Sunny Side

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En Saloncito Sunny Side, Trabajar en la enseñanza, es nuestro mejor proyecto en la vida, porque transformamos futuros y ofrecemos la oportunidad de ser mejor cada día. Nuestras actividades son: Clases de Estimulación Temprana, Taller de Tareas, Cursos de Verano, Clases de Regularización para Preescolar y Primaria.

¡TE ESPERAMOS!

25/05/2025

Tu hijo creció bajo un techo, pero sin refugio.
Muchos padres creen que criar es dar comida, ropa y cama.
Pero eso no es crianza.
Eso es mantener con vida.
Educar emocionalmente es otra cosa:
Es ver, abrazar, escuchar, validar, proteger.
Cuando todo lo físico está cubierto, pero lo emocional está ausente, el niño no florece… se rompe.
No basta con vivir, hay que ser mirado con ternura para existir.
Y cuando esa mirada no llega, lo que se forma es una herida invisible:
La sensación de no merecer amor, de no ser suficiente, de no importar.

"Ellos creen que me dieron todo. Pero yo me crie solo, esperando que algún día alguien me viera de verdad."

Ejemplo real + ejercicio:
Una joven de 17 años dijo:
"Mi papá me compró de todo: ropa, celular, viajes… pero nunca me preguntó cómo estaba. Ni una sola vez."

Ejercicio práctico:
Hoy, siéntate con tu hijo y pregúntale:
“¿Qué te dolió más de mí como padre/madre?”
Y escucha. Sin defenderte. Sin justificarte. Solo escucha.
Puede doler… pero es el primer paso para sanar la herida que dejaste sin saber.

Consejo práctico:
El amor que no se dice, no siempre se siente.
Los gestos que no llegan, se convierten en vacíos.
Y lo que no sanas con tu hijo hoy… él lo arrastrará mañana.

Tú le diste techo… pero no raíz.
Le diste cama… pero no descanso.
Le diste comida… pero nunca te diste a ti.
Y ahora se está preguntando si realmente valía la pena ser tu hijo.
Le diste de todo… menos lo que más necesitaba:
raíces para sentirse amado y ramas donde crecer sin miedo.
Ahora solo le cuelgan recuerdos… de todo lo que no fuiste.

25/05/2025

LO BORRASTE UN DÍA A LA VEZ.

No hace falta echarlo a la calle.
Basta con ignorarlo cada vez que intenta acercarse
Muchos padres piensan:
"¿Cómo voy a hacerlo sentir mal si nunca lo he golpeado ni echado?"
Pero hay formas silenciosas de hacer sentir a un hijo como si no existiera.
Y lo más doloroso es que esos gestos se repiten todos los días... sin que te des cuenta
Aquí van 4 errores comunes que hacen que tu hijo se sienta invisible en casa:
• No lo miras cuando te hab stás con el celular, la TV, la computadora y solo asientes sin mirarlo a los ojos.
Tu hijo necesita sentir que lo que dice te importa
2. Lo corriges en público... pero nunca lo felicitas.
Cada error lo señalas delante de otros, pero sus logros los pasas por alto.
Eso le enseña que solo es visible cuando falla
3. Lo interrumpes o minimizas lo que siente.
Cuando dice "me siento mal", tú respondes:
"Eso no es nada" o "no exageres".
Y así aprende que sus emociones no valen.
4. Lo comparas con otros.
"Tu hermano sí ayuda."
"En mi época, yo no me quejaba." Cada comparación es un mensaje
"Así como eres, no eres suficiente."
"Cuando hablo, no me escucha Cuando lloro, se enoja
Cuando me esfuerzo, no lo nota.
Ya ni intento. Me acostumbré a no contarle nada."
- testimonio real, 15 años.
EJEMPLO + EJERCICIO:
Una madre se quejaba de que su hijo no la miraba a los ojos.
Él, en una conversación, le dijo:
"Tú nunca me miras cuando hablo. ¿Por qué esperas que yo lo haga contigo?"
Ejercicio: Durante un día completo, cada vez que tu hijo hable, deja lo que estás haciendo y míralo a los ojos.
Cuenta cuántas veces realmente lo escuchas sin interrumpir.
CONSEJO PRACTICO:
Ninguna presencia física reemplaza la atención emocional.
No necesitas horas con tu hijo, necesitas minutos de calidad.
Escúchalo con todo tu cuerpo. Y, sobre todo, hazlo sentir importante sin que tenga que gritarlo.
El abandono también se disfraza de rutina.
Y hay hijos que se sienten solos... aunque estén contigo todos los días.

25/05/2025

NO TODO ES EDUCAR… A VECES HAY QUE APRENDER A SOLO ESTAR.
SI TODO EL TIEMPO EDUCAS… TU HIJO YA NO SABRÁ CUÁNDO SOLO PUEDE CONTAR CONTIGO.
A veces, tu hijo solo necesita consuelo…
Y tú le das una lección.
A veces solo quiere compañía…
Y tú aprovechas para corregir.
Y entonces deja de acercarse.
Porque ya aprendió que cada palabra que te da… la devuelves como sermón.

EL ERROR DE MEZCLAR MOMENTOS:
Como padres, tenemos el deber de educar.
Pero si convertimos cada momento en una lección, arruinamos la conexión emocional.
No todo lo que un hijo dice necesita ser corregido. A veces, solo necesita ser escuchado.
Hay 3 tipos de momentos en la crianza emocional:
1. Momentos para consolar.
Cuando hay dolor, angustia, miedo. Solo escucha, abraza, acompaña.
2. Momentos para conectar.
Cotidianos, simples, sin tema profundo. Solo estar, compartir, disfrutar.
3. Momentos para educar.
Cuando hay calma, confianza, apertura. Desde el respeto y la escucha mutua. El momento de aplicar consecuencia y poner límites.
El error es querer educar en todos.
Y eso desconecta.

