Los jueves, de 10-11:30am.
UCDM QRO Un Curso de Milagros
Psicoterapeuta, Thanatologa, Reiki Master
EL VERDADERO PERDÓN > Lección 27 comentada por Ken Wapnick
«Por encima de todo quiero ver.» (Lección 27)
“Esta lección y la siguiente forman un dúo: “Por encima de todo quiero ver” y “Por encima de todo quiero ver las cosas de otra manera”, y seguir avanzando en nuestro aprendizaje, volviendo al tema de la motivación. Los maestros reconocen que el rasgo más importante que desean ver en sus alumnos es el «deseo» de aprender. Sin esa motivación, «nada» ocurrirá en el aula. Del mismo modo, los terapeutas no pueden ayudar a sus pacientes a menos que estén motivados a cambiar. Por lo tanto, tenemos que «desear» aprender lo que Un Curso de Milagros nos está enseñando, de lo contrario, incluso el mejor maestro del mundo fracasará. Deseamos aprender el curso de Jesús porque ello nos hará felices. Para hacer esto, Jesús primero tiene que convencernos de que no somos felices ahora. Su necesidad se expresa muy bien en la apertura de “El alumno feliz” en el texto:
“El Espíritu Santo necesita un alumno feliz en quien Su misión pueda llevarse a cabo felizmente. Tú que eres tan partidario de la aflicción, debes reconocer en primer lugar que eres infeliz y desdichado. El Espíritu Santo no puede enseñar sin este contraste, pues tú crees que la aflicción es felicidad. Esto te ha confundido tanto, que te has empeñado en aprender a hacer lo que nunca podrás hacer, creyendo que si no aprendes a hacerlo no serás feliz.” (T-14.II.1:1-4)
Ahora a la lección en sí:
(1:1-4) «La idea de hoy expresa algo más fuerte que una simple resolución. Le da prioridad a la visión por encima de todos tus demás deseos. Quizá te sientas indeciso con respecto a si usar esta idea o no, debido a que no estás seguro de si eso es lo que realmente quieres. Eso no importa.»
Jesús no espera que nadie realmente diga de corazón estas palabras. Si renunciamos al juicio y elegimos la visión, es porque hemos optado por abandonar nuestra inversión en el especialismo, lo que para el ego significa que nos estamos dejando desprotegidos y abriendo nuestros flancos para el ataque. El ego nos advierte que sin el especialismo no podremos tener defensa alguna en contra de nuestro vacío y carencia interno, y que nos volveríamos vulnerables al mundo hostil a nuestro alrededor, empecinado en nuestra destrucción.
(1:5) «El propósito de los ejercicios de hoy es aproximar un poco más el momento en que esta idea sea completamente verdadera para ti.»
Jesús está dejando en claro, como lo hace a lo largo de Un Curso de Milagros, que esto es un proceso. Por lo tanto, no espera que repentinamente soltemos la mano del ego y que tomemos la suya. Pero él quiere que lleguemos a entender lo que esta elección implica, y así sepamos en lo que estamos madurando.
(2:1) «Puede que sientas una gran tentación de creer que se te está pidiendo algún tipo de sacrificio cuando dices que por encima de todo quieres ver.»
El tema del sacrificio aparecerá más adelante en las lecciones. Para el ego, ver a través de la visión de Cristo es sacrificar nuestra identidad personal, que se basa en la separación y el juicio, el miedo y el odio. Desde el punto de vista del ego, el sacrificio está definitivamente involucrado si hemos de sobrevivir: o sacrificamos nuestra felicidad y placer para expiar por los pecados del pasado, o sacrificamos a otros para que seamos felices y estemos en paz. De cualquier manera, alguien tiene que perder para que otro gane, el principio del ego de «uno o el otro». Las siguientes líneas proporcionan la respuesta del Espíritu Santo a este principio de sacrificio:
(2:2-5) «Si te sientes incómodo por la falta de reserva que esta idea entraña, añade:
La visión no le cuesta nada a nadie.
