10/03/2021
📝 Nota de hoy : Excelente Pediatra, siempre otorgando información importante 🤩
Hola mamás:
Está nota va dirigida a la mamá que, por lo que sea, no está alimentando a su bebé con leche materna, o que lleva una alimentación mixta: es decir, pecho y fórmula.
Primero: qué nadie se meta contigo. Así como les digo a las mamás de lactancia materna que no hagan caso cuando las molestan por dar pecho, que es a cada rato, a las que dan fórmula les doy el mismo consejo: qué nadie se meta contigo. Los demás no saben el porqué de tu decisión ni conocen tus circunstancias. Ese asunto es entre tú y tu bebé, y el pediatra y el personal de salud están para apoyarte y eso es lo que debe hacer.
No te sientas mal cuando se promueva la lactancia materna, no es para incomodarte a ti. Piensa en que pediatras, odontólogos pediatras, médicos y enfermeras tienen la obligación de promover la lactancia materna. Lo indica así la OMS, de modo que no te lo tomes personal.
Las fórmulas lácteas están bien diseñadas y han demostrado por más de un siglo que son una opción excelente para criar bebés sanos y fuertes, así que tranquila. Dale el biberón sin cargos de conciencia.
Algunas consideraciones:
Hay muchas fórmulas lácteas diseñadas para bebés con “necesidades especiales de alimentación (nutrición)”: son todas esas que tienen la palabra confort, o comfort, otras son sin lactosa y otras pretenden ser para niños con reflujo o para estreñimiento (Muy discutible).
Esas fórmulas especiales, se venden como “pan caliente” y un montón de bebés que no las necesitan para nada las toman desde el principio. Es un error común.
La mayoría de los bebés no necesitarán una fórmula especial de nada. Lo que necesitan es una fórmula normal de inicio, marcada con el número uno (1), y después de los seis meses, con el número dos (2). Estás fórmulas tienen la lactosa necesaria, y la lactosa es muy buena, porque es un probiótico muy importante, y casi nunca vienen con azúcares adicionales de otro tipo, a diferencia de las bajas en lactosa, que para que el bebé se las tome, se las agregan. No es buena idea dárselas si tu niño no tiene necesidades especiales de alimentación, y lo más probable es que no sea así.
Si te dan una fórmula con la leyenda de: “fórmula para bebés con necesidades especiales de alimentación”, pide a tu pediatra que te explique por qué. Si se justifica, adelante.
Ah, y además son más caras.
Hay otro tipo de fórmulas que no son lácteas. Son las llamadas “Hidrolizadas” o “Extensamente Hidrolizadas”. Esas se usan para los bebés que tienen “Alergia a la Proteína de la Leche de Vaca” (APLV), y desde luego que esos bebés, que afortunadamente son pocos, sí las necesitan. Esos niños no pueden ser alimentados con una fórmula sin lactosa o baja en lactosa, porque la lactosa es el azúcar de la leche, y el problema de la APLV es la proteína.
Hay varias marcas y precios. El común denominador es que saben feo, pero por suerte la mayoría de los bebés se acostumbran.
Si tu bebé no tiene APLV, asegúrate de que no le den una de estas, porque son carísimas y saben a rayos. Pero si tu bebé tiene APLV y tú, por lo que sea, no das pecho, entonces estas fórmulas cumplen su función y son magníficas. Sacan al niño adelante.
También existen fórmulas para APLV a base de arroz, que han demostrado ser útiles.
Si tu niño tiene APLV, consulta con tu pediatra. El te dirá cuál fórmula le conviene.
Hay “leches” que no son leches. Son a base de almendra, coco, avena, nuez, etc. No están diseñadas para alimentar al lactante. No nutren adecuadamente porque no tienen la grasa (básica para el cerebro), la proteína, los azúcares y las vitaminas de la leche. Tu bebé es LACTANTE. Necesita leche y para eso son las fórmulas lácteas. Esas bebidas de moda no le servirán.
A partir del año de edad, tu bebé ya no necesitará de ninguna fórmula infantil. Si no tiene necesidades especiales de alimentación, lo mejor es darle leche entera pasteurizada de vaca. Las fórmulas marcadas con el número tres (3), no ofrecen ninguna ventaja adicional y tienen la desventaja de tener azúcar añadida.
Siempre decimos que la leche materna es a libre demanda. Bueno, pues en realidad la fórmula también. Aunque quizá te dijeron que le des tantas onzas de fórmula cada tanto tiempo, lo cierto es que tu bodoque no se puede quedar ni con hambre ni con sed. Recuerda que hasta los seis meses sólo puedes darle leche. Ningún otro líquido. Es la fórmula su única fuente de hidratación y su único alimento. Si tiene hambre, dale de comer.
Observa las señales de saciedad del bebé. Es decir, fíjate si ya “se llenó”, porque tampoco es bueno darle de más. Habrá veces que te dejará medio biberón: no lo fuerces. Habrá otras ocasiones en que pedirá más: dale más. Si avienta la mamila, si retira la cabeza, si pierde el interés, detente y observa. Si se quedó con hambre te lo hará saber. Tu angelito viene equipado de fábrica con una alarma muy escandalosa: se llama llanto y se activa cuando tiene hambre o sed, entre otras cosas.
Habrá veces en que te pida antes de lo acostumbrado: dale. Habrá veces en que no quiera comer aunque tú creas que ya le toca: espéralo.
No faltes a tus citas con el pediatra. Vigilar los parámetros de crecimiento y desarrollo, el aumento de peso y de talla entre otras cosas, es la mejor forma de saber si el pequeño va bien o hay que ajustar.
Hasta aquí, que ya es mucho rollo. Sólo recuerda: si por lo que sea no das pecho, tranquila. Las fórmulas son buenas y tú y tu bebé estarán bien.
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¡Saludos!