26/08/2026
Cuando un niño de 8 o 9 años grita, azota puertas o dice "¡te odio!", tendemos a castigar la conducta. Pero la neurociencia nos dice que detrás de la ira infantil casi siempre hay una profunda sensación de impotencia, miedo o tristeza que no saben nombrar. Si tú gritas más fuerte, solo activas su cerebro primitivo de supervivencia. Sé su calma, no su tormenta. InteligenciaEmocional