Si el temor a perder algo aún persiste, di además:
Tan sólo puede bendecir.»
Jesús nos está instando a que reflejemos nuestra motivación más profunda de aprender intentando recordar la lección con la mayor frecuencia posible a lo largo del día. Tiene que ser observado aquí, y repetido una y otra vez, que no es un pecado si nos olvidamos. De hecho, tal olvido nos proporciona información muy útil sobre nosotros mismos. Si realmente queremos aprender este curso, primero debemos entender la enorme «resistencia» que tenemos a aprenderlo. A menos que podamos deshacer esta resistencia, en última instancia, nacida de nuestro miedo a perder nuestro yo, vamos a estar constantemente fallando en nuestro proceso de aprendizaje. El primer paso en este proceso del deshacimiento es tomar conciencia del problema. Sólo entonces puede el problema ser verdaderamente atendido y superado.
(3) «Necesitas repetir la idea de hoy muchas veces para obtener el máximo beneficio. Se debe repetir por lo menos cada media hora, e incluso más si es posible. Puedes intentarlo cada quince o veinte minutos. Se recomienda que al despertarte o poco después, establezcas un horario fijo según el cual vas a repetir la idea de hoy, y que, trates de adherirte a él durante todo el día. No te será difícil hacerlo, aun si estás conversando u ocupado en otra cosa cuando llegue el momento de repetirla. Siempre se puede repetir una frase corta silenciosamente sin que ello interfiera en nada.»
Pero Jesús conoce muy bien a su audiencia, y por eso nos habla gentilmente. Por un lado, él hace un llamado a nuestra motivación de aprendizaje, expresado en la recomendación de que incrementemos la práctica; y, por otro lado, nos recuerda que «no» nos sintamos culpables cuando tengamos resistencia, como leemos ahora:
(4:1-5) «Lo que realmente importa es: ¿con qué frecuencia te vas a acordar [de la lección del día]? ¿Hasta qué punto quieres que esa idea sea verdad? Si contestas una de estas preguntas habrás contestado la otra. Probablemente te saltarás algunas prácticas, o tal vez muchas. No dejes que eso te perturbe, pero sí trata de adherirte al horario establecido de ahí en adelante.»
Así, Jesús nos está diciendo que no nos sintamos culpables cuando nos olvidemos. Él sabe que nos olvidaremos. Pero nos está diciendo que cuando recordemos que hemos olvidado, al menos intentemos entender el «por qué» olvidamos: no estamos completamente seguros de desear aprender este curso. Una parte de nosotros por supuesto que sí, de lo contrario no lo estaríamos haciendo. Sin embargo, hay otra parte que tiene serias reservas acerca de continuar en este camino. Nuestra identificación con el ego y su sistema de pensamiento de separación y juicio es aún sumamente fuerte.
(4:6) «Si sientes que una sola vez durante todo el día fuiste completamente sincero al repetir la idea de hoy, puedes estar seguro de que con ello te habrás ahorrado muchos años de esfuerzo.»
En el texto, Jesús hace referencia a ahorrarnos miles de años (por ejemplo, T-1.II.6: 7). Incluso si sólo puedes ser sincero una vez durante el día, eso ya ha logrado mucho. Es útil recordar que el tiempo lineal es una ilusión, y dado que nuestra existencia misma se encuentra predicada sobre la realidad del tiempo y el espacio, es imposible que entendamos la verdad de esta última declaración. Afortunadamente, nuestro entendimiento no es necesario, únicamente lo es nuestra pequeña dosis de buena voluntad (T-18.IV.7: 5-6).
En la siguiente lección, Jesús expande estas ideas.”
~ Del libro “Viaje a Través del Libro de Ejercicios de UCDM” porel Dr. Kenneth Wapnick
Los Martes, de 10:30am hasta 12:30pm
Clase UCDM, COL. ESTRELLA, QUERÉTARO
Lección 20 comentada por Ken Wapnick
ESTOY DECIDIDO A VER.
