05/05/2026
𝐋𝐞𝐜𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝟏𝟐𝟒 𝐔𝐂𝐃𝐌 📘
𝐐𝐮𝐞 𝐧𝐨 𝐦𝐞 𝐨𝐥𝐯𝐢𝐝𝐞 𝐝𝐞 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐨𝐲 𝐮𝐧𝐨 𝐜𝐨𝐧 𝐃𝐢𝐨𝐬.
Hoy volvemos a dar gracias de que nuestra Identidad se encuentre en Dios. 𝑵𝒖𝒆𝒔𝒕𝒓𝒐 𝒉𝒐𝒈𝒂𝒓 𝒆𝒔𝒕𝒂́ 𝒂 𝒔𝒂𝒍𝒗𝒐, nuestra protección garantizada en todo lo que hacemos, y tenemos a nuestra disposición el poder y la fuerza para llevar a cabo todo cuanto emprendamos. No podemos fracasar en nada. Todo lo que tocamos adquiere un brillante resplandor que bendice y que sana. En unión con Dios y con el universo seguimos adelante llenos de regocijo, teniendo presente el pensamiento de que Dios Mismo va con nosotros a todas partes.
¡𝑪𝒖𝒂́𝒏 𝒔𝒂𝒏𝒕𝒂𝒔 𝒔𝒐𝒏 𝒏𝒖𝒆𝒔𝒕𝒓𝒂𝒔 𝒎𝒆𝒏𝒕𝒆𝒔! Todo cuanto vemos refleja la santidad de la mente que es una con Dios y consigo misma.
¡𝗖𝘂𝗮́𝗻 𝗳𝗮́𝗰𝗶𝗹𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗱𝗲𝘀𝗮𝗽𝗮𝗿𝗲𝗰𝗲𝗻 𝗹𝗼𝘀 𝗲𝗿𝗿𝗼𝗿𝗲𝘀 𝘆 𝗹𝗮 𝗺𝘂𝗲𝗿𝘁𝗲 𝗱𝗮 𝗽𝗮𝘀𝗼 𝗮 𝗹𝗮 𝘃𝗶𝗱𝗮 𝗲𝘁𝗲𝗿𝗻𝗮!
Nuestras luminosas huellas señalan el camino a la verdad, pues Dios es nuestro Compañero en nuestro breve recorrido por el mundo. Y aquellos que vienen para seguirnos reconocerán el camino porque la luz que nos acompaña se rezaga, si bien, no se separa de nosotros según seguimos adelante.
𝗟𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗿𝗲𝗰𝗶𝗯𝗶𝗺𝗼𝘀 𝗲𝘀 𝗲𝗹 𝗲𝘁𝗲𝗿𝗻𝗼 𝗿𝗲𝗴𝗮𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗵𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗱𝗮𝗿 𝗮 𝗮𝗾𝘂𝗲𝗹𝗹𝗼𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗵𝗮𝗻 𝗱𝗲 𝘃𝗲𝗻𝗶𝗿 𝗱𝗲𝘀𝗽𝘂𝗲́𝘀, así como a los que vinieron antes o a los que estuvieron con nosotros por algún tiempo.
Y Dios, que nos ama a todos con el amor equitativo con el que fuimos creados, nos sonríe y nos ofrece la felicidad que dimos.
𝗛𝗼𝘆 𝗻𝗼 𝗽𝗼𝗻𝗱𝗿𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗲𝗻 𝗱𝘂𝗱𝗮 𝗦𝘂 𝗔𝗺𝗼𝗿 𝗽𝗼𝗿 𝗻𝗼𝘀𝗼𝘁𝗿𝗼𝘀, ni cuestionaremos Su protección ni Su cuidado.
Ninguna absurda ansiedad podrá venir a interponerse entre nuestra fe y nuestra conciencia de Su Presencia.
𝗛𝗼𝘆 𝘀𝗼𝗺𝗼𝘀 𝘂𝗻𝗼 𝗰𝗼𝗻 𝗘́𝗹 𝗲𝗻 𝗿𝗲𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝘆 𝗲𝗻 𝗿𝗲𝗰𝘂𝗲𝗿𝗱𝗼.
Lo sentimos en nuestros corazones.
𝗦𝘂𝘀 𝗣𝗲𝗻𝘀𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼𝘀 𝘀𝗲 𝗲𝗻𝗰𝘂𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮𝗻 𝗲𝗻 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮𝘀 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲𝘀 𝘆 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼𝘀 𝗼𝗷𝗼𝘀 𝘃𝗲𝗻 𝗦𝘂 𝗵𝗲𝗿𝗺𝗼𝘀𝘂𝗿𝗮 𝗲𝗻 𝘁𝗼𝗱𝗼 𝗰𝘂𝗮𝗻𝘁𝗼 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗲𝗺𝗽𝗹𝗮𝗺𝗼𝘀.
