10/05/2026
Hoy celebramos a esas mujeres valientes que tienen un corazón doble: educan en las aulas y aman sin medida en casa. Su entrega, paciencia y sabiduría forman no solo a nuestros alumnos, sino también a sus propios hijos.
Como dice Proverbios 31:28:“Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada; también su marido la alaba.”
Gracias, maestras, por ser ejemplo de amor, fortaleza y fe. Que Dios siga bendiciendo sus vidas y sus hogares.
Dios bendiga su doble misión: formar mentes en el colegio y corazones en el hogar.