“Hay relativamente pocas lecciones como esta en el libro de ejercicios; la Lección 95 es especialmente similar. Su importancia no radica tanto en el tema específico, sino en que Jesús explica lo que está haciendo en estos ejercicios: cómo hacerlos y cómo no hacerlos. Comienza discutiendo las sesiones de práctica.
(1:1-2) «Hemos tenido hasta ahora una actitud bastante relajada con respecto a nuestras sesiones de práctica. Apenas hemos tratado de dirigir el momento en que debes llevarlas a cabo; el esfuerzo requerido por tu parte ha sido mínimo, y ni siquiera se te ha pedido que cooperes o que te intereses activamente en ellas.»
En otras palabras, Jesús está siendo muy amable. Él dice: “Tómate un minuto o dos, y si eso es demasiado, toma menos. Hazlo dos o tres veces al día. Si eso es demasiado, haz menos “. Él explica:
(1:3-6) «Este enfoque ha sido intencional, y ha sido planeado muy cuidadosamente. No hemos perdido de vista lo importante que es invertir completamente tu manera de pensar. La salvación del mundo depende de ello. Mas no podrás ver si te sientes coaccionado, o si te abandonas al resentimiento y a la oposición.»
Así, Jesús nos dice: “No estoy tratando de convencerte de que tengo razón y tú estás equivocado, ni estoy tratando de obligarte a creer en estos conceptos. Estoy siendo tan amable como puedo, solo te pido que me acompañes, creas o no en esto”. Esto no es un argumento. Ya que Jesús no está tratando de demostrar que estás equivocado y que él tiene razón, así que no debes tratar de demostrar que tienes razón y que él está equivocado. Nuestra «única» razón para revertir nuestra manera de pensar «no» debería ser «Jesús» sino «nosotros» mismos: porque si lo hiciéramos nos sentiríamos mejor. Volvernos felices es la motivación que Jesús está tratando de inculcar en nosotros, como veremos más adelante. Es importante proceder como lo harías con un par de zapatos nuevos: pruébalos y camina con ellos por un rato. Si se sienten cómodos, consérvalos; si no, descártalos. Y así, perdón por el juego de palabras, estamos listos para el siguiente paso cuando Jesús dice: “No te he estado dando mucha estructura «hasta ahora»”:
(2:1-5) «Ésta es la primera vez que intentamos establecer cierta estructura. No interpretes esto erróneamente como un intento de querer ejercer presión o fuerza. Deseas la salvación. Deseas ser feliz. Deseas la paz.»
La motivación ahora es el foco. La motivación del ego es exactamente lo opuesto a la felicidad. Todos «dirían» que desean la salvación, la felicidad y la paz, pero siempre se adquieren a expensas de alguien más, una inevitabilidad del sistema de pensamiento del ego. Si he de ser feliz, tengo que obtener algo de alguien más; si tengo que obtener algo, alguien tendrá menos de ello. Esta es la esencia de la relación especial, un término, por cierto, que no aparece en absoluto en el libro de ejercicios, aunque claramente su dinámica de odio está reflejada claramente durante todo el libro. Jesús está tratando de decirnos que realmente «deseamos» la salvación, lo que significa que realmente «deseamos» estar libres de nuestra culpa. Realmente «deseamos» ser felices y estar en paz.
(2:6) «No lo has logrado todavía porque tu mente no tiene ninguna disciplina,..»
Si tienes alguna pregunta sobre esto, solo piensa en lo difícil que es para ti ir por tu vida dándote cuenta de que cada cosa que ves o a la que reaccionas literalmente no se encuentra ahí. Esto provee algún tipo de idea de la naturaleza indisciplinada de tu mente. Puedes estar atento ahora mismo y entender todo lo que está siendo dicho. Sin embargo, está casi garantizado que en cuestión de minutos, si no segundos, volverás a tu vieja forma de ser: abrigar resentimientos, alterarte acerca de algo y creer que no existe conexión entre tus pensamientos y las imágenes que percibes. Eso es lo que Jesús quiere decir con tener una mente “indisciplinada”. Él no nos está reprendiendo, sino simplemente diciendo: “Debes reconocer que esto es verdad. De lo contrario no me dejarás ayudarte.”
