20/04/2015
ENSEÑANDO A MI HIJO A SER VERDE
Por: Marcela Altamirano Medina
Ser verde es una forma de vida y eso incluye hacerlo con nuestros hijos y niños con los que convivimos y para los cuales somos un ejemplo. Hoy en día las escuelas se preocupan cada día Má por fomentR prácticas y realizar diversas actividades a lo largo del año escolar, en donde se busca que comprendan la importancia de cuidar el planeta, sin embargo, ¿qué pasa si en casa no ven este ejemplo o si no fomentamos lo que en la escuela están enseñando?...
Exacto, la respuesta es muy sencilla, nada va a suceder y lo aprendido solo va a ser momentáneo y comprendido como una experiencia aislada, no como un estilo de vida. Para generar hábitos que marquen su forma de llevar a cabo actividades diarias es esencial la repetición.
Nuestra responsabilidad como adultos es muy grande, no sólo por el reto que tenemos ante nosotros para entregarle un mejor mundo a nuestros niños, sino además porque al igual que nuestros pequeños, nosotros necesitamos aprender este nuevo estilo de vida. La buena noticia es que no es difícil y mientras los enseñamos a lograr un estilo de vida saludable, natural y amigable con el planeta, nosotros también iremos aprendiendo.
A continuación encontrarás una serie de tips que puedes aplicar a través de juegos donde ellos aprenden y se divierten.
1.- Has una pizarra donde lleves el conteo semanal de:
El tiempo que tardó cada integrante de la familia en bañarse
El tiempo que tardó cada integrante de la familia en lavarse los dientes
El número de veces que alguien dejó la luz encendida en una habitación o área de la casa sin usarla
Al terminar la semana revisa quién es el ganador en cada una de las actividades y el que tenga más puntos se hará acreedor de un premio que se establecerá desde antes, o bien, el participante que tenga más puntos en contra realizará una actividad para el resto de la familia.
2.- Es importante fomentar el cuidado y respeto por la naturaleza y la importancia que esta tiene en nuestras vidas, una actividad sencilla es que cada integrante de la familia siembre una planta y se ocupe de él para ir viendo el crecimiento de cada uno.
3.- Reciclar forma parte vital en el estilo de vida verde. Una manera de enseñar a nuestros niños (y adultos) a reciclar es poniendo botes de basura diferentes para lo orgánico y lo inorgánico. De esta manera podemos ir enseñando a los pequeños qué depositar en cada uno de ellos. Al término de la semana, la basura inorgánica la pueden vender y utilizar el dinero para comprar plantas o flores.
4.- Pueden unirse a alguna organización o comunidad que ayude a la conserva del planeta. Es una manera inteligente de ir conviviendo con gente que comparte nuestro estilo de vida. Se puede participar en actividades como reforestación, en asociaciones que fomenten la educación ambiental o bien en grupos que persiguen un objetivo en particular como la conserva de ciertas especies. Al conocer los intereses de nuestros niños será más sencillo establecer contacto con el grupo que más pudiera interesarles. Existen muchas actividades en plazas, parques y museos que hacen actividades de este estilo los fines de semana.
5.- Si tienen la oportunidad de convivir con alguna mascota, permite a tus hijos involucrarse en los cuidados específicos según la especie que sea. De esta manera comenzarán a comprender que es su responsabilidad cuidar de la naturaleza y los animales.
Enseñar este nuevo estilo de vida a nuestros niños, además de cumplir con una responsabilidad moral, puede ser divertido y generar mucha convivencia familiar. Reconozcan siempre el esfuerzo y logro, no olviden repetir constantemente que toda acción que se hace, por más pequeña o sencilla que parezca, tiene repercusiones muy favorables en el planeta.