05/09/2026
HOMENAJE DE COLECCIÓN LA FUENTE A ROBERTO FERNÁNDEZ RETAMAR EN FILUNI 2026: PARA QUE CALIBAN NOS DEVUELVA LA MIRADA
Texto: Yanay Prats Herrera
Para quienes somos cubanos, conversar sobre Roberto Fernández Retamar con amigos mexicanos, o de cualquier país, es un orgullo: hablar de nuestro Quijote caribeño. Roberto es (permítaseme hablar en presente, aunque ya no esté con nosotros) un habanero del barrio capitalino de La Víbora. No obstante, resulta ineludible desdibujar esos límites y aceptar que Roberto no nos pertenece; su hacer y pensar nuestroamericano desborda esos márgenes –solo basta mencionar su labor como director de la Casa de las Américas y de la revista homónima–, lo hace universal. Por tanto, un diálogo sobre su persona deberá ser orgullo compartido, tal como se produjo en el Foro Filuni 2026, Centro de Exposiciones y Congresos UNAM, en el marco de la VIII Feria Internacional del Libro de las Universitarias y los Universitarios (recién finalizada). En esta cita, tuvo lugar la presentación del libro Caliban en la cultura de nuestra América. Homenaje a Roberto Fernández Retamar –apenas el lanzamiento de su edición digital, que próximamente tendrá también su edición impresa–, realizada por miembros del equipo de Colección La Fuente: Alfredo Rodríguez Alcántara, Juan Antonio Mújica García, gestor editorial, y José Ramón Fabelo Corzo, director de La Fuente.
Este volumen, coordinado por Fabelo Corzo junto al investigador cubano Félix Valdés García, –edición conjunta entre la Maestría en Estética y Arte (MEyA) de la Facultad de Filosofía y Letras de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (FFyL BUAP), el Instituto Atenea de Estudios Superiores e Investigación y el Instituto de Filosofía. de La Habana–, constituye el número 21 de la Colección y, además, sería el tercero de la serie Homenaje. En el evento, en el acaecer de un día lluvioso, Caliban y Roberto (no sé a cuál de los dos alude estas líneas) siguieron siendo los irreverentes que devuelven la mirada y provocan a pensar diversas problemáticas. El tributo editorial permitió andar con el poeta y hablarle de pobres cosas y cosas increíbles. Recibirlo otra vez, llenos de palabras y risas, tal como ocurrió entre comentarios, dedicatorias, lecturas (con la poeta María del Carmen Perera), fotos y, por supuesto, interrogantes en torno a Caliban, uno de los ejes fundamentales del libro: “Diversos términos podrían ser utilizados para sintetizar tan prolífera vida. Nosotros hemos elegido (…) la relación sintáctica de tres expresiones que estuvieron revoloteando alrededor de Roberto durante la mayor parte de su vida: cultura, Nuestra América y Caliban”, tal como destaca Fabelo corzo en el prólogo del libro.
En ese sentido, las referencias y comentarios a las secciones del volumen evidenciaron el tejido entre corazón y razón: “La justa causa martiana por el mejoramiento humano”, “La cultura latinoamericana existe: nuestra cultura es la de Caliban”, “Retamar: la poesía ni se añade ni se separa de la vida” y “Roberto Fernández Retamar”. Cada parte es afluencia en esa articulación, pues, como subrayó Mújica García: “Mientras José Martí formula el proyecto de Nuestra América, Retamar se da a la tarea de actualizarlo para la comprensión y transformación de nuestro mundo. Mientras Shakespeare, a través de Caliban, infravalora ontológicamente a los habitantes de Nuestra América, Retamar lo resignifica como símbolo de la re-existencia de los pueblos y las naciones subalternizadas por la lógica del capital”. Para quien escribe esta reseña, haber participado en este libro de homenaje a Fernández Retamar es regalo de vida desde la investigación, la poesía, la literatura, el amor a Cuba, a Martí, otro de los imprescindibles de esa tarde de concurrencias. Dejará, estoy segura, resonancias latinoamericanas para muchos otros. Será, desde Roberto, convocatoria para que, en algún lugar, ese hermano de Caliban que es el viejo topo de la Historia salga a la luz.