EPT: Orgullo Texcocano

EPT: Orgullo Texcocano Aquí se acopian sentires, razones y policromías de la EPT para su desarrollo intelectual y académico.

¡QUIOBO JAIME! ¡ADIÓS JAIME!"Al maestro de la EPT, Jaime Velázquz Ramos, quien, si la memoria me es fiel, impartió clase...
21/03/2026

¡QUIOBO JAIME! ¡ADIÓS JAIME!

"Al maestro de la EPT, Jaime Velázquz Ramos, quien, si la memoria me es fiel, impartió clases de Matemáticas y de Física en los años 80 y 90 del siglo pasado, así lo recordarán sus exalumnos, y así lo recuerdo yo, desde este gran útero preparatoriano que ha dado a luz a tantos profesionales de distintas especialidades".

Te voy hablar de tú a tú, Jaime, supe de la cruel noticia hace unos días, ignoramos las causas, pero ayer fueron tus exequias y, entre otros actos, te llevarían a la presidencia municipal de Tezoyuca, tu pueblo, tu municipio, tu regazo, no pudimos ir a darle palabras de aliento a tu familia, lo cual me duele en demasía.

Además de ser compañeros en EPT, me vinculaba contigo tu amor por el futbol, éramos compañeros del panbol aquí en la prepa en el equipo de maestros y trabajadores, y rivales en la liga dominguera. Al final, como debe de ser, amigos. No recuerdo ya en que equipo jugabas, de los muchos que hay en Tezoyuca, cuyas canchas del ”20 de Noviembre”, o la de “Santiago Tezoyuca”, conocía a la perfección, pues por lo menos cada dos meses jugaba yo en tu pueblo con mi equipo el Delta. Pero te recuerdo más cuando ibas de visita a la cancha de Pentecostés. Una vez, un alumno mío me dijo que era yo bien bravero, cuando le pregunté el por qué, me dijo que me había visto jugar y era yo un rudo, me dijo que era hermano tuyo, Jaime.

Dejaste la prepa para, supongo, atender tu negocio de pinturas Comex en Tezoyuca (la fábrica te queda cerquita, en Acolman). Luego, además del futbol, te jallé cuando andabas recorriendo el cerro de ¿Santiago?, visitando domicilios para entregarles folletos a tus vecinos pues eras candidato a presidente por tu municipio, supongo que por el PRD. Yo estaba pintando una barda para exigir la libertad de los compañeros de Atenco del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, FPDT, nos saludamos contentos, cada quien por su causa. Después nos visitaste alguna ocasión en la prepa, otra cuando ya eras presidente municipal. Alguna vez me fuiste a dejar a mi casa unos galones de pintura. Otras te topé por el jardín de Texcoco, siempre amable, siempre sencillo, siempre un caballero, tu mirada y tu sonrisa te delataban. Sí, Jaime, y ahora me entero que te nos juiste, qué se le va a hacer, solo escribirte esto desde lo más profundo de mi alma, ojalá tu familia, hermanos, hijos, esposa, tengan la fortaleza necesaria para reponerse rápidamente de este golpe de tu ausencia.

¡Descansa en paz, por siempre, Jaime, Maestro de la EPT!

(Salvador Díaz)

03/11/2025

CARTA A UNA ALUMNA DE LA PREPA TEXCOCO

A Jenifer Valentina Hernández Martínez, mi ex alumna del José Revueltas de 2024:

Recibí tu calaverita en video como quien escucha por primera vez la perplejidad de un atardecer, voz joven, bella y profunda que entiende la música del mundo. Y más que salvando al día, salvaste a Salvador. Y sí, en tus versos, la Muerte —esa vieja revolucionaria que nunca falta a clase— se sentó un momento entre las butacas y sonrió con sorna ante el milagro de tu palabra viva. Tu escritura, nacida en los primeros años de la Prepa Texcoco, es una chispa que nos recuerda que el pensamiento y la poesía son las verdaderas rebeldías que nos salvan del olvido.

Me emociona ver que desde ese salón que lleva el nombre de José Revueltas —hombre que creyó en la justicia, en la palabra y en la juventud como bastiones de lucha— germinan voces como la tuya, capaces de transformar el aula en un territorio de libertad. Hay en tu calaverita un aire de Sabines, ese amor que habla desde la entraña, y también la lucidez de Alfonso Reyes, que sabía que la literatura es una forma de gratitud y de lucha.
Gracias por recordarme, con ingenio y ternura, que los maestros también morimos un poco en cada verso que nos nombra, y renacemos en la memoria de nuestros alumnos. En tu calaverita no he mu**to, tampoco ando de parranda, más bien, he aprendido a vivir mejor, entre las risas socarronas de la huesuda y la eternidad de la palabra.