(2:6-8) “…y no puedes distinguir entre la dicha y el pesar, el placer y el dolor, o el amor y el miedo. Ahora estás aprendiendo a diferenciar unos de otros. Y grande en verdad será tu recompensa cuando lo logres.”
Este es un tema importante en Un Curso de Milagros, tanto aquí como en el texto (por ejemplo, T- 7.X; T-8.II; T-19.IV-B.12-15). No ha sido la primera vez que hemos hecho esta observación, ni será la última. Va al corazón del intento de Jesús de motivarnos a aprender su curso para que seamos verdaderamente felices y dichosos. Normalmente, lo que nos trae alegría y placer es obtener lo que queremos. Creemos que el amor es especialismo – tener nuestras necesidades satisfechas – y no somos conscientes de que esto es parte del sistema del ego, por lo que sólo nos traerá culpa y dolor.
(3:1) «Tu decisión de querer ver es todo lo que requiere la visión.»
El problema es que no queremos ver, y por eso Jesús primero tiene que ayudarnos a que nos demos cuenta de cuánto no queremos, un deseo que proviene del reconocimiento de que si vemos a través de sus ojos ya no podremos culpar a nadie más. Ver a través de sus ojos significa que la realidad no es lo que percibimos afuera, sino su amor por nosotros, el reflejo de la realidad del Amor de Dios.
Por lo tanto, debemos ser conscientes de cuánto no queremos renunciar a la certeza de que tenemos razón con respecto a nuestras percepciones, porque ciertamente no queremos renunciar a nuestra certeza sobre lo que percibimos dentro, nuestro yo pecaminoso y culpable. Por más dolorosa que pueda ser esa autoimagen, sigue siendo «mi» autoimagen egoica lo que establece «mi» existencia. Me recuerdo ahora de uno de los poemas favoritos de Helen, se trata de un fragmento de un poema de Yeats – ella usualmente lo recitaba mal, por cierto – el fragmento del poema dice así: “Siendo pobre tengo únicamente mis sueños y los he esparcido delante de tus pies, camina sobre ellos suavemente, porque se trata de mis sueños.”
(3:2-8) «Lo que quieres se te concede. No cometas el error de creer que el pequeño esfuerzo que se te pide es una indicación de que nuestro objetivo es de poco valor. ¿Cómo iba a ser la salvación del mundo un propósito trivial? ¿Y cómo podría salvarse el mundo si no te salvas tú? Dios tiene un solo Hijo, y él es la resurrección y la vida. Su voluntad se hace porque se le ha dado pleno poder en el Cielo y en la tierra. Con tu decisión de querer ver, se te da la visión.»
El lenguaje en estos pasajes es claramente bíblico: términos y descripciones de Jesús en el Nuevo Testamento. Él es el Hijo de Dios, y “la resurrección y la vida”, y “todo poder le es dado en el Cielo y en la tierra”. Pero Jesús nos está diciendo aquí: “Sí, esto es cierto acerca de mí, pero también es cierto acerca de ti. Más aún, ¿cómo podría salvarse el mundo si no te salvas tú?”. Es obvio que este mundo no es externo, porque el enfoque de Jesús está siempre en lo interno – lo que «pensamos». Nuevamente, debemos sentirnos motivados a «pensar» de manera diferente para que podamos entonces «ver» de manera diferente.
(4) «Los ejercicios de hoy consisten en que te recuerdes a ti mismo a lo largo del día que quieres ver. La idea de hoy implica tácitamente también el reconocimiento de que ahora no ves. Por lo tanto, cada vez que repites la idea, estás afirmando que estás decidido a cambiar tu estado actual por uno mejor, por uno que realmente deseas.»
