14/05/2013
El efecto de los brazos ´mágicos´ de nuestras mamás
Una madre puede hacer que si hijo pare de llorar con tan sólo abrazarlo y caminar un poco. Conoce a qué se debe y cómo ayuda a tu hijo en su desarrollo.
Con sólo tomarlos en sus brazos y caminar un poco, las madres pueden hacer que sus bebés se tranquilicen. Es una forma de acurrucarlos para que deje de llorar. Algunas mamás creen que logran hacerlo debido a que abrazarlos es una demostración de amor que para ellos es suficiente.
Sin embargo, la realidad es que detrás de los brazos "mágicos" de las madres, hay una explicación científica. De acuerdo con elmundo.es, una investigación ha revelado que el bebé se tranquiliza de esa manera debido a un mecanismo fisiológico, donde se reduce la actividad del sistema nervioso y la del motor, por lo que la frecuencia cardiaca baja y él infante se tranquiliza.
El estudio se realizó con 12 niños de entre 1 y 6 meses de edad, quienes demostraron que su ritmo cardíaco es más regular en los brazos de su madre que en la cuna; que prefieren el movimiento y no que su madre esté sentada, pues cuando lo hacía su corazón nuevamente se aceleraba, lloraban y se movían.
Si has estado cerca de un bebé el suficiente tiempo, seguro has notado la mencionada reacción y probablemente tú, como muchas otras personas, creen que se trata de un capricho del niño, pero no es nada más que una necesidad fisiológica, un mecanismo de defensa de los mamíferos, pues el experimento no sólo se ha realizado con humanos, también con gatos, leones y ratones, obteniendo los mismos resultados: los brazos de las madres los calman.
Se trata de una reacción de los pequeños cuando notan movimientos corporales del progenitor, o cuando los tocan. La cercanía es mayor con la madre porque durante la gestación escuchan su voz, su ritmo cardíaco e incluso perciben su temperatura, lo que forma un vínculo entre ellos que se vuelve más fuerte cuando, después de nacido, la madre lo abraza y el niño nota otras variables como el olor; además, del apego que tiene por la persona -sea la madre o no- que está más cerca de él cuando nace, con quien lo cuida, alimenta y protege.
Así que los brazos de la madre, acompañados de movimiento, harán que los bebés se tranquilicen; recordemos que el llanto es un mecanismo de defensa y conocer que de esta forma los bebés pueden tranquilizarse, resulta ser un gran avance que puede evitar el famoso "síndrome del bebé zarandeado", que tiene graves consecuencias como trastornos en el habla, daños cerebrales, ataques epilépticos, problemas de desarrollo neurológico y hasta la muerte.
Este síndrome se da cuando los padres llegan a desesperarse por el llanto incontrolable del bebé y terminan zarandeándolo. Entonces, el sollozo no es una manipulación, es una necesidad fisiológica que expresan de esa manera, así que habrá que aprender a entender su llanto.
Eso sí, hasta los abrazos deben ser con medida, pues sí se corre el peligro que la situación pase de un mecanismo de defensa a un acto consciente.