Con afecto y gratitud, tu irreverente maestro bicicletero.

Salvador Díaz Sánchez

(Jenifer participó con esta Calavera en video, el viernes 31 de octubre de 2025, en Plantel “Sor Juana Inés de la Cruz" UAEMéx)

LOS ZOMBIES DE LA EPT Y LA GENERACIÓN DE LOS NATIVOS DIGITALES DEL “ROSARIO CASTELLANOS” EN DÍAS DE MU***OSPor Dulcenomb...
03/11/2025

LOS ZOMBIES DE LA EPT Y LA GENERACIÓN DE LOS NATIVOS DIGITALES DEL “ROSARIO CASTELLANOS” EN DÍAS DE MU***OS

Por Dulcenombre del Huerto

Emergieron de todas partes, de las historietas de los sesenta con papel barato, de los mangas japoneses donde todo el mundo vocifera con los ojos cerrados, de las películas que Netflix insiste en recomendar aunque nadie las pida. Resucitó Frankenstein con el pelo más lacio que nunca, Drácula con brackets nuevos (más por estética que por necesidad), Morticia con su vestido reciclado y todos esos personajes sombríos que huelen a nostalgia y a spray negro para el cabello. Menos los de Coco, claro, que siguen vetados por tener demasiado de Disney y muy poco de ofrenda con Pan de Conejo y auténtica flor de cempasúchil.

Ocurrió el 31 de octubre de 2025, en la EPT, ese lugar donde los sueños didascálicos se topan con el olor pintarrón seco. La generación Z todavía habla español, aunque ya con un acento pixelado. Dicen “bro” entre “no manches” y “de chill”, y festejan el “jalogüin” como si fuera misa de domingo, entre un meme y un TikTok. No importa: son los centennials, los zoomers, los hijos bastardos del Wi-Fi y los nietos del MSN Messenger.

Esa mañana los vi llegar desde el panteón, desde los altares digitales, desde la nube del Google Drive como nefelibatas digitales. Algunos emergieron del mar con olor a salitre y datos móviles con el hocico roto, otros de la montaña sagrada jodorowskiana donde dejaron sus cenizas en un video de Instagram con filtro sepia y música de Panteón Rococó.

Son nómadas del costumbrismo digital, almas que solo existen si alguien les da un “me gusta”. Yo, en mi papel de cronista anacrónica, les tomé una foto con mi celular medio obsoleto y pensé en Pedro Páramo, en esos trinos perdidos en el territorio de los mu**tos que hablan más que los vivos. Veía en mis alumnos del Rosario Castellanos (matutino) algo de Juan Rulfo, pero también algo de los zombis de Breaking Dead, una mezcla imposible de Cómala y Ciudad Gótica. Algunos tenían cara de Lucas Lucatero, otros de Anacleto Morones con cuenta de TikTok y filtro de pato.

Mientras bajaba al patio, imaginaba a la huesuda y al Principe del Mundo, al diablo, oliendo a incienso y a desodorante Axe. Había zombies que se reían del Guasón, una Monje Loca con la jeta ensngrentada que daba consejos de amor a un Payaso Maléfico y Una flor con cascabeles rotos y pétalos coloridos vendiendo dulces caducos y una Mujer Zanahoria que predicaba el veganismo entre ofensas de tortas de tamales. La Adelita Calaverita bailaba reguetón con el Dinosaurio de Trucutú, y todos eran felices, orondos, brillantes en su miseria luminosa, y por ai, perdido entre cadáveres y catrinas, ambulaba un Zorro del desierto totalmente madreado.

Era el Día de Mu***os en la EPT, la frontera entre la p**a muerte y el pi**he Wi-Fi. Entre lo sagrado y lo absurdo. Entre la calavera de azúcar y la selfie con flash. Y yo, vieja testiga de los días analógicos, entendí que el panteón ha cambiado de domicilio, ahora está en la nube, pesa dos terabytes y se actualiza cada año con una nueva versión de los mu**tos vivientes... ¡Abrcadabra cabrestos!

