionante documental que, en ese entonces, aún no tenía nombre. Pedro Reygadas era el fotógrafo, Chucho Pérez, era su ayudante, Jorge Pérez Grovas, el sonidista, Paco Orduña la hacía de “foquero” y gaffer, aunque sólo fue una o dos veces, después nos regaló generosamente su material del CUEC que a él le correspondía, y nos acompañaban en cada viaje ayudantes diferentes, entre los cuales destacaban el Gordito, Raúl Héctor Ruiz, Mi hermano Enrique, Germán García Guerrero, Octavio Gaytán, “El príncipe Azteca”, Narciso Cadena, y mi cuate de siempre Luis Miguel Valdivia Santamaría, (a) El simpatías. Acabábamos de realizar unas chingonas tomas de los soldados pero esperábamos hacerle una entrevista a un militar. La neta nos ganaban los nervios.
8. CON FRECUENCIA el trompas Díaz Ordaz advertía “a todos los mexicanos” de una conjura comunista que actuaba contra México, culpaba a los estudiantes de "boicotear" las olimpiadas, y de que “manos extrañas se empeñan en desprestigiar a México”, las noticias se saturaban de palabrejas para mí nuevas como “alborotadores”, “agitadores”, “provocadores”, “rojos”, “motineros”, “extremistas”, “elementos subversivos” para hablar mal de los estudiantes. Para hablar bien del gobierno sobraban plumas mercenarias que inundaban, a punta de billetes, los diarios, la radio y la televisión, Jacobo Zabludowski sobre todo, quien se refería al “patriotismo” del presidente, a las acciones enérgicas contra los “rojos” y contra los “agentes del comunismo soviético”. En ese clima anticomunista, un “estudiante”, para los medios masivos era sinónimo de lo que hoy llamarían “revoltoso” o “anarquista” y era candidato natural a ser arrestado y encarcelado máxime si lucía las flamantes y rockeras melenas, a la sazón, de moda.
9. EN 1968 CURSABA YO el 3er. grado en la gloriosa ESFIR de Texcoco, así que sólo participé en el movimiento estudiantil como mero espectador, por medio de la propaganda estudiantil y por los testimonios de mi hermano Polo que estaba en la Facultad de Medicina de la UNAM y nos contaba sobre las marchas y algunas movilizaciones a las que asistía. Mi padre nos surtía de la información necesaria como para empezar a aborrecer al Ejercito, que había tomado calles, plazas y Zócalo capitalino además de ocupar la Ciudad Universitaria, él trabajaba exactamente atrás de la Catedral Metropolitana, por lo cual le caían muchos volantes repartidos por los activistas universitarios, que se guardaba en la bolsa trasera del pantalón y al llegar a la casa campesina nos los daba. Todos les echábamos un vistazo. Mi papá nos decía “Pinches soldados ya están matando estudiantes”.
10. LOS ALTOS MANDOS del ejército dijeron que fueron objeto de una agresión de los estudiantes agitadores. José Hernández Toledo dijo en su parte de guerra: “Claro que el 2 de octubre como caímos en una emboscada, ciento por ciento cobarde y mezquina, hicimos uso de las armas únicamente para repeler la bárbara agresión de que fuimos víctimas ya que recibimos fuego sin contemplación de ninguna clase”.
11. EN EL CAMPO MILITAR Nº 1, ahí donde torturaron o torturan y han desaparecido a tantos guerrilleros, existe un monumento a los soldados “caídos” en Tlatelolco.
12. NUESTRO PAÍS SE PREPARABA para las Olimpiadas de 1968, las fanfarrias olímpicas se escuchaban cada cinco minutos en la radio. Yo coleccionaba unos hermosos pines con los distintivos de cada deporte que salían en las bolsitas del detergente Ariel, con los cuales uno se ganaba una lana si conseguía toda la colección. Nunca pudimos completarla por más que mi madre cada que abría una bolsita de fab nos preguntaba si ya teníamos ese botoncito de metal.
13. EN UN DISCURSO en Guadalajara, 1º de agosto de 1968, Díaz Ordaz, en plena represión estudiantil, dijo, “Para quien la quiera tomar dejo mi mano tendida”, Jaime Goded, con quien llevaría yo una materia en Ciencias Políticas de la UNAM, unos cinco años más tarde, le replica a GDO: “A esa mano tendida, la prueba de la parafina”.
