31/08/2026
Nunca des la vida por un trabajo. Porque por más necesario que seas ahí, el día que no estés, te reemplazan rápido. Eso es así. Y muchos hombres no lo quieren ver porque crecieron con la idea de que trabajar duro lo justifica todo. Pero escucha algo: esforzarte está bien, siempre que tenga un objetivo claro. No puedes dejar que el trabajo te quite la salud, la energía y las relaciones que importan. ¿De qué sirve levantar una empresa si estás cayendo por dentro? ¿De qué sirve llegar a fin de mes si llegas destruido emocionalmente? El trabajo te da dinero, sí, pero no te devuelve el tiempo perdido, ni los momentos que no viviste, ni la tranquilidad que dejaste de sentir. Y te lo digo con claridad: poner límites no te hace menos hombre, te hace una persona consciente. Porque el trabajo debe ayudarte a avanzar, no consumirte. Si una empresa no puede darte ni medio día cuando te enfermas, ¿por qué vas a entregarle todo? No te confundas. Esfuerzate, sí, pero sin perderte. Un hombre que trabaja para un objetivo vive mejor que un hombre que solo trabaja por costumbre. Y tú no estás aquí para ser una máquina. Estás aquí para construir una vida que te haga sentir orgulloso, no una que te deje agotado todos los días.
De Daniela Pool