02/10/2025
La Plaza de las Tres Culturas… Un día como hoy 2 de octubre del año de 1968 hace 57 años, durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, mucha gente seguía hablando de revolución, como el periodo de López Mateos, y Genaro Vázquez Rojas lo hacía con las armas en la mano en la Costa Grande de Guerrero. En 1967, además de Lucio Cabañas, surgió un grupo guerrillero en Chihuahua, que fue célebre en los setenta. Todas estas manifestaciones de descontento, unidas a la inconformidad contracultural, culminaron en el verano de 1968. En 1966 el rector Ignacio Chávez no pudo concluir su segundo periodo a la cabeza de la U.N.A.M. por una huelga que le hicieron a causa de los cursos y exámenes de regularización. Lo sucedió Javier Barros Sierra y creo el consejo estudiantil universitario, compuesto por jóvenes del Partido Comunista, P.C.M. y del P.R.I. con una huelga general obtuvieron el pase automático y la desaparición del cuerpo de vigilancia. Un año después Barros Serna se lució al expulsar a los consejeros del muro y a los funcionarios de la U.N.A.M. que los solapaban. El sobre cupo de la Universidad ya era crónico y reflejaba la poquísima estima del Gobierno concedía a la educación. Poco a poco México iba colocándose en los países que menos invertía en la educación y los jóvenes lo resentían y se manifestaban en contra. En 1967, empezó a crecer la epidemia jipi entre jóvenes de clase media y extractos populares de las ciudades. Pero el gran acontecimiento era que México había obtenido la sede de la Olimpiada de 1968. Y el gobierno de Díaz se pavonaba, Díaz decía; Los ojos de todo el mundo verán la paz y estabilidad del pueblo mexicano. Joaquín Mertiz, era ya la editorial de la nueva literatura, y se comentaba que Díaz Ordaz tenía problemas familiares, no tanto por su romance con la Tigresa Irma Serrano si no porque su hijo menor, Alfredito salió rocanrolero. Fuera de esto todo parecía hallarse en orden. El Milagro Mexicano de estabilidad y el crecimiento económico llegaban a su techo; todo es posible en la paz. En julio de 1968, se inició el verano caliente; los granaderos aprendieron brutal un pleito de estudiantes prepatorianos en la ciudadela de la capital precisamente la zona terrible de la Decena Trágica de 1913. Indignados los estudiantes organizaron una protesta el 26 de julio y coincidió con un mitin del Partido Comunista Mexicano. La manifestación fue reprimida con violencia donde jóvenes disfrazados de estudiantes y pre halcones hicieron destrozos que se atribuían a los manifestantes. La coincidencia de estudiantes y el P.C.M., llevo al gobierno a argüir que fuerzas subversivas de extranjero orquestaban una conjura para desacreditar a México en la proximidad de las olimpiadas. En vista de eso, se procedió arrestar a militantes del P.C.M. los muchachos de las preparatorias durante los últimos días de julio resistieron a los granaderos y al ejército con piedras, barricadas etc. Las escaramuzas duraron hasta que el ejército en plena madrugada sitio la Escuela Nacional Preparatoria e inicio la moda de los bazucazos, para hacer ver que el Gobierno; Va en serio, el bazucazo destruyo el bello portón barroco del edificio, lo que generó críticas por la barbarie de los agresores. Los estudiantes constituyeron un Comité Nacional de Huelga, C.N.H. con apoyos de los sectores izquierdistas, escritores y artistas. El gobierno trataba de acabar lo más pronto posible con los disturbios y para ello recurrió a la mano durísima, sin embargo la dureza del régimen no pudo contener la resistencia juvenil. En agosto, Díaz Ordaz cambio de táctica, desde Guadalajara dijo a los estudiantes que allí estaba su mano tendida; chóquenla, agrego para que vieran que él podía ser muy cuate. Primero habría que hacerle la prueba de la parafina, respondieron los jóvenes. El gobierno estaba desconcertado. El C.N.H., propuso un plan de seis puntos para solucionar todo; Destitución de los altos jefes de la policía; Supresión del cuerpo de granaderos y del delito de desilusión social; Liberación de presos y arrestados e indemnización a familiares de estudiantes mu***os o heridos y se pedio el dialogo entre el gobierno y el C.N.H. el evento fue televisado. Una nueva manifestación tuvo lugar y más de 100 mil gentes gritaron insultos a la embajada de E.U. al pasar por el Periódico