LA OFRENDA DE GUMARO EN LA EPT, QEPD Y DIOS LO BENDIGA—Ora tú, ¿pos cuándo te morites Romualdo?—Ya tiene común mes, Guma...
30/10/2025

LA OFRENDA DE GUMARO EN LA EPT, QEPD Y DIOS LO BENDIGA

—Ora tú, ¿pos cuándo te morites Romualdo?
—Ya tiene común mes, Gumaro
—No chingues, si te veías bien sano, canijo Romualdo
—Pos sí, ya ves la diabólica, no me avisó ¡y valí madres! ¿Y tunas?, ¿ya aprendiste a soltarte el pelo?
—Ya, aquí en el cielo es como en la cárcel, aprendes de tocho, hay unas virgencitas que me quitan el aliento, digo el halo divino, pa los bIenaventurados elegidos del Señor
—¿Quedaste en el cielo Gumaro? ¿Pos cómo leicites? ¿Diste mordida?
—Aquí no se dice así, se dice ¿fuiste caritativo, dadivoso o soltaste el óbolo?
—¿Pos cuánto dites Gumaro? Quiero ver, porque yo tovia ando en el purgatorio
—Mira, dile a San Pedro, o a San Marcos Evangelista, que a veces la hace de su canchanchán, que llegando al cielo te pones a mano con el dinero del huachicol fiscal y seguro te sueltan las llaves de la puerta del cielo, claro yo entré por la libre, pues gané en la tómbola, ya ves desde que la puso de moda la 4T, acá en el paraíso también se adoptó, y yo me fui derechito a g***r de una angelitas que ¡ah bárbaro!
—Ta güeno, ¡párale que me voy a buscar recursos a la tierra, pa g***r de esas huríes!,
—¡Ah caray! ¿Huríes? ¿Eso dónde lo aprendiste?, eso es del islamismo, del cielo de Mahoma
—Pos ónde lo voy aprender, de los Santiagos de mi pueblo, siempre salía de moro, y pos ahí lo dicen, en las relaciones y güeno, pos así le voy hacer ¿Y ora pa ónde vas?
—También voy pa mi pueblo, pero primero voy a la EPT, me llegó el run run que me pusieron mi ofrenda, y ya la vi está medio apantallante, y a ti ¿ónde te enterraron Romualdo?
—No me enterraron, ¡me quemaron!
—No se dice así ca**ón, se dice “cremaron” o incineraron
—O tú, siempre corrigiendo a la gente, pal caso es lo mismo, lo malo es que tuve que andar juntando los pedacitos de mi alma porque mis cenizas las echaron al mar, que porque me gustaba mucho nadar ¿y tú?
—No, yo quedé en el panteón de mi pueblo y quedé cerquita, ansí que llegaré el día primero tempranito paver a todos mis fieles bien juntos
—¿Qué te ponen en tu ofrenda?
—Pos ya sabes, lo que me gustaba, mole verde, chicharrón, carnitas, barbacoa, habas, lentejas y Ron Polano
—Préstame atención Gumaro
—Ora tú, pi**he Romualdo, si no te estoy albureando, te hablo en serio, por eso precisamente, me cargó la chingada
—¿Hasta Palenque, Chiapas?
—No, mi güen, lo que me mató, la verdadera chingada, y ora ya ves, desde ultratumba vengo y a ultratumba voy, como dice el poeta, nomás que pase el uno y dos de noviembre o Todos Santos, como antes se decía, y me devuelvo a la gloria A ver si pa de aquí a un año, nos vemos en el cielo, claro, si te pones a mano con tu óbolo huachicolero
—Ya rugiste calcetín, que pi**he gusto me dio verte, ya no te desaparezcas, ai nos vidrios, como dicen en tu pueblo vidriero
Y ¡pum!, ambos, Gumaro y Romualdo se esfumaron al mismísimo tiempo.

(He aquí la espectacular ofrenda de la EPT).

EN BUSCA DEL GUANTE PERDIDO POR LAS AULAS DE LA EPTSe me enchina el cuerpo nomás de pensarlo: Si existe una Casa del gat...
06/10/2025

EN BUSCA DEL GUANTE PERDIDO POR LAS AULAS DE LA EPT

Se me enchina el cuerpo nomás de pensarlo: Si existe una Casa del gato que pelotea, un Hotel de corazones rotos, una Sociedad de poetas mu**tos, Una larga noche de ectoplasmas y perros rabiosos, por qué no habría de existir un Individuo que siempre extraviaba los guantes de la mano derecha
Esto tiene cola por pisar e implica, en primerísimo lugar, el porqué de unos años pacá me acostumbré a la rutina de calzarme guantes, más bien a esa especie de mitones o manoplas que usan algunos deportistas, sobre todo los artistas de la nieve, ciclistas, motociclistas o halterofilistas o simples aficionados al gimnasio que usan esas prendas mochas que dejan al descubierto la totalidad o una parte de los dedos
Y en segundo lugar Una mañana lluviosa un alumno de la Prepa Texcoco me preguntó si yo llegaba en moto ¿Por qué? Por sus guantes No, es por recomendación dermatológica, además, le dije, vengo en bicla Ah, ¿por eso? Símón, le contesté

