02/05/2026
Que un niño “no sepa recortar” no significa que no pueda aprender, sino que aún está desarrollando varias habilidades al mismo tiempo. Recortar con tijeras parece simple, pero en realidad es una tarea bastante compleja para el cerebro infantil.
Hay varias razones comunes:
1. Falta de fuerza en las manos
Si los músculos de los dedos aún no están firmes, abrir y cerrar las tijeras cuesta mucho. Por eso se cansan rápido o cortan sin control.
2. Coordinación ojo-mano inmadura
El niño tiene que ver la línea y mover la mano justo hacia ahí. Si esta coordinación aún no está bien desarrollada, el corte se va “chueco”.
3. Dificultad en la coordinación bilateral
Recortar implica usar las dos manos al mismo tiempo:
* una sostiene el papel
* la otra corta
Si esto no está integrado, el papel se mueve demasiado o no logran avanzar.
4. Mala postura o agarre de tijeras
Si no colocan bien los dedos o usan tijeras muy grandes, pierden control y precisión.
5. Atención corta o impulsividad
Algunos niños quieren hacerlo rápido, se desesperan o no siguen la línea con calma.
6. Poca experiencia previa
Antes de recortar, el niño necesita haber hecho actividades como rasgar papel, modelar plastilina o ensartar. Si se br**ca ese proceso, recortar se vuelve difícil.
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¿Cuándo es esperable?
* 2–3 años: hacen cortes libres (sin seguir línea)
* 3–4 años: empiezan a seguir líneas rectas
* 4–5 años: líneas curvas y figuras simples
* 5–6 años: mayor precisión
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¿Qué puedes hacer para ayudarlo?
Empieza por lo básico, sin presión:
* Rasgar papel con las manos
* Jugar con plastilina (hacer bolitas, rollitos)
* Usar pinzas o cucharas para pasar objetos
* Cortar tiras anchas antes de líneas delgadas
* Usar tijeras adecuadas a su tamaño
Y algo importante: no corregir todo el tiempo, porque eso frustra. Es mejor acompañar y modelar.