18/05/2021
"DEBEMOS SER MUY CUIDADOSOS CON LOS NIÑOS"
Anécdotas de María Montessori en una de sus conferencias:
“Había una familia protestante, el papá era un clérigo. Un domingo predicaba un hermoso sermón sobre la fraternidad, sobre cómo uno debe amar a todos, especialmente a los más pobres y enfermos. El niño comprendió el sermón y estaba realmente conmovido. Se retiró de la iglesia, listo para amar a todos como su padre había dicho. Los niños no son como nosotros, son más sensibles, tiene tendencia a vivir como se sienten. De camino a su casa se encontraron a un niño sucio, repugnante y en harapos, pidiendo limosna. El niño que estaba tan contento de lo que había escuchado minutos antes en el sermón, corrió y le dio un beso al niño. La madre horrorizada le dijo que no debía tocar a la gente en la calle, y le preguntó si no había notado que el niño estaba sucio. Entonces el niño sintió que todo lo que su padre había dicho en la iglesia estaba mal, porque obviamente su madre no creía en esas palabras. Esa fue quizás una sacudida que pudo cancelar algo en el alma del pequeño. Debemos ser cuidadosos con los niños. Haz lo que quieras con el Papá Navidad, él es algo pasajero, pero si mientes en cosas reales, ofendes el alma del niño. Sé muy, pero muy cuidadoso, sé sincero, y no juegues con los niños ni con los jóvenes usando estos temas a la ligera.” (…)
“Una madre consideraba que mentir era algo muy despreciable, y que solo la gente pobre mentía mucho. La aristocracia no mentía. Le dijo a su hijo que mentir no era digno, que era inaceptable entre gente de buena familia. Le dijo al niño que debía ser muy cuidadoso y que debería estar listo para morir antes de mentir. Un día el niño escuchó a su madre hablando por teléfono diciendo ‘Oh, mil disculpas, no podré asistir hoy. Tengo un terrible dolor de cabeza y me tengo que ir a la cama’. Hubo un terrible chillido de niño ‘¡Oh, cielos, mi madre ha dicho una mentira!’.
Los niños son tan responsables que lo que les decimos lo toman seriamente y lo usan constantemente. Debido a esto debemos ser muy cuidadosos.”
(...) "Debemos tener cuidado, el alma del niño es como un espejo brillante, en el que cualquier aliento puede crear una sombra."
MARÍA MONTESSORI
Londres, 1946