LAS MANCHAS CARGADAS DE SOL
Resulta que mis tiernas y rosadas manos, sobre todo la izquierda, estaban tapizadas de manchitas, como de plátano tabasco muy maduro o como los viejos focos de tienda de pueblo, llenos de cacas de mosca Es por el sol, ¿Efelides? ¿Léntigo Solar? ¿Cloasma? ¿Pecas comunes? ¿Paño? ¿La edad? Ruquez, sí Algo de todo eso Mi doctora me observa con mucho cuidado ¿Usted maneja? Vea como tiene más lunares en la mano izquierda, debe usar guantes Esa fue la prescripción de mi dermatóloga Y de ai pal real, más ahora con mi feliz retorno a mi monoplaza de dos ruedas, bicicleta o servicial “burra”
Le revané parte de los dedos a unos viejos guantes y los adapté para utilizarlos mientras enérgicamente pedaleo o manejo, y sí, ya no tengo tan salpicadas de pecas el dorso de mis extremidades después del tratamiento de Crioterapia aplicado por mi taxidermista De ese jaez es la verdadera historia de mis guantes perdidos

LAS MISTERIOSAS DESAPARICIONES
Pero todo esto ha resultado un drama particular, habida cuenta de mi desorden en el empleo de mis accesorios En un lunes de tianguis texcocano (vivo a 150 metros de él) compraba mis sabrosos plátanos, exquisitas guayabas, generosas uvas y opíparos mangos, al pagar me quité rápidamente el guante derecho para rascarle a mi bolsillo, de ahí me dirigí a comprar mis pechugas de pollo Apenas rebasaba dos puestos de verduras y uno de chácharas cuando me percaté de mi guante Lo tiré en la fruta, me dije y de volón pin pon fui por él Búsqueda vana, no lo recuperé Otro guante perdido En dos ocasiones anteriores me había ocurrido suceso semejante, opté por ya no ponerme guantes durante la compra de mi recaudo y concentrarme en buscar precios ajustados a mi presupuesto

PROUST Y LA MEMORIA PERDIDA
Como quien no quiere la cosa, las últimas mermas de mis fabulosas prendas ocurrieron hace semana y media Durante dos días hábiles seguidos, un viernes y un lunes, entre 8 y 9 am, la providencia me desnudó la mano derecha El viernes olvidé uno en el grupo Antonio Caso de EPT, pues al ir a firmar ya no llevaba mi protección, regresé a asomarme y no lo jallé Luego, el lunes, al subir rumbo al Rosario Castellanos, por la escalera me di cuenta de la ausencia de mi guante derecho Le pedí a un alumno Mira pregúntale a la maestra y a los alumnos si no vieron mi hermoso guante No maestro, que no dejó nada Otra vez me pendejeé a mí mismo, inexplicáblemente se me cayó, olvidé o torcí los caminos del guante e irremediablemente recordé a Marcel Proust “En busca del guante perdido” y recordé ese defecto conocido como el “Sindrome del objeto abandonado” a causa de la distracción, el agobio o el estar haciendo o pensando varias cosas a la vez
Inexplicable ese raro y neblinoso olvido cotidiano, por más que quiero reconstruir acontecimientos recientes ¿cómo, cuándo, dónde perdí mis guantes?, ¿por qué sólo es el guante derecho? Fácil, si fuera yo zurdo los guantes desaparecidos serían los izquierdos y los guantes huerfanitos serían derechos Lo malo es que cuando coloco cualquier guante en la bolsa del pantalón, tengo mi cartera, mi forro del sombrero, mis gises modernos, monedas o cuanta madre cargo en mis buchacas Igualmente los pongo en mi chamarra, pero sus bolsas están pequeñas y los mitones se caen sin remedio, además que traigo ahí mis dos cubrebocas y un pañuelo que me ayudan a entibiar el aire que me pega de frente cuando voy en mi bici emulando a Isaac del Toro para llegar a la Prepa

COLOFÓN
Hasta la fecha he acumulado una decena de guantes izquierdos en la danza de los misterios, desafortunadamente, excepto uno, todos son de una sola vista y sólo he podido habilitar a uno como guante derecho He tratado de remediar ese síndrome de pérdidas valiosas, ahora me fijo bien (¡Aleluya!), cada vez que me quito el último guante, me concentro ¿en dónde lo voy a depositar para evitar su caída? y lo voy logrando ya, llevo una semana en que no pierdo nada Espero que aquí acabe el deterioro normal de memoria inmediata y recordar, concentrarme y recobrar mi agilidad mental, aunque sé de antemano que por perder unos guantes derechos no me voy a petatear Tan tan.

