11/10/2023
Había una vez un simpático lagarto llamado Larry. Larry vivía en un hermoso bosque, lleno de árboles altos, arroyos cristalinos y flores de colores brillantes. Pero a pesar de la belleza que lo rodeaba, Larry tenía un deseo especial en su corazón: siempre quería hacer nuevos amigos.
Cada día, Larry salía de su escondite bajo una gran piedra y se aventuraba en el bosque en busca de compañía. Saludaba a todos los animales que encontraba en su camino con una gran sonrisa y les decía: "¡Hola! ¿Quieres ser mi amigo?". Larry era amable y siempre estaba dispuesto a jugar y compartir, pero para su sorpresa, no todos los animales estaban interesados en ser amigos de Larry.
El conejito Blanco, ocupado cavando un agujero para hacer su madriguera, le dijo: "Lo siento, Larry, estoy ocupado buscando zanahorias". El pájaro Azul, ocupado construyendo su nido en lo alto de un árbol, le dijo: "No puedo jugar contigo ahora, Larry, estoy ocupado construyendo mi nido". Y así sucedió una y otra vez. Larry se sentía triste y solo, y sus pequeños ojos se llenaban de lágrimas.
Un día, mientras Larry caminaba cerca del arroyo, con lágrimas en sus ojos, conoció a un sapo amable llamado Sammy. Sammy había observado a Larry durante días y notó cuánto quería hacer amigos. Sammy saltó desde una roca y le dijo a Larry: "Sé lo que sientes, Larry. A veces, no todos quieren jugar contigo, pero yo quiero ser tu amigo".
Larry se iluminó con una gran sonrisa y empezaron a pasar tiempo juntos. Jugaron al escondite entre los nenúfares, saltaron por las rocas y contaron historias bajo la luna brillante del bosque. Larry finalmente tenía un amigo en quien podía confiar, alguien que apreciaba su compañía y lo aceptaba tal como era.
Con el tiempo, Larry aprendió una lección importante. No todos los animales del bosque querían ser sus amigos, pero eso estaba bien. No debía sentirse mal por ello. Lo que importaba era encontrar a aquellos que realmente lo apreciaban y querían ser sus amigos de corazón, como Sammy.
Larry y Sammy demostraron que la amistad verdadera es un tesoro valioso. Larry aprendió a seleccionar a sus amigos cuidadosamente y a valorar a aquellos que lo aceptaban tal como era. Juntos, compartieron aventuras y risas en el hermoso bosque, demostrando que la amistad puede encontrarse cuando menos te lo esperas.
Moraleja: No todos quieren jugar contigo, pero encontrarás verdaderos amigos si eres tú mismo y eliges a aquellos que te aprecian de corazón. La verdadera amistad es un tesoro que brilla como el sol en el bosque de la vida.