13/09/2020
Importante artículo para pensar algunas ideas clave sobre la lectura de “El freudismo de Lacan”
Tenemos el agrado de compartirles el siguiente artículo "El freudismo de Lacan: de Caracas 1980 a la actualidad" y una reseña por Diego López Durán:
[lo volvimos a repostear por problemas con la publicación anterior]
-Algunas ideas clave sobre la lectura de “El freudismo de Lacan”-
Hace poco tiempo he visto un interés especial por el seminario que Lacan dictó en Caracas, especialmente en la famosa frase “(…) sean ustedes lacanianos si quieren. Yo soy freudiano”. Sí, hay un interés creciente porque alegan con soberbia –los psicoanalistas de más experiencia y de antaño– ya saber que Lacan nunca había leído tal frase, incluso, algunos otros empujados por un ímpetu extraño quieren hacer seminarios y congresos en torno a Lacan en Caracas. Mi pregunta es ¿por qué hasta ahora? ¿Por qué en el aniversario 40 y no en el aniversario 8,9 o 15? ¿Por qué hasta este año en específico se vuelve tan importante hablar de esa frase? Peor aún ¿por qué si lo sabían no les pareció que era importante denunciarlo y lo dejaron pasar? Son preguntas que ellos tendrán que contestar. Por el momento podemos establecer que éste auge tiene un precedente público: la primera presentación formal de este trabajo el año pasado.
La recuperación y corrección del apócrifo que ustedes leerán a continuación no es cosa menor. Esto hay que recalcarlo, porque a la fecha existen psicoanalistas que sin problema alguno confiesan de manera indiferente ya haberlo escuchado, alegando que para ellos, en su momento, no les pareció trascendente. Vaya negligencia teórica pues estamos hablando quizá de uno de los apócrifos más importantes del freudolacanismo, uno de los más repetidos en los espacios donde se enseña psicoanálisis.
Con el apócrifo “sean ustedes lacanianos. Yo soy freudiano” más de un psicoanalista terminó cualquier debate en el que se hubiese intentado hacer una separación entre Freud y Lacan, o en el que se hubiese intentado argumentar que el retorno a Freud que Lacan propuso no era para volver a la letra. En gran medida, el freudismo de Lacan sostenido por una gran parte de los psicoanalistas se debe a la enseñanza de falsas frases que Lacan nunca dijo. De todas esas frases no dichas, estimo que esta tiene una particular importancia, pues para los freudolacanianos era la prueba fehaciente que justificaba su freudismo al ser el mismísimo Lacan el que nos señala el camino a seguir. Hoy nosotros y nosotras, psicoanalistas jóvenes en formación y psicoanalistas con más años en el ámbito tenemos la prueba irrefutable de que eso no es verdad.
La consecuencia inmediata de este trabajo es poner sobre la mesa el debate acerca de la necesidad de tomar una posición definida en el psicoanálisis por venir. Jehú señala que hay dos Otro Lacan, con dos epistemologías totalmente opuestas: el de Eidelsztein y el de Miller. El de Alfredo que es más reciente mas no nuevo, y cada vez con más gente en el mundo que comienza a conocerlo; el de Miller evidentemente con más efectos en el campo psicoanalítico. Aquí, permítanme proponer que lo anterior se enlaza perfectamente con los dos Lacan que Alfredo Eidelsztein en su magistral trabajo titulado “Por el tamiz y con la fuerza de gravedad de Freud” propone: uno verdadero y otro falso. Sostengo que el primero, es al que muchas y muchos hemos empezamos a p***s medianamente a acceder gracias a la enseñanza de Eidelsztein, producto de un trabajo de investigación formal y minuciososo de la letra sin alteración de la misma y llevando la propuesta de Lacan a sus últimas consecuencias. No soy ingenuo, por verdadero no lo refiero en el sentido dogmático o de verdad última incuestionable, sino en el sentido de lo que hay como registro fidedigno de su enseñanza, los esquemas utilzados por Lacan, los audios, etc. El segundo es el de Miller, lleno de modificaciones, de biologización y de freudismos.