A 57 AÑOS DE LA MASACRE DE TLATELOLCO!https://www.facebook.com/share/p/19Y6EpUhxz/
02/10/2025

A 57 AÑOS DE LA MASACRE DE TLATELOLCO!
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A 57 AÑOS DEL 68, LA MEMORIA EN RELINCHO FRAGMENTADA EN 27 RETAZOS INSUMISOS

Por Salvador Díaz Sánchez

1. SABÍA QUIÉN ERA. Un carnicero. Por su triste papel jugado en Tlatelolco lo mantenía yo en la retina. Lo recordaba como el feroz cazador de los sobrevivientes del asalto al Cuartel Madera, ese 23 de septiembre de 1965, fecha en que dieron inicio las guerrillas contemporáneas en México. En 1968, al amanecer del conflicto estudiantil, él fue quien ordenó el bazukazo a la puerta de la Preparatoria Uno, en el Centro Histórico de la ciudad. Y después, este be***al comandante del “Batallón de Fusileros Paracaidistas”, fue el operador militar del gobierno en la masacre del Dos de Octubre. Estaba al mando del "Batallón Olimpia". Su figura la conservaba en mis ojos con exactitud cinematográfica. Este tipo incivil que respondía al nombre de José Hernández Toledo me recordaba a otro individuo, más incivil aún, de la Revolución Mexicana.

2. EN LA ESCUELA SECUNDARIA FEDERAL “Ignacio Ramírez”, ESFIR, yo era un escuinclito de media tabla pero bien informado, a pesar de haber repetido el tercer año por haberme ido a “Extra” en Matemáticas y en Física. Una vez el maestro de Español, Evelio Monroy Castelán, nos regañaba por nuestra ignorancia supina sobre lo que pasaba en México y en el mundo, y dijo “A ver compañeritos, les voy a regalar un punto si me dicen quién es el secretario de Relaciones Exteriores de México”. Nadie levantó la mano, el profe volteó lentamente de un lado a otro y nada. Yo me animé como un pajarito que comienza a aletear y alcé el brazo. Se sorprendió todito. “A ver, a ver, ¿usted sabe?”, “Sí”, repliqué tímidamente, “Quién”, preguntó levantando la barbilla, “Antonio Carrillo Flores”, dije aún más tímidamente, “Ahhh”, se quedó perplejo Evelio, y Cómo es que sabe, Es que mi papá todos los días compra el periódico, Cuál, El Universal Gráfico, Ah, Pues ya tiene un punto más para el próximo examen. Carrillo Flores, hijo del inventor del “Sonido 13”, Julián Carrillo, era el canciller de México en el gabinete de Díaz Ordaz en 1968.

3. TAMBIÉN GUARDO claramente en mi chompeta la imagen de Rodolfo Sánchez Taboada, aquel Capitán Primero carrancista quien, el 10 de abril de 1919, en la hacienda de Chinameca, ordenó a sus soldados le dispararan a quemarropa al gran Emiliano Zapata. Venustiano Carranza festejó pródigamente con los estrategas de la traición: felicitó al general Pablo González (el “General Derrotas”), le confirió a Jesús Guajardo el grado de general brigadier y lo obsequió con 50 mil pesos, a Sánchez Taboada lo ascendió militarmente y posteriormente fue recompensado, en distintos momentos, con la gubernatura de Baja California, con la secretaría de Marina y con la presidencia del PRI.

4. ESTE INFAME Sistema político siempre premia a sus “mejores” hombres, generalmente asesinos a sueldo. Rodolfo Sánchez Taboada y José Hernández Toledo son pequeños botones de muestra.

5. EN 1981 ERA YO UN PRIVILEGIADO ESTUDIANTE del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la UNAM, y alumno de la maestría en Sociología Rural en Chapingo. Filmaba con mis compas cuequeros una película documental, entre otros temas, sobre el grupo guerrillero “Brigada de Ajusticiamiento del Partido de los Pobres” del profesor Lucio Cabañas Barrientos, en la Costa Grande de Guerrero. Me urgían tomas de soldados y el testimonio de alguien con peso en la persecución a Lucio. Por eso cuando pedí informes en Atoyac sobre quién era el comandante de la Zona Militar de esa región de la montaña, y me respondieron que era el general José Hernández Toledo, un galopante aceleramiento sanguíneo me recorrió por las venas, y no era para menos, no obstante, me dije, tengo que entrevistar a éste, uno de los principales asesinos de Tlatelolco.

