15/06/2019
Centro de Asesoría Familiar (CAFEL Tampico) 8333389932
Padres demasiado ocupados, niños que crecen sin rumbo
“Antes de enseñar a leer a un niño, enséñale qué es el amor y la verdad”, dijo Gandhi. Desgraciadamente, en la actualidad muchos padres se preocupan más por los resultados académicos de sus hijos, por apuntarlos a las actividades extraescolares para darles un “buen futuro”, que por pasar tiempo de calidad con ellos, estrechar los lazos afectivos y transmitirles buenos valores.
Con este discurso no se pretende poner la responsabilidad exclusivamente en los hombros de los padres ya que sabemos que es muy difícil compatibilizar las demandas laborales y sociales con el rol de progenitores, pero es importante reflexionar sobre la cuota de responsabilidad que cada padre o madre tiene sobre el rumbo que toman sus hijos.
De hecho, un estudio realizado hace poco en la Universidad de Connecticut en el que se analizaron los datos de 36 investigaciones que incluyeron a 10.000 padres y sus hijos e hijas, reveló que cuando los progenitores asumían un estilo educativo frío y distante, esos niños y niñas no solo se sentían rechazados, ansiosos e inseguros sino que también eran más propensos a mostrar comportamientos agresivos y hostiles
La buena educación de hoy, evita males mayores mañana
Hazle saber a tu hijo que su opinión cuenta. Aunque sea pequeño, es importante que se sienta escuchado y valorado. También debes hacerle entender que debe respetar las opiniones y decisiones de los demás. De esta forma estarás sentando las bases del respeto.
Pon normas y hazlas cumplir. Un niño que crece sin normas no es feliz, simplemente porque no sabe qué se espera de él y cómo orientar su comportamiento. Por eso, es importante que los padres establezcan ciertas normas que garanticen que todos los miembros del hogar se sientan a gusto y se respetan.
Educa con amor. Es posible disciplinar con amor, hazle entender a tu hijo que estás castigando su comportamiento, no su persona. Es importante que sepa que aunque se haya equivocado, le quieres igualmente.
Dedícale tiempo de calidad. Durante los primeros años de vida los niños desarrollan su patrón de apego, que después mostrarán en el resto de las relaciones que establezcan a lo largo de su vida. Por eso, es importante que le dediques tiempo, que le hagas sentir seguro y que te mantengas al tanto de sus necesidades emocionales.