Cierto es que el culto a la personaldad de Freud hace que todo lo que esté envuelto de nociones freudianas parezca más evidente y verdadero, que tenga más aceptación y audiencia. En este sentido, considero perfectamente entendible que el Otro Lacan de Miller tenga a la fecha mayor alcance por su freudismo. Piénselo un segundo, si Lacan pudo ser medianamente escuchado no fue por su formalismo o su agudeza teórica al proponer otra epistemología al psicoanálisis, fue porque se asumió freudiano, del mismo modo, si el Lacan de Miler ha tenido tanta repercusiones a su favor fue porque lo hizo a su manera freudiano. Sin ese elemento, “el ser freudiano”, sencillamente Lacan no sería tan “interesante” para los psicoanalistas.. No estoy diciendo que nadie se hubiera interesado en la propueta original de Lacan, sino que ese elemento es clave para que el Lacan de Miller sea tan leído. Más de uno recordará la imagen que tenemos (gracias a nuestros ilustres profesores) de Lacan como el más freudiano de los psicoanalistas. Sin esa intuición freudiana con que Miller nos acercó a Lacan, pocos lo hubiesen abordado. Es penoso, pero hay un recuerdo de mis profesores diciendo abiertamente que ellos y ellas preferían leer a Freud que a Lacan porque a éste último no le entendían y que Freud era más fácil, si en algún momento llegaban a citar a Lacan solamente era para decir que eso que estaban explicando ya lo había dicho Freud. Con este vergonzoso ejemplo, podemos apreciar que la propuesta anti-biologicista, anti-ontológica, anti-intuicionista de Lacan no les pasa, no les parece tan interesante, les es difícil, ajeno y bizarro, precisamente porque nada tiene que ver con Freud.
Es interesante ver cómo en gran medida depende a qué autor citas para tener reflectores, audiencia y un camino seguro en el psicoanálisis. Otro ejemplo para problematizar lo anterior es evidentemente (esto está trabajado con Alfredo Eidelsztein y en el presente artículo) Jean Allouch. Él tuvo una posición crítica no muy conocida en la cual denunciaba la censura en contra de Lacan, por alguna razón extraña no continuó dicha crítica y por consecuencia desistió de sostener la posición teórica y epistémica de Lacan (I). Y de aquí me parece podemos retomar la idea central acerca del debate sobre qué posición tomar preguntándonos abiertamente ¿Qué Lacan sostener en el psicoanálisis? ¿Qué posición epistemológica sostener? ¿Se tomará como base el material fidedigno dejado por Lacan en audios y transcripciones que se encuentran en francés ó las modificaciones que Miller ha hecho en distintas ocasiones a la letra de Lacan? Estas preguntas son un reto, ponen a prueba el espíritu científico de una generación debido a que implica, la fama y la cómoda aceptación por reproducir lo hegemónico por un lado, y por otro, el señalamiento y el prejuicio por subvertir la lectura con más divulgación.
Si nuestro ejercicio teórico es el de avanzar hacia lo nuevo, es necesariamente urgente dejar atrás a Freud. Confío plenamente que trabajos de investigación como el presente artículo gestionan que el psicoanálisis se libre del eterno retorno al que se ha condenado la lectura del psicoanálisis al posibilitar tomar una postura clara frente al freudolacanismo. ¡Continuemos sin Freud! Negarse y obviar lo que se denuncia en este artículo solo hablaría de un nulo espíritu científico y representaría claramente un retroceso del pensamiento psicoanalítico. Creo que el trabajo de Jehú suma con creces a la enseñanza del nuevo psicoanálisis de Lacan que propone Eidelsztein y a desambiguar Freud de Lacan.
(I) No duden que después de que se haya vuelto a mencionar lo refrente a Allouch primeramente por Eidelsztein y luego por Jehú, exista una fuerte tendencia a desempolvar sus viejos textos. Es tan repulsivo el Lacan al que nos cerca Eidelsztein y tan mediática la figura Allouch que preferirán decir que éste último fue el primero en denunciar lo que le sucedía a Lacan en lugar de darle el lugar que merece el trabajo de Alfredo Eidelsztein.
http://elreyestadesnudo.com.ar/portfolio/el-rey-estadesnudo-n-16/?fbclid=IwAR1hTMs0K4BGR_1U0RwLdqojB0msRFLoFCiBxMlDLYxZfoY89qtUaysbdOM