6. NO SÓLO ERAN LOS INDÓMITOS VOLANTES, a mi padre, afortunadamente le gustaba leer el periódico y diariamente compraba el “Universal Gráfico”, el periódico vespertino de “El Universal”, la sección que buscaba siempre eran las tiras cómicas. Me encantaba leer el niño calvo y mudo, “Henri”, el detectivazo, “Dick Tracy”, el cavernícola que montaba un dinosaurio, “Trucutú”, el mediocre burócrata y su comprensiva esposa, “Lorenzo y Pepita”, especie de “Gutierritos”, mexicano, y otros que se me desperdigan en la memoria. Me gustaba contestar el crucigrama y ver al otro día la solución, pero, sobre todo, diariamente, sin excepción, leía “Aunque usted no lo crea”, de Ripley. Otras páginas que me chutaba eran las deportivas y las fotos y encabezados de todas las secciones, a los 14 años las imágenes de encueratrices de espectáculos no merecían mucha atención. Pero en esos momentos de explosión estudiantil quedé asombrado con la poderosa “Marcha del silencio”, encabezada por el dignísimo rector de la UNAM, Javier Barros Sierra, lo recuerdo muy bien.

7. EN UNA DE ESAS TERSAS MAÑANAS de la Costa Grande de Guerrero, el equipo del CUEC esperaba afuera, mirando el amurallado cuartel de Atoyac lleno de palmeras. Vivíamos la época de la guerra sucia, 1981. Yo fungía como el director del ambicioso y apasionante documental que, en ese entonces, aún no tenía nombre. Pedro Reygadas era el fotógrafo, Chucho Pérez, era su ayudante, Jorge Pérez Grovas, el sonidista, Paco Orduña la hacía de “foquero” y gaffer, aunque sólo fue una o dos veces, después nos regaló generosamente su material del CUEC que a él le correspondía, y nos acompañaban en cada viaje ayudantes diferentes, entre los cuales destacaban el Gordito, Raúl Héctor Ruiz, Mi hermano Enrique, Germán García Guerrero, Octavio Gaytán, “El príncipe Azteca”, Narciso Cadena, y mi cuate de siempre Luis Miguel Valdivia Santamaría, (a) El simpatías. Acabábamos de realizar unas chingonas tomas de los soldados pero esperábamos hacerle una entrevista a un militar. La neta nos ganaban los nervios.

8. CON FRECUENCIA el trompas Díaz Ordaz advertía “a todos los mexicanos” de una conjura comunista que actuaba contra México, culpaba a los estudiantes de "boicotear" las olimpiadas, y de que “manos extrañas se empeñan en desprestigiar a México”, las noticias se saturaban de palabrejas para mí nuevas como “alborotadores”, “agitadores”, “provocadores”, “rojos”, “motineros”, “extremistas”, “elementos subversivos” para hablar mal de los estudiantes. Para hablar bien del gobierno sobraban plumas mercenarias que inundaban, a punta de billetes, los diarios, la radio y la televisión, Jacobo Zabludowski sobre todo, quien se refería al “patriotismo” del presidente, a las acciones enérgicas contra los “rojos” y contra los “agentes del comunismo soviético”. En ese clima anticomunista, un “estudiante”, para los medios masivos era sinónimo de lo que hoy llamarían “revoltoso” o “anarquista” y era candidato natural a ser arrestado y encarcelado máxime si lucía las flamantes y rockeras melenas, a la sazón, de moda.

9. EN 1968 CURSABA YO el 3er. grado en la gloriosa ESFIR de Texcoco, así que sólo participé en el movimiento estudiantil como mero espectador, por medio de la propaganda estudiantil y por los testimonios de mi hermano Polo que estaba en la Facultad de Medicina de la UNAM y nos contaba sobre las marchas y algunas movilizaciones a las que asistía. Mi padre nos surtía de la información necesaria como para empezar a aborrecer al Ejercito, que había tomado calles, plazas y Zócalo capitalino además de ocupar la Ciudad Universitaria, él trabajaba exactamente atrás de la Catedral Metropolitana, por lo cual le caían muchos volantes repartidos por los activistas universitarios, que se guardaba en la bolsa trasera del pantalón y al llegar a la casa campesina nos los daba. Todos les echábamos un vistazo. Mi papá nos decía “Pinches soldados ya están matando estudiantes”.

10. LOS ALTOS MANDOS del ejército dijeron que fueron objeto de una agresión de los estudiantes agitadores. José Hernández Toledo dijo en su parte de guerra: “Claro que el 2 de octubre como caímos en una emboscada, ciento por ciento cobarde y mezquina, hicimos uso de las armas únicamente para repeler la bárbara agresión de que fuimos víctimas ya que recibimos fuego sin contemplación de ninguna clase”.

11. EN EL CAMPO MILITAR Nº 1, ahí donde torturaron o torturan y han desaparecido a tantos guerrilleros, existe un monumento a los soldados “caídos” en Tlatelolco.

