11/11/2022
A lo largo de muchos años de estudio sobre el comportamiento humano, las conductas que nos mueven como personas. Mi experiencia laboral, interactuando con mucha gente de diversos niveles socioeconómicos, formas de pensar, diferentes estilos de vida. Escuchando y viviendo con ellos su sentir. Algunas veces como colaboradora, otras como asesora externa y también con mis propios subordinados. Con mis amigos (as) o parientes. Les comento esto, que es TAN importante. Si tratas que tu vida sea perfecta, te impones expectativas muy altas. Y no hablo, de metas inalcanzables. Sencillamente, quieres que tu entorno sea de tal o cual manera. Y NO LO LLEGA A SER. Empiezan las discrepancias: entre lo que deseo y LO QUE ES. Ejemplo: Quisiera tener una familia, en la que mi esposo (a) se comporte conmigo según mis creencias que he venido cargando desde joven o dese niño (a). Que mis hijos me enorgullezcan, cuando a lo mejor, ellos lo único que anhelan es vivir su vida y seguir el camino que su esencia, su corazón y su propia personalidad les dictan. Contar con un ingreso económico según ciertos estándares. Que en tu trabajo siempre se respire un ambiente de tranquilidad. Desgraciadamente, eso no siempre pasa. Y entonces, a lidiar con la frustración. la ira, los complejos. Y si es así, la paz nunca llega. Es interesante, nada fácil; hacer un cambio en nuestra forma de pensar. Entender que hay, hubo y habrá miles de factores que no están a nuestro alcance. No los controlamos. En la mayoría de los casos, es mejor, aceptar la realidad. Como dice un amigo: “la realidad te ubica”. Pero para muchos es imposible llegar a la adaptación. Y no me refiero, en ningún momento, a aceptar situaciones que afecten nuestra dignidad o nuestra integridad física. Es simplemente pensar, que a lo mejor, nosotros mismos, tampoco, hemos “cumplido” con lo que se esperaba. Es verdaderamente estresante querer vivir según lo que las personas a nuestro alrededor; llámense, amigos, familia, vecinos, compañeros de trabajo, sociedad, quieren de nosotros. Aprendamos a buscar la felicidad con lo que tenemos, encontremos lo agradable en las otras personas. Lo que vale. Y no nos encasillemos en seguir viendo sólo, lo que para nosotros TENÍA QUE SER ASÍ Y NO LO FUE. Te invito a que dejes el ego a un lado y ya no trates de desear que las personas a tu alrededor, sobre todo las más cercanas, sean como tú las concebiste. A lo mejor desde muchos años atrás. Mucho antes, de que siquiera, hubieran aparecido en tu vida. No bases tu tranquilidad en el comportamiento de los demás. De verdad te lo digo, por experiencia propia. Cuando aceptas que algo que querías que formara parte de tu vida, no se da. No se acaba el mundo. Cambia la perspectiva, el enfoque, y sólo así, lograrás la anhelada calma en tu vida. Los cuentos que te has hecho en tu cabeza desaparecerán y lograrás ver lo afortunado (a) que eres. Muchas veces, el ser feliz, lo tenemos al alcance de nuestras manos, a lado, en nuestra propia casa… pero no lo vemos. Y nunca olvides que la GRATITUD es el elemento clave para sentirnos en un ambiente relajado. Agradecer lo que se nos dió, todos los días. Ojalá, si te sentiste identificado (a) con algo de este texto, dejes de pelear con el mundo; con tu mundo. Contigo mismo. Y se te aclare tu propia vida. Te lo deseo de ❤️