24/09/2021
LA LEYENDA DE
IZTACCÍHUATL Y POPOCATÉPETL.
Las leyendas antiguas del México prehispánico, son verdaderamente fascinantes. Una de esas leyendas es sobre el origen de dos de los volcanes más importantes de nuestro país, me refiero al Volcán Popocatépetl e Iztaccíhuatl.
Hace tiempo, cuando los aztecas dominaban el Valle de México, los pueblos debían obedecerlos y rendirles tributo pese a su descontento, pero un día cansados de la opresión, un cacique de Tlaxcala decidió pelear por la libertad de su pueblo y empezó una terrible guerra entre Aztecas y Tlaxcaltecas.
La bella princesa Iztaccíhuatl hija del cacique de Tlaxcala, se había enamorado del joven Popocatépetl, uno de los principales guerreros de este pueblo. Ambos se profesaban un amor inmenso, por lo que antes de ir a la guerra, el joven pidió al padre de la princesa la mano de ella si regresaba victorioso. El cacique de Tlaxcala aceptó el trato, prometiendo recibirlo con un gran festejo después del triunfo y la unión con su gran amor.
El valiente guerrero se preparó con muchos hombres y con bastantes armas, partiendo a la guerra después de escuchar la promesa de que la princesa lo esperaría para casarse con él a su regreso.
Al poco tiempo, un rival de Popocatépetl inventó que éste había mu**to en combate. Al enterarse, la princesa Iztaccíhuatl lloró amargamente la muerte de su amado y luego murió de tristeza.
Popocatépetl con su gran valentía, venció en todos los combates y regresó triunfante a su pueblo, pero al llegar, recibió la terrible noticia de que la hija del cacique había mu**to. De nada le servían la riqueza y poderío ganados si no tenía ya a su gran amor.
Entonces, para honrarla y a fin de que permaneciera en la memoria de los pueblos, Popocatépetl mandó que 20,000 hombres construyeran una gran tumba ante el Sol, amontonando rocas para formar una gigantesca montaña.
Desconsolado, tomó el cadáver de su princesa y lo cargó hasta depositarlo recostado en la cima, al ser depositada en su lecho, ella parecía estar dormida. El joven le dio un último beso en su lecho de muerte, tomó una antorcha humeante y se arrodilló en otra montaña frente a su amada, velando su sueño eterno. La nieve pronto cubrió sus cuerpos y los dos se convirtieron, lentamente e irremediablemente, en volcanes.
Desde entonces, permanecen juntos, muy silenciosos Iztaccíhuatl y Popocatépetl. El a veces se acuerda de su amada y del gran amor que ella le profesaba; entonces su corazón, que guarda el fuego de la pasión eterna, tiembla y su antorcha echa humo.
Durante muchos años y hasta poco antes de la invasión, las doncellas muertas por amores desdichados eran sepultadas en las faldas del Iztaccíhuatl.
El cobarde Tlaxcalteca que por celos mintió a Iztaccíhuatl sobre la muerte de Popocatépetl, y quién desencadeno esta terrible tragedia, fue a morir desorientado muy cerca de su tierra, también se convirtió en una montaña y se cubrió de nieve, le pusieron por nombre Citlaltépetl, o “Cerro de la estrella” (Volcán Pico de Orizaba), desde allá y a lo lejos, arrepentido vigila el sueño eterno de los dos amantes a quienes nunca jamás; podrá separar.
Leyenda de la cultura Náhuatl.
Ilustración de Jesús Helguera Espinoza.
Investigación de Marco Antonio Olguín Sánchez.