20/02/2025
Querido alumno.
Hoy me siento profundamente conmovida al escribirte estas líneas. Aunque físicamente ya no estés presente entre nosotros, tu espíritu y tu energía siguen vivos en nuestra memoria y en el impacto que dejaste en nuestras vidas. A pesar del profundo dolor que sentimos por tu partida prematura, quiero aprovechar esta oportunidad para expresar lo que significaste para mí como alumno del IRT y con tu ausencia ha dejado un vacío en nuestros corazones.
Desde el momento en que entraste por primera vez a esta escuelita, supe que eras un estudiante especial. Tu entusiasmo por aprender, tu curiosidad insaciable y tu dedicación para alcanzar tus metas eran admirables. Tu presencia iluminaba la clase y tu participación activa en las discusiones enriquecía nuestro aprendizaje.
Recuerdo con cariño tantos momentos compartidos juntos. Aquellas veces en las que te esforzabas por entender un concepto difícil y cómo siempre buscábamos nuevas formas de abordar los desafíos académicos juntos. También valoro las conversaciones fuera del aula, cuando compartías tus sueños, tus inquietudes y tus proyectos. Tu pasión por el conocimiento y tu deseo de superarte dejaron una huella imborrable en mi vida.
Pero más allá de tus habilidades académicas, siempre destacaste por ser una persona bondadosa y generosa. Tu amabilidad hacia tus compañeros, tu empatía hacia los demás y tu actitud positiva eran ejemplo. Tu presencia en el aula irradiaba un espíritu de solidaridad.
La noticia de tu partida nos golpeó con fuerza. La tristeza y el desconcierto se apoderaron de todas nosotras, y nos preguntamos por qué alguien tan joven y lleno de promesas tenía que irse tan pronto. Es difícil comprenderlo. Pero quiero que sepas que tu legado perdura en nuestras vidas y en la comunidad educativa a la que perteneciste.
Hoy, recordamos tus logros, tus risas y tus sueños. Tu partida nos ha recordado la fragilidad de la vida y la importancia de valorar cada momento que compartimos con aquellos que amamos. Tu pérdida nos ha enseñado a ser más compasivos, a apreciar a nuestros seres queridos y a esforzarnos por hacer una diferencia en la vida de los demás, tal como tú lo hiciste.
Querido Francisco, aunque ya no estés aquí físicamente, siempre llevaré en mi corazón el privilegio de haberte conocido y de haber sido testigo de tu crecimiento. Siempre recordaremos tu alegría, tu pasión y tu luz.
Descansa en paz, querido alumno. Siempre te recordaremos y te extrañaremos.
Con gratitud y afecto.