Así es como Jesús comienza el proceso de cambiar nuestra motivación – de la culpa a la felicidad. No deseamos ver ahora porque creemos que la visión nos traerá dolor. Únicamente cuando aprendemos que la visión trae felicidad es que vamos a desear cambiar de la forma de ver que tiene el ego.
(5:1-2) «Repite la idea de hoy lentamente y a conciencia por lo menos dos veces por hora, y trata de hacerlo cada media hora. No te desanimes si se te olvida hacerlo, pero esfuérzate al máximo por acordarte.»
Jesús nos está introduciendo lenta y gentilmente al concepto sumamente importante de el pecado en contraposición con el error. Olvidar la idea de hoy no es un pecado, sino simplemente un error que deseamos corregir «para que podamos sentirnos mejor». La gentil enseñanza de Jesús deshace la aspereza y la severidad del ego y nos proporciona un modelo de bondad para «todas» nuestras interacciones.
Y finalmente:
(5:3-6) «Las repeticiones adicionales deben aplicarse a cualquier situación, persona o acontecimiento que te perturbe. Puedes verlos de otra manera, y los verás. Verás lo que desees ver. Ésta es la verdadera ley de causa y efecto tal como opera en el mundo.»
Si vemos separación, venganza, traición o sufrimiento, es a causa de que «deseamos» verlos. Este deseo es la causa, y lo que vemos es el efecto. Jesús está tratando de convencernos de que realmente deseamos ver de otra manera. Obviamente todavía no estamos del todo convencidos.”
~ Del libro “Viaje a Través del Libro de Ejercicios de UCDM” por el Dr. Kenneth Wapnick. Traducción al Español por Alfonso Martínez.
Los martes.
10:30 a 12:30
Col.Estrella
Querétaro
Lección 17 comentada por Ken Wapnick
EL VERDADERO PERDÓN > Lección 17 comentada por Ken Wapnick
NO VEO COSAS NEUTRAS. (Lección 17)
“Esto se desprende directamente de “No tengo pensamientos neutros”. Aquí encontramos el mismo patrón visto en las lecciones anteriores, donde Jesús alterna entre nuestros pensamientos y lo que percibimos, tratando de ayudarnos a entender que son lo mismo. Su propósito es cultivar en nosotros una vigilancia para observar cómo pensamos, dándonos cuenta de que nada de lo que pensamos, percibimos o interpretamos como la verdad es correcto. Esto requiere gran humildad. La arrogancia del ego busca cubrir el miedo de darnos cuenta de que estamos equivocados sobre absolutamente todo, lo que en última instancia nos incluye a nosotros mismos.
Cada vez que ves a un enemigo “allá afuera”, o crees que alguien tiene el poder de victimizarte, traicionarte o lastimarte, estás diciendo que tienes razón y que Jesús está equivocado; tienes razón porque puedes ver y sentir el ataque y tener pruebas para demostrarlo. Sin embargo, no eres consciente de que «tú» has plantado la evidencia para poder encontrarla. Lo que ves es lo que «deseas» ver, así que pones la evidencia allí y dices: “¡Mira! Mis pensamientos «no» son el problema. De hecho, mis pensamientos no son nada. El problema está ahí fuera. Ese es el problema”. Y casi siempre hay una persona especial que es el foco de tu problema.
Estas lecciones intentan entrenar tu mente para que pienses de esta manera todo el tiempo, de modo que automáticamente traduzcas lo que percibes afuera en un pensamiento interno. Ello no importa mucho con los percheros ni con las papeleras, pero sí importa con las relaciones importantes en tu vida. También importa con los que parecen no importantes, pero siempre hay personas especiales que ocupan un lugar central del escenario. Recuerda, ves afuera lo que pones ahí porque «deseas» verlo en el «cuerpo», no en la «mente», y por lo tanto dices: “Mis pensamientos no son importantes porque lo que veo es el hecho”. Por lo tanto, primero debes darte cuenta de que el «hecho» es lo que piensas. Cuando puedas ver ese pensamiento con Jesús, finalmente te darás cuenta de que no es un hecho en absoluto. Como dice el texto, Dios es el único Hecho (T-3.I.8: 2).
