13/02/2019
DIOS DE SEGUNDAS OPORTUNIDADES
La Biblia está llena de ejemplos que demuestran que Dios está dispuesto y deseoso de otorgar a sus hijos segundas, terceras y muchas más oportunidades. Se las dio al Jonás, el profeta desobediente. También al adultero y asesino rey David. Igualmente al testarudo y violento Pedro. De la misma manera al altivo y perseguidor Pablo. En esos e infinidad de otros casos el análisis es el mismo: Dios ofrece una nueva oportunidad de corregir los caminos torcidos del ser humano hacia un caminar y conducta rectos de acuerdo a su Palabra.
Cuando alguien piensa que puede romper su pacto matrimonial para buscar en una segunda pareja la oportunidad de realizar su felicidad, podemos estar seguros que esa oportunidad no viene de Dios. ¿Cómo lo sabemos? Porque la Biblia lo dice. El matrimonio es un pacto de acuerdo a los parámetros de Dios, hasta la muerte de uno de los cónyuges y no hasta que los defectos de carácter de ambos hagan sus vidas desgraciadas. La segunda, tercera y más oportunidades de Dios para un matrimonio consiste en restaurar las veces que sea necesario esa relación de pacto establecida. El matrimonio mismo es la oportunidad de Dios para preparar nuestro carácter para la eternidad. Renunciar al pacto para unirse con otra pareja es renunciar al camino de la vida eterna porque esa segunda unión es descrita por Dios como adulterio y fornicación al ser fuera del matrimonio legitimo: Mateo 5:32, 19:9; Marcos 10:11-12, Lucas 16:18, Romanos 7:2-3, 1 Corintios 7:39, 1 Corintios 7:10-11.
¿“REHACER LA VIDA” O DESHACER LA VIDA?
Cuando alguien por hastío, cansancio, desaliento, desanimo o cualquier razón real o aparente renuncia a su pareja legitima para unirse a otra no estará rehaciendo su vida. Por muy larga que sea la lista de sus razones o excusas, ante Dios estará deshaciendo su vida en términos de la eternidad. Rehacer la vida ante Dios implica por lo menos 3 cosas:
1. Reconocer la soberanía de Dios sobre nuestras vidas: Decidir no hacer mi voluntad sino la que Dios revela en su Palabra, no tomar decisiones sin consultar al Señor.
2. Decidir echar fuera de nuestras vidas lo que no agrada a Dios: No pretender cambiar los principios de Dios manipulándolo con nuestras lágrimas y auto conmiseración.
3. Comenzar cada día una nueva relación con Dios basada en su amor, su gracia y principios de su Palabra, la cual tenga un efecto práctico en mi relación con mi cónyuge y demás semejantes.
El método de Dios para rehacer nuestras vidas esta esbozado en 1 Pedro 5:6-11 y su esencia está en el verso 6: “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él os exalte a su debido tiempo”. No pretendamos resolver los enredos de nuestras vidas ni con nuestros métodos ni manipulando lo que Dios ha dejado escrito para adaptarlo a nuestras conveniencias.
EL DIABLO TAMBIÉN BENDICE A LOS SUYOS
Muchos están cayendo en el engaño de establecer como verdad el error de que porque una pareja de re casados que abandonaron a sus parejas y son muy felices y bendecidos, incluso como ministros del evangelio, demuestra que Dios aprueba sus “matrimonios”. Eso no puede ser probado con la santa Biblia. Desafiamos a tales personas a presenta por lo menos un versículo de la Biblia que llame una segunda unión matrimonial, cuando los contrayentes tienen a sus cónyuges legítimos vivos, de otra manera que no sea adulterio.
“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”. -Mateo 7:21
"Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces”. – Mateo 7:15
¿Cómo reconocer a un falso ministro o un falso cristiano? Todo camino espacioso es infaliblemente falso. Por consiguiente, esta regla es clara y segura: Todo aquel que enseña a los hombres a que anden por el camino espacioso, una vía por la que van muchos, es un falso ministro.
Si la razón porque estamos huyendo al matrimonio genuinamente establecido es buscar felicidad, estabilidad emocional, prosperidad material, conveniencias pasajeras o goces carnales, podemos estar seguros que dichas soluciones no provienen de Dios.
“Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”. –Mateo 7:13-14
“Si alguno quiere hacer su voluntad, conocerá de la doctrina, si es de Dios, o si yo hablo de mí mismo”. –Juan 7:17
La prueba del discipulado no son las bendiciones materiales ni la prosperidad. Satanás también ofrece sus bendiciones a cambio de que se honren sus principios, los cuales en la mayoría de los casos vienen mezclados con los de Dios. Al Señor le dijo “todo esto te daré si postrado me adoras” (Mateo 4:9). La verdadera prueba del discipulado es tener como única meta de la vida hacer la voluntad de Dios y no la nuestra:
“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos mucho milagros? Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad”. –Mateo 7:21-23
DIOS NO DESTRUYE UNA FAMILIA PARA HACER OTRA
La práctica de los re casamientos no está en la Biblia. Es una práctica originada en los pueblos paganos de la antigua Mesopotamia. La Biblia hace mención de esas prácticas en el marco de su paciencia y tolerancia con el pueblo de Israel que fue la mayoría del tiempo rebelde. Dios no estableció la poligamia, esclavitud, machismo, divorcio y re casamientos. La mención del divorcio en Deuteronomio 24:1-2 contiene todos esos elementos paganos y quienes se basan en esos versículos para practicar el divorcio deben entender que Dios no estableció esas prácticas sino que solamente se las soporto a ese pueblo rebelde.
Cristo vino a fundar su reino sobre lo que había sido establecido “en el principio”. Al ser preguntado cobre el divorcio el desestimo las estipulaciones permitidas por Moisés y restableció lo que El mismo había dado el ser humano en el Edén. En sus palabras registradas en Mateo 19:3-12 no encontramos el menor indicio de que sea voluntad de Dios destruir una familia para establecer una nueva.