Hoy vemos únicamente lo amoroso y lo que es digno de amor.
Lo vemos en lo que aparenta ser doloroso, 𝘆 𝗲𝗹 𝗱𝗼𝗹𝗼𝗿 𝗱𝗮 𝗽𝗮𝘀𝗼 𝗮 𝗹𝗮 𝗽𝗮𝘇.
Lo vemos en los que están desesperados, en los tristes y en los compungidos, en los que creen estar solos y amedrentados 𝘆 𝗮 𝘁𝗼𝗱𝗼𝘀 𝘀𝗲 𝗹𝗲𝘀 𝗱𝗲𝘃𝘂𝗲𝗹𝘃𝗲 𝗹𝗮 𝘁𝗿𝗮𝗻𝗾𝘂𝗶𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝘆 𝗹𝗮 𝗽𝗮𝘇 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗿𝗶𝗼𝗿 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗳𝘂𝗲𝗿𝗼𝗻 𝗰𝗿𝗲𝗮𝗱𝗼𝘀.
Y lo vemos igualmente en los moribundos y en los mu***os, restituyéndolos así a la vida. Y podemos ver todo esto porque primero lo vimos en nosotros mismos.
𝗔 𝗮𝗾𝘂𝗲𝗹𝗹𝗼𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗮𝗯𝗲𝗻 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗼𝗻 𝘂𝗻𝗼 𝗰𝗼𝗻 𝗗𝗶𝗼𝘀 𝗷𝗮𝗺𝗮́𝘀 𝘀𝗲 𝗹𝗲𝘀 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲 𝗻𝗲𝗴𝗮𝗿 𝗻𝗶𝗻𝗴𝘂́𝗻 𝗺𝗶𝗹𝗮𝗴𝗿𝗼. Ni uno solo de sus pensamientos carece del poder de sanar toda forma de sufrimiento en cualquier persona, 𝘀𝗲𝗮 𝗲́𝘀𝘁𝗮 𝗱𝗲 𝘁𝗶𝗲𝗺𝗽𝗼𝘀 𝗽𝗮𝘀𝗮𝗱𝗼𝘀 𝗼 𝗮𝘂́𝗻 𝗽𝗼𝗿 𝘃𝗲𝗻𝗶𝗿, y de hacerlo tan fácilmente como en las que ahora están a su lado.
𝗦𝘂𝘀 𝗽𝗲𝗻𝘀𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼𝘀 𝘀𝗼𝗻 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗺𝗽𝗼𝗿𝗮𝗹𝗲𝘀, 𝘆 𝗻𝗼 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲𝗻 𝗻𝗮𝗱𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝘃𝗲𝗿 𝗰𝗼𝗻 𝗲𝗹 𝘁𝗶𝗲𝗺𝗽𝗼 𝗻𝗶 𝗰𝗼𝗻 𝗹𝗮 𝗱𝗶𝘀𝘁𝗮𝗻𝗰𝗶𝗮.
Nos unimos a esta conciencia al decir que somos uno con Dios. 𝗣𝘂𝗲𝘀 𝗰𝗼𝗻 𝗲𝘀𝘁𝗮𝘀 𝗽𝗮𝗹𝗮𝗯𝗿𝗮𝘀 𝗮𝗳𝗶𝗿𝗺𝗮𝗺𝗼𝘀 𝘁𝗮𝗺𝗯𝗶𝗲́𝗻 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝘀𝘁𝗮𝗺𝗼𝘀 𝘀𝗮𝗻𝗼𝘀 𝘆 𝘀𝗮𝗹𝘃𝗼𝘀, 𝘆 𝗾𝘂𝗲 𝗽𝗼𝗱𝗲𝗺𝗼𝘀 𝘀𝗮𝗹𝘃𝗮𝗿 𝘆 𝘀𝗮𝗻𝗮𝗿.
Ahora queremos dar lo que hemos recibido. Pues queremos conservar los regalos que nuestro Padre nos dio.
𝗛𝗼𝘆 𝗱𝗲𝘀𝗲𝗮𝗺𝗼𝘀 𝘁𝗲𝗻𝗲𝗿 𝗹𝗮 𝗲𝘅𝗽𝗲𝗿𝗶𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗼𝗺𝗼𝘀 𝘂𝗻𝗼 𝗰𝗼𝗻 𝗘́𝗹, de modo que el mundo pueda compartir con nosotros nuestro reconocimiento de la realidad. Al nosotros tener esta experiencia el mundo se libera. Y al negar que estamos separados de nuestro Padre, el mundo sana junto con nosotros.