(1:1) «Esta idea [“No veo cosas neutras”] es otro paso en el proceso de identificar causa y efecto tal como realmente operan en el mundo.»
Los pensamientos en nuestra mente son la «causa», y nuestras percepciones son el «efecto». Esta es otra manera de expresar el importante principio que citamos en el primer párrafo del comentario en la Lección 8 anterior: “La proyección da lugar a la percepción”. Primero elijo a mi maestro, el ego o el Espíritu Santo, y esa elección determina el sistema de pensamiento con el que me identifico: separación o perdón. Lo he hecho real, porque eso es lo que percibo dentro de mí (la «causa») y, una vez proyectado, percibo sus manifestaciones a todo mi alrededor (los «efectos»).
(1:2-3) «No ves cosas neutras porque no tienes pensamientos neutros. El pensamiento siempre tiene lugar primero, a pesar de la tentación de creer que es al contrario.»
Lo más probable es que podamos dar fe del hecho – aunque hemos leído estas líneas aquí y en el texto, y en cierto nivel creemos que son ciertas – de que nuestra vida diaria no refleja en absoluto este entendimiento. Reaccionamos a lo que es externo, olvidando que a lo que realmente estamos reaccionando es al haber apartado a Jesús a un lado de nuevo, y luego identificarnos con el sistema de pensamiento del ego de la culpa. Rápidamente olvidamos este “hecho”, proyectamos la culpa desde nuestras mentes y la vemos en personas, eventos y cosas – todos amenazando con hacernos daño y quitarnos la paz.
El propósito de estas lecciones y ejercicios es practicar ver cómo «no» vivimos de esta manera; cómo reaccionamos ante lo que está fuera de nosotros. Recuerda, lo que está fuera no solo incluye los cuerpos de otras personas, sino también el nuestro, ya que «afuera» se refiere a lo que se encuentra fuera de nuestras «mentes», no nuestros cuerpos. El punto de nuevo es que no estamos reaccionando al mundo, sino a la decisión de nuestra mentes. Además, es importante recordar que la decisión en favor del ego es también una fabricación, ya que reaccionamos ante el sistema de pensamiento ilusorio del ego que nos dice que tan faltos de valor, pecadores y perversos somos: “la morada del mal, de las tinieblas y del pecado” como dice la Lección 93 (1:1). Esta es la locura que hemos hecho real y que nunca desafiamos. De esta manera, estamos aprendiendo que no solo el mundo es una defensa, sino también nuestro sistema de pensamiento de separación. La realidad más allá del mundo y los pensamientos que lo fabricaron es el Amor de Dios – la única verdad.
(1:4) «El mundo no piensa de esa manera, pero tú tienes que aprender que así es como piensas tú.»
Jesús está dejando inequívocamente claro que esta conexión causal que existe entre mente y cuerpo es algo que tenemos que aprender, como también lo deja claro en las otras lecciones, y que requiere una gran vigilancia y práctica porque nuestra forma de vida está diseñada en la dirección opuesta. Hemos sido programados para pensar que es el mundo el que nos afecta, y que los malos están ahí fuera en el mundo. Sin embargo, Jesús nos está diciendo aquí: “Esto es algo que no vas a entender de inmediato, ya que requiere mucha práctica. Te lo presento ahora por primera vez, pero lo repasaremos una y otra vez.” Por lo tanto, Jesús enfatiza que somos los estudiantes y él nuestro maestro, y siempre que tengamos dificultades con el texto, el libro de ejercicios o el manual, es simplemente porque hemos sentido miedo acerca de lo que Jesús nos está enseñando.
(1:5) «De lo contrario, la percepción carecería de causa, y sería ella misma la causa de la realidad.»
