“Enseñar a Pensar”
La misión de todo maestro en el desarrollo del aprendizaje de sus alumnos. Se lleva a cabo en el ámbito de la libertad y es preparar al individuo para cumplir lo mejor posible el destino de su vida.
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Me pregunto si.., ¿enseñar a pensar es únicamente para las personas inteligentes? ¿Porqué enseñar a pensar? ¿Es posible enseñar a pensar? ¿Cómo enseñar a pensar? Estas interrogantes abarcan aspectos fundamentales de la enseñanza del pensamiento. En la actualidad y con mucha frecuencia se observa en los alumnos de educación superior la dificultad que tienen para reflexionar y comprender el significado de lo que leen y escuchan de sus maestros. El comportamiento de los alumnos al saber de “memoria” los textos y las leyes que en algunas asignaturas se les enseñan, significan lo “instruidos que son los alumnos”; sin embargo, reflexionar, entender, meditar y tener la capacidad de construir a partir de lo que aprenden, significa ser culto. En repetidas ocasiones, se comete el error al pensar que todo es cuestión de la “inteligencia” en la medición del coeficiente intelectual con métodos convencionales que a partir de los resultados de los mismos, emitimos juicios equivocados en la “capacidad de aprender en los alumnos”. En Enseñar a Pensar: Aspectos de la Aptitud Intelectual: Nickerson, Raymonds, Perkins, David N. (1994, pág. 178) comentan sobre la utilidad limitada del coeficiente intelectual para los educadores. En particular, Feuerstein afirma que el resultado de los métodos convencionales de medición de la inteligencia son de “una utilidad limitada para los educadores que se interesan en producir un cambio cognitivo, porque no da indicio alguno de los procesos que determinan el nivel de desempeño de un individuo en relación con el de los demás individuos dentro de una población distribuida normalmente”. Los resultados de los tests convencionales suelen ser engañosas y en muchos casos contraproducentes debido a que maestros y educadores se forman juicios equivocados a partir de las puntuaciones y resultados de dichos tests; ya que pueden convertirse en profecías de autorrealización. Cuando los resultados de estos tests son bajos en el desempeño de los alumnos, se cree que les falta capacidad para aprender, reflexionar, meditar y esto nos lleva a pensar en ocasiones que su rendimiento será más bajo y de lento aprendizaje o bien que es probable que no aprueben el curso. Es importante considerar como maestros y educadores que lo que se quiere medir a partir de un test convencional de inteligencia no es en realidad los resultados que éstos arrojan en términos de desarrollo intelectual, sino la susceptibilidad al cambio en el apoyo que como docentes hagamos al averiguar y a partir de la información que obtengamos, orientar el tipo de enseñanza-aprendizaje en los alumnos para su mejor desempeño profesional. Enseñar a aprender a pensar, “es la misión de todos como maestros y educadores en el desarrollo del aprendizaje de nuestros alumnos. Como docentes, es importante reconocer la capacidad cognitiva que poseen cada uno de nuestros alumnos y para ello, contribuir constructivamente en la modificación de su comportamiento en la forma en que piensan, reflexionan, entienden y meditan para el desarrollo de su aprendizaje profesional en un entorno de un empleo adecuado de exposición de estímulos en la transmisión de información, valores y actitudes y la aplicación de experiencias con el objeto de hacer al alumno más capaz en su aprendizaje a partir de la exposición directa a los estímulos. En enseñar o aprender a pensar de Carlos Saiz, de la Universidad de Salamanca (2002, Pág. 8) Enseñar a pensar es: “toda iniciativa que mejora habilidades como el razonamiento, toma de decisiones o solución de problemas”. Saiz afirma, que no está excluida la enseñanza de la creatividad, ya que está considerada como una clase de pensamiento muy especial, del mismo modo que lo es el pensamiento crítico. Saiz (2002, Pág. 12), expone varias categorías de estudios que muestran que si es posible enseñar a pensar; entre las más conocidas está el “Proyecto Inteligencia”, desarrollado en Venezuela en los ochentas, Pensamiento productivo de Convigtón y col. Y el de Enriquecimiento instrumental de Feuerstein. Nickerson, Raymonds, Perkins, David N. (1994, pág. 181) comentan la importancia del programa instrumental como medio para definir procedimientos con el objetivo de remediar los efectos que perjudican con la ausencia de experiencias de aprendizaje mediato en la búsqueda de cambiar la estructura cognitiva y aumentar la capacidad de aprender en una persona. El programa de enriquecimiento instrumental está dividido en 15 instrumentos y consiste en una serie de tareas y ejercicios a los que se les denomina instrumentos que enriquecen y potencian el aprendizaje. El programa surge como resultado de una investigación de campo de la educación especial y muestra que muchos de los retrasos son debido al ambiente empobrecido en el que se ha desarrollado una persona, en particular desde la edad de la niñez. A éstos niños se les ha privado de las experiencias de aprendizaje mediato, experiencias que consisten en la interpretación de la realidad, de forma tal, que los alumnos (niños) aprendan a través de la construcción de significado y la intencionalidad del entorno. Saiz (2002, Pág. 12) afirma que “un programa de enriquecimiento instrumental, busca principalmente compensar las deficiencias en el aprendizaje a través de la enseñanza directa de las capacidades con la ayuda del profesor durante la realización de los ejercicios. Incluye habilidades enseñables estrategias, refuerza la conciencia sobre las operaciones mentales del alumno con el profesor, e incorpora suficiente práctica. Al reflexionar sobre éste trabajo, se ha analizado la necesidad y la posibilidad de enseñar a “aprender a pensar a nuestros alumnos” para su desarrollo integral y profesional. Estos cuestionamientos sobre enseñar a pensar a nuestros alumnos nos lleva a concluir que exige la colaboración de los maestros y educadores para llevar a cabo métodos y programas de enseñanza aprendizaje que contribuyan al desarrollo del pensamiento crítico en los alumnos y confirmar que si es posible en la medida que los educadores se interesen en producir un cambio cognitivo en sus alumnos contribuyendo a un entorno en que los alumnos aprendan a pensar, comprender y reflexionar, confiando es sus “capacidades” como resultado del desarrollo de sus habilidades de pensamiento y no como resultado de los métodos convencionales de la medición de su capacidad intelectual. Bibliografía
Nickerson, Raymonds, Perkins, David N. Enseñar a Pensar: Aspectos de la Aptitud Intelectual, Tercera edición, Barcelona, España, editorial Paidós (1994). Sainz Carlos, Aprender a Pensar, Universidad de Salamanca, edición 2002, escritos de Psicología. http://web.usal.es/~csaiz/pensacono/escritosps.pdf. Investigada el día: 13 de marzo del 2008. Compayré Gabriel. Curso de Pedagogía. Teoría y Práctica. Quinta Edición. Librería de la Vda. De CH. Bouret. París México, 1909.