🌿¡𝗤𝘂𝗲 𝗹𝗮 𝗽𝗮𝘇 𝘀𝗲𝗮 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗶𝗴𝗼 𝗵𝗼𝘆!
Asegura tu paz practicando la conciencia de que eres uno con tu Creador, tal como Él es uno contigo.
𝗘𝗻 𝗮𝗹𝗴𝘂́𝗻 𝗽𝘂𝗻𝘁𝗼 𝗵𝗼𝘆, 𝗰𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝘁𝗲 𝗽𝗮𝗿𝗲𝘇𝗰𝗮 𝗺𝗮́𝘀 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗲𝗻𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲, 𝗱𝗲𝗱𝗶𝗰𝗮 𝗺𝗲𝗱𝗶𝗮 𝗵𝗼𝗿𝗮 𝗮𝗹 𝗽𝗲𝗻𝘀𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝗿𝗲𝘀 𝘂𝗻𝗼 𝗰𝗼𝗻 𝗗𝗶𝗼𝘀.
Esta es la primera vez que intentamos llevar a cabo una sesión prolongada para la cual no se establecen reglas ni se sugieren palabras especiales con las que dirigir la meditación.
𝗛𝗼𝘆 𝗰𝗼𝗻𝗳𝗶𝗮𝗿𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗲𝗻 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗮 𝗩𝗼𝘇 𝗱𝗲 𝗗𝗶𝗼𝘀 𝗻𝗼𝘀 𝗵𝗮𝗯𝗹𝗮𝗿𝗮́ 𝗰𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗹𝗼 𝗰𝗿𝗲𝗮 𝗼𝗽𝗼𝗿𝘁𝘂𝗻𝗼, 𝘀𝗲𝗴𝘂𝗿𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼 𝗵𝗮𝗯𝗿𝗮́ 𝗱𝗲 𝗳𝗮𝗹𝗹𝗮𝗿.
🌿Mora en Él durante esa media hora. El se encargará del resto.
El beneficio que ello te ha de aportar no será menor porque creas que no está pasando nada. Quizá no estés listo hoy para aceptar estas ganancias. 𝗣𝗲𝗿𝗼 𝗲𝗻 𝗮𝗹𝗴𝘂́𝗻 𝗽𝘂𝗻𝘁𝗼 𝘆 𝗲𝗻 𝗮𝗹𝗴𝘂́𝗻 𝗹𝘂𝗴𝗮𝗿, 𝗹𝗹𝗲𝗴𝗮𝗿𝗮́𝗻 𝗮 𝘁𝘂 𝗰𝗼𝗻𝗰𝗶𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮, y no podrás sino reconocerlas cuando afloren con certeza en tu mente. 𝗘𝘀𝘁𝗮 𝗺𝗲𝗱𝗶𝗮 𝗵𝗼𝗿𝗮 𝗲𝘀𝘁𝗮𝗿𝗮́ 𝗲𝗻𝗺𝗮𝗿𝗰𝗮𝗱𝗮 𝗲𝗻 𝗼𝗿𝗼, 𝘆 𝗰𝗮𝗱𝗮 𝗺𝗶𝗻𝘂𝘁𝗼 𝘀𝗲𝗿𝗮́ 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝘂𝗻 𝗱𝗶𝗮𝗺𝗮𝗻𝘁𝗲 𝗶𝗻𝗰𝗿𝘂𝘀𝘁𝗮𝗱𝗼 𝗮𝗹𝗿𝗲𝗱𝗲𝗱𝗼𝗿 𝗱𝗲𝗹 𝗲𝘀𝗽𝗲𝗷𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝘀𝘁𝗲 𝗲𝗷𝗲𝗿𝗰𝗶𝗰𝗶𝗼 𝘁𝗲 𝗼𝗳𝗿𝗲𝗰𝗲. Y verás en él la faz de Cristo, reflejando la tuya.
