FOMCI Montessori

FOMCI Montessori Estamos encargados de democratizar la Formación Montessori, consciente, sensible y humanamente!!!
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Somos un colectivo ocupado de mejorar las practicas educativas y de enseñanza por que creemos en el desarrollo del potencial humano.

Montessori, neurodiversidad y formación docente: seguimos compartiendo y aprendiendo.Han sido días muy especiales para F...
21/08/2026

Montessori, neurodiversidad y formación docente: seguimos compartiendo y aprendiendo.

Han sido días muy especiales para FOMCI Montessori.

Ayer tuvimos la oportunidad de participar en la capacitación del personal docente de Ecuador, compartiendo un tema que considero indispensable en la educación actual: la neurodiversidad y la importancia de comprender las diferentes maneras en que cada cerebro aprende, procesa, siente y se relaciona con el mundo.

Y mañana continuamos este camino. Tendré el gusto de participar en el Congreso Montessori Virtual junto a Fernando Aguas, un espacio para encontrarnos, reflexionar y seguir hablando de aquello que nos apasiona: Montessori, educación y desarrollo humano.

Me emociona ver cómo Montessori continúa abriendo caminos y dialogando con los conocimientos actuales sobre el cerebro y la diversidad humana.

Gracias a quienes nos invitan, nos escuchan y hacen posible que estas conversaciones lleguen cada vez a más educadores y comunidades. 🐦💚

Seguimos aprendiendo. Seguimos compartiendo. Seguimos construyendo una educación capaz de mirar a cada persona desde sus posibilidades.

19/08/2026

¿Podemos construir reserva cognitiva a lo largo de toda la vida?

Cuando hablamos de Montessori y la tercera edad, no hablamos solamente de mantener a una persona “ocupada”. Hablamos de seguir ofreciendo oportunidades para pensar, elegir, recordar, moverse, resolver y sentirse parte activa de su entorno.

La reserva cognitiva se relaciona con la capacidad del cerebro para utilizar sus recursos y estrategias frente a los cambios asociados con el envejecimiento. Y aquí aparece un concepto todavía más amplio: el capital cerebral, todo ese conjunto de capacidades cognitivas, emocionales y sociales que construimos y podemos seguir fortaleciendo durante nuestra vida.

Una actividad aparentemente sencilla —clasificar, ordenar, doblar, contar, seguir un ritmo, preparar algo o recordar una secuencia— puede convertirse en una oportunidad para poner en funcionamiento la atención, la memoria, las funciones ejecutivas, la coordinación y el lenguaje.

Desde una mirada Montessori, la tercera edad continúa necesitando lo mismo que otras etapas de la vida: propósito, autonomía, movimiento, vínculos y un ambiente que invite a participar.

Envejecer no significa dejar de aprender.
El cerebro continúa respondiendo a la experiencia.

Por eso, cuando hablamos de Montessori en la tercera edad, también hablamos de cuidar la reserva cognitiva y seguir construyendo capital cerebral.

17/08/2026

Que relación exige entre vaciar agua y los triángulos constructores? Existirá alguna relación? Vamos más allá, que relación existe entre la mano, el cerebro y los triángulos constructores? Comenta en los comentarios..

CONTRIBUCIÓN SOCIAL DEL NIÑO: NORMALIZACIÓNAhora que comenzamos un nuevo año escolar, solemos pensar en todo lo que los ...
17/08/2026

CONTRIBUCIÓN SOCIAL DEL NIÑO: NORMALIZACIÓN

Ahora que comenzamos un nuevo año escolar, solemos pensar en todo lo que los niños deberán aprender: lenguaje, matemáticas, ciencias, lectura, escritura… Sin embargo, la escuela representa mucho más que la adquisición de contenidos académicos.

Cada nuevo ciclo escolar es también el comienzo de un proceso profundamente humano: la construcción de la personalidad del niño y su manera de participar en una comunidad.

María Montessori observó algo que sigue siendo especialmente relevante para quienes acompañamos a la infancia: con frecuencia los adultos clasificamos a los niños a partir de aquello que vemos exteriormente. Decimos que uno es tranquilo, otro inquieto, otro brillante, otro difícil, otro tímido o particularmente imaginativo.