14. MÉXICO VIVÍA EL MUNDO “feliz” de los priistas, el orbe tricolor de las elecciones robadas, de los caciques nacionales como Rubén Figueroa en Guerrero, Gastón N. Santos en San LuisPotosí, de los líderes sindicales corruptos como Fidel Velázquez de la CTM o Joaquín Hernandez Galicia de los petroleros. No había más ideología que la del PRI. Y el presidente era omnipotente y omnipresente, casi Dios, pero cuando inauguró las olimpiadas el 12 de octubre de 1968, recibió abucheos y la más ruidosa silbatina que pudo haberse hecho a algún presidente por la masacre del 2 de octubre. El que se sentía Dios se convirtió en Satanás.
15. EL DOS DE OCTUBRE de 1968, hace 57 años, en una lluviosa tarde murieron vilmente acribillados cientos de personas en la Plaza del las Tres Culturas de Tlatelolco. Niños, mujeres y ancianos entre ellos, jóvenes los más fueron las víctimas. Gobernaba el Calígula y recalcitrante anticomunista Gustavo Díaz Ordaz, su secretario de Gobernación respondía al nombre de Luis Echeverría Álvarez, éste lo hizo tan bien que el primero lo designó su sucesor. En la masacre “brilló” tanto el ministro de Defensa Marcelino García Barragán, padre de Marcelino García Paniagua (ex presidente del PRI) y abuelo del actual secretario de Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, como el ejecutor directo José Hernández Toledo, quien después fue jefe de la zona militar en Atoyac de Álvarez y férreo perseguidor de Lucio Cabañas, en la sierra de Guerrero. Las manos enguantadas de blanco del batallón Olimpia estaban bajo su mando y fueron las que facilitaron la matanza y procuraron los arrestos de cientos de activistas del 68.
16. CUANDO LO VI VENIR lo reconocí de inmediato, moreno, gordo y chaparro, con su gorra con visera de general brigadier, con una aguilota en medio y dos estrellitas arriba del ave. En lugar de ver sus insignias, emblemas y divisas militares, imaginé que traía colgados cráneos y huesos de sus víctimas a manera de condecoraciones y grados castrenses. Vi su pecho como un calavernario. Salía rodeado de su guardia personal. Daba miedo el ca**ón, me puso muy nervioso. El soldado que vigilaba la entrada de la Zona Militar ya tenía mis credenciales de Chapingo y del CUEC. Cuando se acercó José Hernández Toledo, el ejecutor de Tlatelolco, el guardia que le hizo el saludo cortando enérgicamnte el aire con la mano en forma de hacha desde la gorra militar, aprovechó para decirle que deseaba yo hablar con él y le entregó mis credenciales. El bárbaro general estaba más canoso y se veía más viejo que en las fotos que yo conocía, con unos bigotes de morsa inconfundibles, “General quisiera hacerle una entrevista, mire, esteee, estamos haciendo un documental/”, no me dejó terminar, efectivamente me miró y me cortó de tajo, “No doy entrevistas”, cuando ya se iba, como burlándose, me espetó “y menos a comunistas”, me entregó mis credenciales y montó en un apantallante vehículo militar. Frustrado y aún excitado, me retiré con mis compañeros cineastas.
17. UN DIARIO EXTRANJERO, “The Guardian”, informó que fueron 365 mu**tos. Nunca se supo la cifra exacta. Años después Luis Echeverría ex presidente de México, también responsable del “Halconazo” en 1971, donde murieron decenas de estudiantes, enfrentó órdenes de aprehensión, finalmente sólo purgó unos años de prisión domiciliaria, hasta su muerte a los 100 años de edad en 2022. A 57 años de los hechos nadie ha sido encarcelado.
18. MI PADRE TRABAJÓ durante 40 años en “El Centro Vidriero de Gómez Lavín”, una de las vidrierías más importantes de México, en Guatemala 34, en el corazón de los “disturbios”. Hace unos cuantos años desapareció ese negocio para darle paso al Museo Archivo de la Fotografía de la Ciudad de México. Cuántas veces fui a este legendario lugar. Fue mi fuente de información de muchos acontecimientos, el Movimiento estudiantil del 68, el principal.