𝗧𝗮𝗹 𝘃𝗲𝘇 𝗵𝗼𝘆, 𝘁𝗮𝗹 𝘃𝗲𝘇 𝗺𝗮𝗻̃𝗮𝗻𝗮, 𝘃𝗲𝗮𝘀 𝘁𝘂 𝗽𝗿𝗼𝗽𝗶𝗮 𝘁𝗿𝗮𝗻𝘀𝗳𝗶𝗴𝘂𝗿𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗲𝘀𝗽𝗲𝗷𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝘀𝘁𝗮 𝘀𝗮𝗻𝘁𝗮 𝗺𝗲𝗱𝗶𝗮 𝗵𝗼𝗿𝗮 𝘁𝗲 𝗽𝗿𝗲𝘀𝗲𝗻𝘁𝗮 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝘁𝗲 𝗺𝗶𝗿𝗲𝘀 𝗲𝗻 𝗲́𝗹.
Cuando estés listo, la encontrarás allí, en tu mente, en espera de ser hallada. Recordarás entonces el pensamiento al que dedicaste esta media hora, 𝘆 𝗹𝗹𝗲𝗻𝗼 𝗱𝗲 𝗮𝗴𝗿𝗮𝗱𝗲𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝘁𝗲 𝗱𝗮𝗿𝗮́𝘀 𝗰𝘂𝗲𝗻𝘁𝗮 𝗱𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝗷𝗮𝗺𝗮́𝘀 𝗵𝗮𝗯𝗿𝗶́𝗮𝘀 𝗽𝗼𝗱𝗶𝗱𝗼 𝗶𝗻𝘃𝗲𝗿𝘁𝗶𝗿 𝗺𝗲𝗷𝗼𝗿 𝗲𝗹 𝘁𝗶𝗲𝗺𝗽𝗼.
Tal vez hoy, tal vez mañana, mires en ese espejo 𝘆 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗮𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗮 𝗶𝗻𝗺𝗮𝗰𝘂𝗹𝗮𝗱𝗮 𝗹𝘂𝘇 𝗾𝘂𝗲 𝘃𝗲𝘀 𝗲𝗺𝗮𝗻𝗮 𝗱𝗲 𝘁𝗶; que la hermosura que en él contemplas 𝗲𝘀 𝗹𝗮 𝘁𝘂𝘆𝗮 𝗽𝗿𝗼𝗽𝗶𝗮. 𝗖𝗼𝗻𝘀𝗶𝗱𝗲𝗿𝗮 𝗲𝘀𝘁𝗮 𝗺𝗲𝗱𝗶𝗮 𝗵𝗼𝗿𝗮 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗲𝗹 𝗿𝗲𝗴𝗮𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗲 𝗵𝗮𝗰𝗲𝘀 𝗮 𝗗𝗶𝗼𝘀, 𝗰𝗼𝗻 𝗹𝗮 𝗰𝗲𝗿𝘁𝗲𝘇𝗮 𝗱𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗘́𝗹 𝘁𝗲 𝗱𝗮𝗿𝗮́ 𝗮 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗼 𝘀𝗲𝗿𝗮́ 𝘂𝗻𝗮 𝘀𝗲𝗻𝘀𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲 𝗮𝗺𝗼𝗿 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲𝗽𝗮𝘀𝗮 𝘁𝘂 𝗲𝗻𝘁𝗲𝗻𝗱𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼; una dicha tan profunda que excede tu comprensión 𝘆 𝘂𝗻𝗮 𝘃𝗶𝘀𝗶𝗼́𝗻 𝘁𝗮𝗻 𝘀𝗮𝗻𝘁𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗼𝗷𝗼𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗰𝘂𝗲𝗿𝗽𝗼 𝗻𝗼 𝗹𝗮 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲𝗻 𝘃𝗲𝗿.
Sin embargo, puedes estar seguro de que algún día, tal vez hoy, tal vez mañana, entenderás, comprenderás y verás.
Añade más gemas al marco dorado que rodea al espejo que hoy se te ofrece repitiendo cada hora para tus adentros:
𝑸𝒖𝒆 𝒏𝒐 𝒎𝒆 𝒐𝒍𝒗𝒊𝒅𝒆 𝒅𝒆 𝒒𝒖𝒆 𝒔𝒐𝒚 𝒖𝒏𝒐 𝒄𝒐𝒏 𝑫𝒊𝒐𝒔, 𝒆𝒏 𝒖𝒏𝒊𝒐́𝒏 𝒄𝒐𝒏 𝒕𝒐𝒅𝒐𝒔 𝒎𝒊𝒔 𝒉𝒆𝒓𝒎𝒂𝒏𝒐𝒔 𝒚 𝒄𝒐𝒏 𝒎𝒊 𝑺𝒆𝒓, 𝒆𝒏 𝒆𝒕𝒆𝒓𝒏𝒂 𝒑𝒂𝒛 𝒚 𝒔𝒂𝒏𝒕𝒊𝒅𝒂𝒅.❤️