Montessori cuestionaba estas etiquetas:

“Los niños que presentan un carácter pasivo son considerados niños buenos por la opinión pública; y los que presentan las características opuestas, como la exuberancia física, la imaginación viva, etc., son considerados como particularmente brillantes o simplemente superiores.”
(Montessori, 1986, pág. 253)

Pero ¿qué sucede cuando dejamos de mirar únicamente la conducta y comenzamos a preguntarnos qué necesita ese niño para organizarse interiormente?

En sus primeras escuelas, Montessori descubrió que muchas de esas características que los adultos consideraban parte del “carácter” comenzaban a transformarse cuando el niño encontraba una actividad significativa.

“En mi primera escuela y en las siguientes, he visto que estas características desaparecían apenas los niños se interesaban en un trabajo que les atrae. Las cualidades llamadas malas, buenas, superiores, desaparecen todas, y sólo queda un tipo de niño que no presenta ninguna de estas características.”
(Montessori, 1986, pág. 254)

Aquí encontramos una de las ideas más profundas de la educación Montessori: antes de apresurarnos a corregir al niño, debemos observar su relación con el ambiente.

Cuando existe un ambiente preparado, materiales adecuados a su desarrollo, libertad dentro de límites y oportunidades reales para elegir, repetir, moverse, concentrarse y terminar una actividad, comienza a producirse una organización que no necesita ser impuesta constantemente desde afuera.

Montessori lo describió así:

“Los niños, siguiendo una directiva interior, se ocupaban (cada uno de modo distinto) de lo que les daba serenidad y alegría; luego ocurría otra cosa que nunca se había visto en un grupo de niños: una disciplina espontánea.”
(Montessori, 1986, pág. 254)

Esta disciplina espontánea es fundamental para comprender lo que Montessori denominó normalización. No significa hacer que todos los niños sean iguales, silenciosos u obedientes. Tampoco significa eliminar su personalidad.

Por el contrario, se refiere a un proceso de organización interior en el que las diferentes dimensiones del desarrollo comienzan a integrarse.

“El individuo humano es una unidad. Ahora bien, esta unidad debe ser construida y fijada a través de experiencias activas de acuerdo con el ambiente.”
(Montessori, 1986, pág. 255)

Y es precisamente aquí donde podemos comprender por qué en Montessori la actividad de las manos tiene tanta importancia.

Durante los primeros años de vida se desarrollan el movimiento, el lenguaje, la coordinación, la voluntad, la independencia y numerosas capacidades que posteriormente deberán integrarse al servicio de una personalidad cada vez más organizada.

“Los desarrollos embrionarios que se han realizado por separado de los 0 a los 3 años, cada cual en el momento determinado, deben actuar finalmente a la vez y organizarse al servicio de la personalidad. Esto ocurre cuando en el período sucesivo, de los 3 a los 6 años, la mano trabaja y la mente guía el trabajo.”
(Montessori, 1986, pág. 255)

Por eso, cuando observamos a un niño lavando una mesa, ordenando objetos, construyendo la Torre Rosa, preparando un alimento, trabajando con el sistema decimal o repitiendo una actividad una y otra vez, no estamos viendo simplemente a un niño “ocupado”.

Estamos observando un proceso de construcción interior.

La concentración sostenida, la repetición voluntaria, el movimiento con propósito y la posibilidad de completar una actividad ayudan al niño a organizar su conducta y, progresivamente, a participar de una manera diferente dentro del grupo.

“Pero cuando el ambiente llama con sus atractivos u ofrece motivos para una actividad constructiva, entonces todas las energías se concentran y desaparecen las desviaciones. Entonces aparece un tipo único de niño, un nuevo niño, la personalidad del niño, que ha conseguido construirse normalmente.”
(Montessori, 1986, pág. 256)

Quizá por eso, al comenzar este nuevo año escolar, vale la pena ampliar nuestra mirada.

Nuestros niños no vienen solamente a aprender contenidos.

Vienen a aprender a esperar, elegir, decidir, cuidar, colaborar, resolver conflictos, respetar el trabajo de otros, reconocer sus propias capacidades y descubrir que forman parte de una comunidad.

Ahí comienza su verdadera contribución social.

Una comunidad infantil no se construye solamente enseñando reglas. Se construye ofreciendo experiencias que permitan que cada niño vaya conquistando su propia organización interior.