Si fuera correcto que el mundo determina lo que pensamos, entonces la percepción sería una realidad y una «causa»; es decir, los objetos de nuestra percepción nos harían pensar y sentir de ciertas maneras. La verdad, sin embargo, es que la percepción es el «efecto», causado por nuestros pensamientos. Siempre ten en cuenta que «la proyección da lugar a la percepción». Si la percepción no tiene causa sino que es una realidad independiente de nuestros pensamientos, entonces simplemente existe y no hay nada que podamos hacer al respecto. Esto, por supuesto, describe la condición de prácticamente todos en el mundo. Es por eso que no hay esperanza una vez que hemos comprado el sistema de pensamiento del ego: no podemos cambiar lo que este es. Si nuestras percepciones no son efectos causados por nuestros pensamientos, entonces deben ser reales. Así, la muerte, el mal, la guerra y el sufrimiento se convierten en la realidad, y no hay nada que podamos hacer excepto pasar nuestras vidas lo mejor que podamos. Jesús, por lo tanto, enseña que lo que está ahí fuera – el mundo y el cuerpo, el sufrimiento y la muerte, es un «efecto», y que la «causa» se encuentra alojada en nuestras mentes. Una vez que identificamos la causa podemos hacer algo al respecto. De lo contrario, para decirlo nuevamente, es una situación sin esperanza.
Y luego este comentario final sobre la percepción:
(1:6) «En vista de su naturaleza altamente variable, eso es de todo punto imposible.»
La percepción, obviamente, es altamente variable. Podemos ver eso incluso dentro de nosotros mismos. Una percepción que tuvimos de alguien un día, cuando perdonamos, al día siguiente se vuelve completamente distinta. Dependiendo de nuestro estado interno – es decir, si elegimos al ego o al Espíritu Santo como nuestro maestro – entonces percibiremos el mundo a través de los ojos del juicio y del odio, o a través de los ojos del perdón.
El ejercicio sigue, continuando el entrenamiento de nuestras mentes para comprender la relación entre nuestros pensamientos y nuestras percepciones:
(2) «Al aplicar la idea de hoy mantén los ojos abiertos mientras te dices a ti mismo:
No veo cosas neutras porque no tengo pensamientos neutros.
Luego mira a tu alrededor, dejando que tu mirada se pose sobre cada cosa que notes el tiempo suficiente para poder decir:
No veo un/una _______ neutro/a porque mis pensamientos acerca de _______ no son neutros.
Podrías decir, por ejemplo:
No veo una pared neutra porque mis pensamientos acerca de las paredes no son neutros.
No veo un cuerpo neutro porque mis pensamientos acerca de los cuerpos no son neutros.»
Las instrucciones de Jesús para los ejercicios ahora se centran en su continua refutación de la primera ley del caos del ego: la jerarquía de las ilusiones:
(3) «Como de costumbre, es esencial no hacer distinciones entre lo que crees que es animado o inanimado, agradable o desagradable. Independientemente de lo que puedas creer, no ves nada que esté realmente vivo o que sea realmente gozoso. Eso se debe a que todavía no eres consciente de ningún pensamiento realmente verdadero, y, por lo tanto, realmente feliz.»
No existe lo animado o lo inanimado, porque aquí nada se encuentra vivo. Como recordaremos, una de las categorías básicas en las que se nos enseña desde la escuela primaria es que hay cosas vivientes que pueden clasificarse como animadas, parte de “la gran cadena del ser” y cosas que no viven que pueden clasificarse como inanimadas, como la madera, el metal, etc. Sin embargo, ambas categorías son ilusorias, como vemos en la sección “Las leyes del caos”, que declara categóricamente “fuera del Cielo no hay vida” (T-23.II.19: 1). Jesús quiere decir eso muy literalmente.