12. NUESTRO PAÍS SE PREPARABA para las Olimpiadas de 1968, las fanfarrias olímpicas se escuchaban cada cinco minutos en la radio. Yo coleccionaba unos hermosos pines con los distintivos de cada deporte que salían en las bolsitas del detergente Ariel, con los cuales uno se ganaba una lana si conseguía toda la colección. Nunca pudimos completarla por más que mi madre cada que abría una bolsita de fab nos preguntaba si ya teníamos ese botoncito de metal.

13. EN UN DISCURSO en Guadalajara, 1º de agosto de 1968, Díaz Ordaz, en plena represión estudiantil, dijo, “Para quien la quiera tomar dejo mi mano tendida”, Jaime Goded, con quien llevaría yo una materia en Ciencias Políticas de la UNAM, unos cinco años más tarde, le replica a GDO: “A esa mano tendida, la prueba de la parafina”.

14. MÉXICO VIVÍA EL MUNDO “feliz” de los priistas, el orbe tricolor de las elecciones robadas, de los caciques nacionales como Rubén Figueroa en Guerrero, Gastón N. Santos en San LuisPotosí, de los líderes sindicales corruptos como Fidel Velázquez de la CTM o Joaquín Hernandez Galicia de los petroleros. No había más ideología que la del PRI. Y el presidente era omnipotente y omnipresente, casi Dios, pero cuando inauguró las olimpiadas el 12 de octubre de 1968, recibió abucheos y la más ruidosa silbatina que pudo haberse hecho a algún presidente por la masacre del 2 de octubre. El que se sentía Dios se convirtió en Satanás.

15. EL DOS DE OCTUBRE de 1968, hace 57 años, en una lluviosa tarde murieron vilmente acribillados cientos de personas en la Plaza del las Tres Culturas de Tlatelolco. Niños, mujeres y ancianos entre ellos, jóvenes los más fueron las víctimas. Gobernaba el Calígula y recalcitrante anticomunista Gustavo Díaz Ordaz, su secretario de Gobernación respondía al nombre de Luis Echeverría Álvarez, éste lo hizo tan bien que el primero lo designó su sucesor. En la masacre “brilló” tanto el ministro de Defensa Marcelino García Barragán, padre de Marcelino García Paniagua (ex presidente del PRI) y abuelo del actual secretario de Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, como el ejecutor directo José Hernández Toledo, quien después fue jefe de la zona militar en Atoyac de Álvarez y férreo perseguidor de Lucio Cabañas, en la sierra de Guerrero. Las manos enguantadas de blanco del batallón Olimpia estaban bajo su mando y fueron las que facilitaron la matanza y procuraron los arrestos de cientos de activistas del 68.

16. CUANDO LO VI VENIR lo reconocí de inmediato, moreno, gordo y chaparro, con su gorra con visera de general brigadier, con una aguilota en medio y dos estrellitas arriba del ave. En lugar de ver sus insignias, emblemas y divisas militares, imaginé que traía colgados cráneos y huesos de sus víctimas a manera de condecoraciones y grados castrenses. Vi su pecho como un calavernario. Salía rodeado de su guardia personal. Daba miedo el ca**ón, me puso muy nervioso. El soldado que vigilaba la entrada de la Zona Militar ya tenía mis credenciales de Chapingo y del CUEC. Cuando se acercó José Hernández Toledo, el ejecutor de Tlatelolco, el guardia que le hizo el saludo cortando enérgicamnte el aire con la mano en forma de hacha desde la gorra militar, aprovechó para decirle que deseaba yo hablar con él y le entregó mis credenciales. El bárbaro general estaba más canoso y se veía más viejo que en las fotos que yo conocía, con unos bigotes de morsa inconfundibles, “General quisiera hacerle una entrevista, mire, esteee, estamos haciendo un documental/”, no me dejó terminar, efectivamente me miró y me cortó de tajo, “No doy entrevistas”, cuando ya se iba, como burlándose, me espetó “y menos a comunistas”, me entregó mis credenciales y montó en un apantallante vehículo militar. Frustrado y aún excitado, me retiré con mis compañeros cineastas.

17. UN DIARIO EXTRANJERO, “The Guardian”, informó que fueron 365 mu**tos. Nunca se supo la cifra exacta. Años después Luis Echeverría ex presidente de México, también responsable del “Halconazo” en 1971, donde murieron decenas de estudiantes, enfrentó órdenes de aprehensión, finalmente sólo purgó unos años de prisión domiciliaria, hasta su muerte a los 100 años de edad en 2022. A 57 años de los hechos nadie ha sido encarcelado.