Y entonces ocurre algo maravilloso: la disciplina deja poco a poco de depender exclusivamente del adulto y comienza a surgir desde el propio niño.

Tal vez una de las preguntas más importantes para este nuevo ciclo escolar no sea únicamente:

“¿Qué queremos que nuestros niños aprendan este año?”

Sino también:

“¿Qué ambiente estamos preparando para que puedan construir la persona que están llamados a ser?”

15/08/2026

BACK TO SCHOOL · ENROLLMENT OPEN!

Un nuevo ciclo comienza y también una nueva oportunidad para transformar tu vocación en una formación profesional Montessori. 💜💚

En FOMCI Montessori abrimos inscripciones para nuestras certificaciones:

Guía Montessori de Casa de Niños | 3 a 6 años
Guía Montessori de Taller | 6 a 12 años

Nuestra formación va más allá de aprender a presentar materiales. Estudiamos profundamente el desarrollo humano, la filosofía Montessori y su relación con las neurociencias, mientras construimos una comunidad donde aprendemos, compartimos experiencias y nos acompañamos durante todo el proceso.

Después de años formando guías Montessori en diferentes lugares del mundo, seguimos creyendo que formar a un educador es también transformar la vida de muchos niños.

✨ Modalidad online
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✨ Certificación con opción de aval universitario

Back to School también puede ser para ti.
Este puede ser el año en que comiences tu camino como Guía Montessori.

Inscripciones abiertas

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14/08/2026

Gabinete geométrico con tarjetas!! Yay!!🙌

Cuando la mano trabaja y la mente guía: la construcción del niño de 3 a 6 añosHay una frase de Montessori a la que vale ...
13/08/2026

Cuando la mano trabaja y la mente guía: la construcción del niño de 3 a 6 años

Hay una frase de Montessori a la que vale la pena volver cuando hablamos del niño de Casa de Niños: “la mano trabaja y la mente guía el trabajo”. En pocas palabras, ahí está contenida buena parte de lo que observamos todos los días en un ambiente Montessori.

El periodo de los 3 a los 6 años no puede entenderse separado de todo lo que ocurrió antes. Durante los primeros tres años el niño realizó conquistas enormes: aprendió a desplazarse, comenzó a dominar su cuerpo, adquirió el lenguaje, estableció relaciones con las personas y absorbió una cantidad extraordinaria de información del ambiente. Muchas de estas adquisiciones parecieran desarrollarse por caminos diferentes, pero llega un momento en que necesitan encontrarse y comenzar a funcionar juntas.

Montessori lo describe de esta manera:

“Los desarrollos embrionarios que se han realizado por separado de los 0 a los 3 años, cada cual en el momento determinado, deben actuar finalmente a la vez y organizarse al servicio de la personalidad. Esto ocurre cuando en el período sucesivo, de los 3 a los 6 años, la mano trabaja y la mente guía el trabajo.”
(Montessori, 1986, pág. 255)

Esta idea cambia mucho nuestra manera de mirar el trabajo del niño. Cuando lo vemos repetir una actividad una y otra vez, transportar objetos, lavar una mesa, ordenar, clasificar, construir, contar o trabajar cuidadosamente con un material, no estamos frente a una simple ocupación. Hay algo mucho más importante sucediendo.

El movimiento, la voluntad, la atención, la percepción y el pensamiento comienzan a organizarse alrededor de una actividad que tiene un propósito.

Por eso el ambiente preparado tiene tanta importancia. No basta con tener materiales Montessori en un salón. El ambiente necesita provocar el deseo de actuar. El orden, la belleza, la accesibilidad de los objetos, la posibilidad de elegir y, sobre todo, la existencia de actividades que tengan sentido para el momento de desarrollo del niño hacen una enorme diferencia.

Montessori escribe:

“Pero cuando el ambiente llama con sus atractivos u ofrece motivos para una actividad constructiva, entonces todas las energías se concentran y desaparecen las desviaciones. Entonces aparece un tipo único de niño, un nuevo niño, la personalidad del niño, que ha conseguido construirse normalmente.”
(Montessori, 1986, pág. 256)

Me parece especialmente interesante la expresión “cuando el ambiente llama”.

