22/08/2025
"Hubo un momento en el que sentí que mi grupo se me escapaba de las manos. Las reuniones eran cada vez más frías, el entusiasmo se había apagado y, para ser honesto, yo mismo me sentía perdido. Veía a mis hermanos distraídos, desmotivados… y en mi corazón había una mezcla de frustración y cansancio. Me preguntaba: ‘¿Será que estoy haciendo algo mal? ¿Será que no soy el líder que Dios necesita?’"
"Fue entonces cuando recordé algo que había olvidado: no estoy solo. Me di cuenta de que había estado intentando hacerlo todo con mis fuerzas… y me estaba desgastando. Decidí detenerme, hacer silencio y orar. Me postré ante el Santísimo y, con lágrimas, invoqué al Espíritu Santo. No fue magia inmediata, pero sentí paz. Poco a poco, comencé a ver frutos: nuevas ideas, renovado entusiasmo en mí y, sorprendentemente, también en mi grupo. Descubrí que cuando dejo que el Espíritu Santo actúe, Él hace cosas que yo jamás podría lograr."
"Hoy entiendo que un coordinador no es el que controla, sino el que confía. El Espíritu Santo es el verdadero líder de cualquier apostolado. Si te sientes estancado, no te castigues ni te rindas: ¡ora! Él sabe exactamente qué hacer con tu grupo, con tu corazón y con tu misión."
Oración al Espíritu Santo para coordinadores
*"Espíritu Santo, fuente de luz y de amor,
hoy reconozco que sin Ti nada puedo hacer.
Te entrego mi apostolado, mi grupo, mis miedos y mis cansancios.
Enciende en nosotros el fuego de Tu amor,
renueva nuestras fuerzas,
danos creatividad para servir y humildad para escuchar.
Enséñanos a dejarnos guiar por Ti,
a vivir unidos en fraternidad
y a recordar que todo es para la gloria del Padre.
Ven, Espíritu Santo, toma el control y haz nuevas todas las cosas.
Amén."