18. MI PADRE TRABAJÓ durante 40 años en “El Centro Vidriero de Gómez Lavín”, una de las vidrierías más importantes de México, en Guatemala 34, en el corazón de los “disturbios”. Hace unos cuantos años desapareció ese negocio para darle paso al Museo Archivo de la Fotografía de la Ciudad de México. Cuántas veces fui a este legendario lugar. Fue mi fuente de información de muchos acontecimientos, el Movimiento estudiantil del 68, el principal.

19. AL SIGUIENTE DÍA de la masacre miles de mexicanos buscaban a sus familiares en delegaciones, hospitales y depósitos de cadáveres, otros tantos estaban en cárceles o en cuarteles militares, La gente se informaba por las noticias sesgadas de periódicos que hablaban de los “ataques de los provocadores y agitadores” o de “zafarrancho en Tlatelolco”. Mi papá dijo ¡Pinche gobierno jijo de la chingada!", estaba indignado. Mi odio de chamaco llegó al extremo, “pi**hes soldados”, dije dentro de mí. ”Ovaciones”, diario deportivo, titulaba en primera plana: "Sí habrá Olimpiada".

20. EN SU 5º INFORME de Gobierno en 1969, Díaz Ordaz, en la forma más desvergonzada del mundo, alardeando de su cobardía acerca de la matanza de Tlatelolco, dijo: “Asumo plenamente, la responsabilidad personal, jurídica e histórica, de las decisiones tomadas al respecto”.

21. EN 2006, OTRO PRIISTA, sanguinario también, Enrique Peña Nieto, gobernador del Estado de México y después presidente de la República, ante la inmisericorde represión, tortura y allanamiento de moradas, violaciones a mujeres, muerte de dos jóvenes, cientos de encarcelados, en el pueblo de Atenco, casi en las mismas palabras presumió como un héroe: “Asumo toda la responsabilidad de lo ocurrido en Atenco pues era necesario restaurar el orden y el estado de Derecho”.

22. EN ENERO DE 1982, EL EQUIPO CUEQUENSE terminó el documental sobre Lucio y otros problemas sociales de Guerrero. No pudimos entrevistar a Hernández Toledo pero sí lo hicimos con un ex soldado de Aguas Blancas, perseguidor del guerrillero, y tomamos clandestinamente imágenes valiosísimas de los soldados del sombrío general. El documental lo pueden ver en You Tube, se llamó finalmente, "El edén bajo el fusil" (https://www.youtube.com/watch?v=dp3DYTxvehg&t=3162s).

23. ABRIL DE 1977. GDO, al ser nombrado embajador de México en España por José López Portillo, “regañó” en esta forma a un periodista: “Estoy muy orgulloso de haber sido presidente de la República… pero de lo que estoy más orgulloso es del año de 1968, porque me permitió servir y salvar al país, les guste o no les guste con algo más de horas de trabajo burocrático, poniéndolo todo, vida, integridad física, horas, peligros, la vida de mi familia, mi honor, el paso de mi nombre en la historia. Todo se puso en la balanza. Afortunadamente salimos adelante. Y si no ha sido por eso, usted no tendría la oportunidad, muchachito, de estar aquí preguntando”, ese muchachito reportero, según me han contado, era Pepe Reveles, un excelente y comprometido periodista.

24. MI ABUELITA DOMI (Domitila) que vivía en la Colonia 20 de noviembre, fue a Peralvillo el día 3 de octubre a un mandado, me platico días después, “vi a varios camiones que llevaban cadáveres”, me lo dijo casi llorando. Mi abuelita no mentía, era incapaz de inventar una mentira.

25. COMO SI EL TIEMPO fuera un rechinar de amarguras, el olor a la pólvora de Tlatelolco invade los rojos recuerdos de mi primera juventud, persisten tercos, necios, tenaces, y viene a mí la época de la guerra sucia de los años 70 y 80 del siglo pasado, como el momento en que intenté entrevistar al carnicero de Tlatelolco, también llega a mí la remembranza de mi papá entregándome los revolucionarios panfletos estudiantiles, y yo aprendiendo a aborrecer al Ejército y, por último, brotan las imágenes de Sánchez Taboada, de José Hernández Toledo, de Luis Echeverría, de Gustavo Díaz Ordaz, de Enrique Peña Nieto, y me repiquetean las palabras: “Sí, el Sistema sabe premiar a sus peores hombres, brutos, carniceros o asesinos”.

26. Ahora, ese mismo Sistema, pero con la nueva presidente Claudia Sheimbaum, el ejército y policías como Omar García Harfuch, siguen siendo premiados y parece que continuarán como hijos predilectos de la 4T.

27. ¡DOS DE OCTUBRE NO SE OLVIDA, ES DE LUCHA COMBATIVA!

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