Excélsior gritaron prensa vendida la marcha culminó en el Zócalo repleto, lo cual fue considerado como una genuina victoria popular. Poco después tuvo lugar una nueva manifestación acudieron 200 mil participantes. Las fuerzas vivas del país indignadas pedían la represión de los estudiantes a quienes se les criticaba por antipatriotas, pues sus héroes eran el Che Guevara y Ho Chi-Menh dos flagrantes comunistas. La extrema irritación de los conservadores se debía a la proximidad de los Juegos Olímpicos, la manifestación llegó al Zócalo donde, por más que se gritó; Sal al balcón, hocicón. Díaz no quiso mostrar sus dulces facciones a la multitud. Se encomendó a José López Portillo que desde el interior de Palacio atendiera a los manifestantes, pero los estudiantes querían un dialogo público. López Portillo cuenta que a veces se asomaba por el balcón del tercer piso y le tiraban monedas de 20 centavos. Los estudiantes decidieron acampar allí mismo hasta obtener respuesta de las autoridades. Se hizo una bandera rojinegra en pleno zócalo y las Campanas de Catedral repicaron en apoyo. A la media noche el ejército corrió del Zócalo al campamento. Al día siguiente, el sector privado y los editoriales se rasgaron las vestiduras por la ofensa que se sometió el Lábaro Patrio cuando la rojinegra reemplazó a la nacional. Los ataques contra los estudiantes se recrudecieron, el gobierno se aferró a su tesis, de la conjura internacional y continuó con arrestos y la intimidación mediante el despliegue de fuerzas, en verdad helaba la sangre ver los tanques y los camiones llenos de militares por las avenidas de la capital. Díaz Ordaz, nombro a Andrés Caso y Jorge de la Vega, para el dialogo con el C.N.H., no pudieron acordar nada. Se llevó a cabo una tercer manifestación, esta vez con más 300 mil gentes, para evitar que los acusaran de injuriosos marcharon en silencio muchos se vendaron la boca, esta manifestación fue conocida como La Silenciosa. Y resulto la más impresionante de todas por la tensa atmosfera que crearon cientos de miles sin decir nada. Hasta allí llego la etapa de la tolerancia hasta el exceso criticada. La satanización de los estudiantes por parte del gobierno. Llegaba a su cúspide y todo estaba listo para la reparación de la violencia represiva. Después de las fiestas patrias, el ejército invadió hasta la entonces inviolable Ciudad Universitaria se hirió y arrestó a muchos, poco después las tropas sitiaron el casco de Santo Tomas tras él un asedio sangriento. El 2 de octubre de 1968, a escasos 10 días de la inauguración de los Juegos olímpicos. El gobierno prohibió ominosamente una nueva manifestación y el C.N.H. se conformó con un mitin en la plaza de las tres culturas, en Tlatelolco. Allí tuvo lugar la acción concertada o no del ejército y del grupo militar batallón de Olimpia, que simulo una provocación, de supuestos francotiradores para que el ejército interviniera. Al ver que se disparaba a ellos y a los asistentes del mitin. Dos inmensas luces de bengala dieron la señal de ataque y pronto el ejército, los policías civiles y el batallón Olimpia, se entretuvieron disparando a la gente que corría por todas partes y descubría que las salidas estaban copadas. Los que no sucumbieron buscaron refugio en los departamentos del complejo habitacional y aunque la gente de Tlatelolco les dio albergue, la tropa y la policía judicial, hasta allí llegaron para llevarse a la mayoría al Campo Militar número 1. Según los datos oficiales se contaron 30 mu***os y 87 heridos y al menos 1500 detenidos. La prensa recibió línea para justificar la acción del gobierno, la iniciativa privada tampoco escatimo elogios al presidente, al igual de los líderes obreros, Fidel Velázquez dijo; Tenía finalidades esencialmente políticas, que emanaban de consignas internacionales y que estaba manejado. El P.R.I. aplaudió a su presidente; Salvo a la patria... El movimiento estudiantil no llego a un estadillo social porque obreros y campesinos se adhirieron al sistema y porque la mayoría de la gente no estaba interesada. Con el tiempo el movimiento estudiantil y contracultura, resultó como la dijeron algunos presidentes; Un parteaguas en la vida nacional, el hecho más importante de nuestra historia después de 1910, lo fue porque implicó un proceso paulatino de la toma de conciencia para el País.