La vida real y la dicha real se encuentran solo al tomar la mano de Jesús e identificarse con su sistema de pensamiento del perdón. Es dichoso porque nos devuelve a nuestra vida real como parte de Dios, la única dicha. Sin embargo, aún debemos aprender cómo alcanzar esta vida y dicha, y estos ejercicios, junto con la amable instrucción que encontramos en este próximo párrafo, se encuentran entre los medios que Jesús emplea para cumplir su propósito pedagógico:
(4) «Se recomiendan tres o cuatro sesiones de práctica concretas, e incluso si experimentas resistencia, son necesarias cuando menos tres para obtener el máximo beneficio. En tal caso, no obstante, puedes acortar la duración de la sesión a menos del minuto que de otra forma se recomienda.»
La mención de nuestra resistencia es la manera útil de Jesús de recordarnos que no nos sintamos culpables. No lo mencionaría con tanta frecuencia como lo hace si no estuviera esperando que tengamos miedo de su enseñanza y, por lo tanto, tratemos de resistirla. Aprender a aceptar esta resistencia es un paso esencial en el proceso de poderla soltar.”
~ Del libro “Viaje a Través del Libro de Ejercicios de UCDM” por el Dr. Kenneth Wapnick. Traducción al Español por Alfonso Martínez.
09/06/2020
LECCIÓN 14 UCDM
Dios no creó un mundo sin significado.
La idea de hoy es obviamente la razón de que sea imposible que haya un mundo que no tenga significado. 2Lo que Dios no creó no existe. 3Y todo lo que existe, existe tal como Él lo creó. 4El mundo que ves no tiene nada que ver con la realidad. 5Es tu propia obra, y no existe. Los ejercicios de hoy deben practicarse con los ojos cerrados todo el tiempo. 2El período de búsqueda mental debe ser corto, a lo sumo un minuto. 3No lleves a cabo más de tres sesiones de práctica con la idea de hoy a menos que te sientas a gusto haciéndolas. 4De ser así, es porque realmente entiendes su propósito. La idea de hoy es un paso más en el proceso de aprender a abandonar los pensamientos que le has adscrito al mundo, y a ver en su lugar la Palabra de Dios. 2Los pasos iniciales de este intercambio, al que verdaderamente se le puede llamar salvación, pueden ser bastante difíciles e incluso dolorosos. 3Algunos de ellos te conducirán directamente al miedo. 4Mas no se te dejará ahí. 5Irás mucho más allá de él, 6pues es hacia la paz y seguridad perfectas adonde nos encaminamos. Piensa, mientras mantienes los ojos cerrados, en todos los horrores del mundo que te vengan a la mente. 2Nombra cada uno de ellos a medida que se te ocurra, e inmediatamente niega su realidad. 3Dios no lo creó, y, por lo tanto, no es real. 4Di, por ejemplo: 5Dios no creó esa guerra, por lo tanto, no es real. 6Dios no creó ese accidente de aviación, por lo tanto, no es real. 7Dios no creó [especifica el desastre], por lo tanto, no es real. Entre los temas adecuados para la aplicación de la idea de hoy se puede incluir, asimismo, todo aquello que temas te pueda ocurrir a ti, o a cualquier persona por la que estés preocupado. 2Nombra en cada caso el "desastre" en cuestión muy concretamente. 3No uses términos abstractos. 4Por ejemplo, no digas: "Dios no creó las enfermedades”, sino "Dios no creó el cáncer' o los ata ques cardíacos, o lo que sea que te cause temor. Eso que estás contemplando es tu repertorio personal de horrores. 2Esas cosas son parte del mundo que ves. 3Algunas de ellas son ilusiones que compartes con los demás, y otras son parte de tu in****no personal. 4Eso no importa. 5Lo que Dios no creó sólo puede estar en tu propia mente, separada de la Suya. 6Por lo tanto, no tiene significado. 7En reconocimiento de este hecho, concluye las sesiones de práctica repitiendo la idea de hoy: 8Dios no creó un mundo sin significado. Por supuesto, la idea de hoy puede aplicarse, aparte de las sesiones de práctica, a cualquier cosa que te perturbe a lo largo del día. 2Sé muy específico al aplicarla. 3Di: 4Dios no creó un mundo sin significado. 5No creó [especifica la situación que te esté perturbando], por lo tanto, no es real.
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