19. AL SIGUIENTE DÍA de la masacre miles de mexicanos buscaban a sus familiares en delegaciones, hospitales y depósitos de cadáveres, otros tantos estaban en cárceles o en cuarteles militares, La gente se informaba por las noticias sesgadas de periódicos que hablaban de los “ataques de los provocadores y agitadores” o de “zafarrancho en Tlatelolco”. Mi papá dijo ¡Pinche gobierno jijo de la chingada!", estaba indignado. Mi odio de chamaco llegó al extremo, “pi**hes soldados”, dije dentro de mí. ”Ovaciones”, diario deportivo, titulaba en primera plana: "Sí habrá Olimpiada".
20. EN SU 5º INFORME de Gobierno en 1969, Díaz Ordaz, en la forma más desvergonzada del mundo, alardeando de su cobardía acerca de la matanza de Tlatelolco, dijo: “Asumo plenamente, la responsabilidad personal, jurídica e histórica, de las decisiones tomadas al respecto”.
21. EN 2006, OTRO PRIISTA, sanguinario también, Enrique Peña Nieto, gobernador del Estado de México y después presidente de la República, ante la inmisericorde represión, tortura y allanamiento de moradas, violaciones a mujeres, muerte de dos jóvenes, cientos de encarcelados, en el pueblo de Atenco, casi en las mismas palabras presumió como un héroe: “Asumo toda la responsabilidad de lo ocurrido en Atenco pues era necesario restaurar el orden y el estado de Derecho”.
22. EN ENERO DE 1982, EL EQUIPO CUEQUENSE terminó el documental sobre Lucio y otros problemas sociales de Guerrero. No pudimos entrevistar a Hernández Toledo pero sí lo hicimos con un ex soldado de Aguas Blancas, perseguidor del guerrillero, y tomamos clandestinamente imágenes valiosísimas de los soldados del sombrío general. El documental lo pueden ver en You Tube, se llamó finalmente, "El edén bajo el fusil" (https://www.youtube.com/watch?v=dp3DYTxvehg&t=3162s).
23. ABRIL DE 1977. GDO, al ser nombrado embajador de México en España por José López Portillo, “regañó” en esta forma a un periodista: “Estoy muy orgulloso de haber sido presidente de la República… pero de lo que estoy más orgulloso es del año de 1968, porque me permitió servir y salvar al país, les guste o no les guste con algo más de horas de trabajo burocrático, poniéndolo todo, vida, integridad física, horas, peligros, la vida de mi familia, mi honor, el paso de mi nombre en la historia. Todo se puso en la balanza. Afortunadamente salimos adelante. Y si no ha sido por eso, usted no tendría la oportunidad, muchachito, de estar aquí preguntando”, ese muchachito reportero, según me han contado, era Pepe Reveles, un excelente y comprometido periodista.
24. MI ABUELITA DOMI (Domitila) que vivía en la Colonia 20 de noviembre, fue a Peralvillo el día 3 de octubre a un mandado, me platico días después, “vi a varios camiones que llevaban cadáveres”, me lo dijo casi llorando. Mi abuelita no mentía, era incapaz de inventar una mentira.
25. COMO SI EL TIEMPO fuera un rechinar de amarguras, el olor a la pólvora de Tlatelolco invade los rojos recuerdos de mi primera juventud, persisten tercos, necios, tenaces, y viene a mí la época de la guerra sucia de los años 70 y 80 del siglo pasado, como el momento en que intenté entrevistar al carnicero de Tlatelolco, también llega a mí la remembranza de mi papá entregándome los revolucionarios panfletos estudiantiles, y yo aprendiendo a aborrecer al Ejército y, por último, brotan las imágenes de Sánchez Taboada, de José Hernández Toledo, de Luis Echeverría, de Gustavo Díaz Ordaz, de Enrique Peña Nieto, y me repiquetean las palabras: “Sí, el Sistema sabe premiar a sus peores hombres, brutos, carniceros o asesinos”.
26. Ahora, ese mismo Sistema, pero con la nueva presidente Claudia Sheimbaum, el ejército y policías como Omar García Harfuch, siguen siendo premiados y parece que continuarán como hijos predilectos de la 4T.
27. ¡DOS DE OCTUBRE NO SE OLVIDA, ES DE LUCHA COMBATIVA!