Quienes hemos pasado años observando niños sabemos que esto puede verse. Hay momentos en los que un niño encuentra una actividad que parece responder exactamente a algo que estaba buscando. De pronto deja de mirar lo que hacen los demás. Trabaja. Repite. Se equivoca. Vuelve a comenzar. El tiempo parece dejar de importarle.

Y muchas veces, después de ese trabajo profundo, vemos a un niño diferente: más tranquilo, satisfecho, organizado.

No porque el adulto le haya pedido que se calme.

No porque recibió un premio.

No porque alguien corrigió constantemente su conducta.

Algo ocurrió a través de su propia actividad.

Precisamente por eso Montessori hace una afirmación que sigue siendo muy relevante para quienes trabajamos con niños:

“La pérdida de tantos defectos superficiales no es obra del adulto, sino del niño mismo, que atraviesa la línea principal con toda su personalidad y entonces alcanza la normalidad.”
(Montessori, 1986, pág. 256)

Esto nos obliga también a revisar nuestro papel como adultos. Ante un niño inquieto, desorganizado o con dificultades para concentrarse, nuestra primera reacción suele ser preguntarnos cómo modificar su conducta. Montessori nos invita a mirar antes otra cosa: ¿qué está encontrando ese niño en el ambiente?

¿Hay algo que despierte verdaderamente su interés? ¿Puede usar sus manos? ¿Puede moverse con propósito? ¿Tiene tiempo suficiente para repetir? ¿Las actividades corresponden a sus necesidades actuales? ¿Interrumpimos demasiado? ¿El ambiente favorece la concentración o la dificulta?

Después de tantos años trabajando en Montessori, sigo encontrando en estas preguntas una parte esencial de nuestro trabajo.

El adulto prepara, observa, presenta, acompaña y pone límites cuando son necesarios. Pero hay un trabajo que no puede hacer por el niño: construirlo.

Ese trabajo le pertenece a él.

Quizá por eso aquella frase de Montessori resulta tan sencilla y al mismo tiempo tan profunda:

la mano trabaja y la mente guía.

Y mientras ambas trabajan juntas, poco a poco, el niño se construye a sí mismo.

12/08/2026

El Gabinete Geométrico Montessori invita al niño a descubrir la geometría con sus propias manos.

A través de la exploración de diferentes figuras, el niño desarrolla la discriminación visual, la coordinación ojo-mano, la concentración y el lenguaje geométrico.

Antes de comprender la geometría de manera abstracta, el niño la toca, la observa, la compara y la reconoce.

En Montessori, las manos abren el camino hacia la mente.

Qué bonito es esto de compartir Montessori…Esta mañana tuvimos la oportunidad de ofrecer una capacitación presencial a u...
10/08/2026

Qué bonito es esto de compartir Montessori…

Esta mañana tuvimos la oportunidad de ofrecer una capacitación presencial a una escuela Montessori aquí en Austin, Texas.

Nuestro tema fue “El rol de la asistente en el ambiente Montessori”, pero no nos quedamos solamente en la teoría: hablamos, reflexionamos, analizamos situaciones cotidianas y también lo pusimos en práctica.

Porque ser asistente Montessori es mucho más que “ayudar a la guía”.

La asistente es una figura fundamental para sostener la vida del ambiente. Su trabajo permite que la guía pueda concentrarse en observar, presentar y acompañar el desarrollo de cada niño.

🌱 ¿Cuál es entonces su rol?

Observar antes de intervenir.
Proteger la concentración y el ciclo de trabajo.
Cuidar el orden, la belleza y la funcionalidad del ambiente.
Modelar Gracia y Cortesía con sus palabras, movimientos y acciones.
Acompañar sin hacer por el niño aquello que él ya puede hacer por sí mismo.
Saber cuándo acercarse… pero también cuándo retirarse.
Y, especialmente, trabajar en verdadera colaboración con la guía.

Una buena asistente no busca convertirse en el centro del ambiente. Ayuda a crear las condiciones para que el niño pueda ser el centro de su propio proceso de desarrollo.

Y después de hablar de todo esto, cerramos nuestra mañana de una manera muy Montessori: cantando juntas en la línea.

Qué bonito es seguir compartiendo después de tantos años.
Qué bonito encontrarnos con otros educadores que también creen profundamente en la infancia.

Y qué bonito comprobar que Montessori no solamente se estudia…

Montessori se observa, se practica y se vive.

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