15/08/2026
LECCIONES MUSICALES QUE ENCONTRÉ EN VACACIONES — Lección #1
Este edificio lleva casi 500 años aquí.
Casi.
QUINIENTOS.
Años.
Y mientras Ram estaba muy concentrado tomándole una foto al Palacio de Cortés, yo estaba haciendo lo que cualquier persona normal hace cuando está de vacaciones:
Pensando en clases de música. 😂
Porque una no puede simplemente ir a Cuernavaca, ver un edificio del siglo XVI y disfrutar de la arquitectura.
No.
Una tiene que encontrarle una lección musical.
Y esta vez fue bastante clara:
Hay cosas que llevan siglos funcionando.
Y hay otras que llevan siglos haciéndose exactamente igual aunque ya nadie sepa por qué.
Por ejemplo…
La idea de que APRENDER MÚSICA tiene que ser ABURRIDO 😶
Esa sí lleva AÑOS.
La tradición dice que si quieres aprender piano tienes que sentarte muy serio.
Leer partituras.
Repetir ejercicios.
Practicar escalas.
Hacer la misma cosa veinte veces.
Tocar una pieza que no te gusta porque “te va a ayudar con la técnica”.
Y, por supuesto, sufrir un poquito.
Porque aparentemente si no sufriste durante la clase, entonces no aprendiste. 😂
No sé en qué momento decidimos que aprender música tenía que parecerse más a pagar una penitencia que a hacer algo que te gusta.
Y lo más curioso es que cuando alguien dice:
—Siempre he querido aprender piano…
muchas veces lo siguiente que piensa es:
“Pero ya estoy grande.”
“Pero no tengo tiempo.”
“Pero no sé nada.”
“Pero de niño tomé clases y las dejé.”
“Pero seguro tengo que practicar una hora diaria.”
“Pero seguro me van a poner a tocar canciones que ni conozco.”
“Pero qué pena empezar desde cero.”
Y yo pienso…
¿En qué momento aprender algo que amas se convirtió en una actividad que tenemos que justificar? 🤔
El Palacio de Cortés lleva casi 500 años ahí.
Y no necesita demostrarle a nadie que merece estar ahí.
No tiene prisa.
No está tratando de terminar un libro de ejercicios para el viernes.
No está preocupado porque alguien vaya a decirle que todavía no domina el siglo XVI. 😂
Simplemente está ahí.
Y quizá aprender música también debería sentirse un poquito más así.
Menos:
“¿Ya practicaste?”
Y más:
“¿Qué te gustaría tocar?”
Menos:
“Eso todavía no lo puedes tocar.”
Y más:
“Vamos a ver cómo hacemos para que puedas tocarlo.”
Menos presión.
Menos culpa.
Menos “deberías”.
Y mucho más de:
“Qué padre que por fin estás haciendo eso que siempre habías querido.”
Porque sí.
Hay tradiciones que vale la pena conservar.
La arquitectura.
La historia.
Los edificios que llevan siglos contándonos quiénes fuimos.
Pero la idea de que para aprender música tienes que sufrir…
esa sí creo que ya podemos mandarla a restauración.
O de plano jubilarla.
Después de tantos siglos, ya se ganó su pensión. 😂🎹
LECCIÓN MUSICAL #1 DE ESTAS VACACIONES:
No todo lo que lleva mucho tiempo haciéndose merece seguir haciéndose igual.
Especialmente cuando estamos hablando de algo que se supone que debería hacernos disfrutar.
Y ahora sí…
Ram puede seguir tomando fotos de edificios.
Yo voy a seguir encontrando lecciones musicales donde nadie me las pidió. 😂