EJEMPLO REAL:
Le conté a mi papá que había sacado una mala nota.
No me justificaba, solo me sentía frustrado.
Pero en vez de escucharme, me dijo: ‘¿Y qué esperabas si no estudias?’ si estudie pero me confundí. Solo quería comprensión… no excusas.
No le volví a contar nada.”
— Testimonio real, 15 años

EJERCICIO PARA PADRES:
Hoy, cuando tu hijo se acerque, pregúntate: “¿Este es un momento para formar… o para sostener?”
Y elige el vínculo por encima del discurso.

No confundas crianza con corrección constante.
Educar no es hablar todo el tiempo…
A veces, el acto más poderoso de formación… es saber acompañar sin hablar.
Tu hijo no necesita un entrenador.
Necesita un refugio.
Y eso… también educa.
A veces, también hay que relajarse, reír, escuchar sin expectativa y simplemente estar.
Disfruta a tu hijo por quien es.
Haz espacio para los momentos tontos, las charlas sin moraleja, las risas sin enseñanza.
Déjate sorprender.
Tal vez descubras que tu hijo es más sabio, más maduro y más sensible de lo que imaginabas…
Solo necesitaba sentir que puede ser él mismo contigo.

24/05/2025

No heredó tu carácter.
Heredó tu forma de defenderte del dolor.
Y ahora tú sufres… por lo que sin querer le enseñaste.
Hay padres que hoy sufren porque su hijo los ignora, los contesta mal, o parece no sentir nada.
Y repiten frases como:
“Yo le di todo. No entiendo por qué es así.”
Pero no se trata de lo que diste…
se trata de cómo lo diste.
¿Le diste amor… o aprobación por rendimiento?
¿Le diste contención… o miedo disfrazado de disciplina?
¿Le hablaste desde el cuidado… o desde el enojo constante?
Hoy no entiendes por qué tu hijo es seco contigo.
Pero… ¿recuerdas cómo le hablabas cuando cometía errores?
¿Recuerdas si alguna vez lo corregiste sin humillarlo?
¿Recuerdas cuántas veces lo hiciste llorar… y no lo consolaste porque “tenía que aprender”?
¿Recuerdas cuántas veces lo golpeaste?
Y no, no importa si fue una vez o mil veces.
A veces un solo grito, un solo desprecio, una sola humillación…
se queda alojada como una espina emocional para toda la vida.
No heredó tu carácter.
Hereda tu estilo emocional…
el mismo que tú normalizaste por años.

Testimonio real:
"Mi papá se queja de que soy frío.
Pero cuando yo era niño, solo me hablaba para corregirme.
Nunca me dijo que estaba orgulloso de mí.
Ahora quiere abrazos, quiere que le cuente cosas.
Y yo me pregunto: ¿Por qué tendría que confiar ahora…
por qué tengo que abrazarlo si nunca lo hizo conmigo?"

Ejemplo práctico:
Tu hijo se muestra indiferente contigo. Te responde con monosílabos. No muestra afecto.
Típica reacción:
“¡Qué malagradecido! Le he dado todo.”
Consecuencia:
Te victimizas… sin hacerte cargo de que tu forma también fue dura, distante, a veces cruel.

Ejercicio en 3 pasos:
1. Haz memoria con honestidad.
No desde la culpa. Desde la responsabilidad.
Pregúntate: ¿Le enseñé a confiar? ¿A sentirse seguro conmigo?
2. Reconoce tu parte sin pedir que él lo haga también:
“Sé que no siempre fui suave contigo. Me gustaría empezar a reparar eso.”
3. Construye un nuevo vínculo desde la humildad, no desde la exigencia:
La ternura de tu hijo puede florecer…
si tú empiezas por pedirle perdón, sin obligarlo a darte amor.

No es desamor.
Es herencia emocional.
Y solo quien lo formó… puede ayudar a desmontar lo que enseñó sin querer.

Muchos padres sufren la frialdad de sus hijos…
sin darse cuenta de que fueron ellos quienes enseñaron a no sentir.
No con odio.
Con heridas.
Con reacciones.
Con silencios.
Cuando un niño se siente humillado, invisible o solo…
el corazón se cierra para protegerse.
Y ahora, cuando el hijo se aleja, el adulto llora.
Pero el dolor que hoy sientes…
es el mismo que él cargó en silencio toda su infancia.

Mi hijo es duro conmigo…
como yo lo fui con él.

24/05/2025

✴ Criar hijos felices

24/05/2025

¡DE CHIAPAS A SONORA CON LA COORDINADORA! 👩🏻‍🏫👨🏻‍🏫

24/05/2025

Los niños aprenden del ambiente en el que crecen, absorbiendo cada gesto, palabra y emoción como parte de su realidad. Lo que normalizamos en su infancia puede convertirse en el estándar de lo que aceptarán en su vida adulta.

Si queremos que construyan relaciones basadas en el respeto, el amor y la armonía, debemos mostrarles con el ejemplo que merecen un entorno seguro y sano. No se trata solo de lo que toleramos, sino de lo que les enseñamos a tolerar.

📸 tomada de espacio de amor

24/05/2025

HASTA LA VICTORIA ¡CNTE! 🫰👨🏻‍🏫

24/05/2025
20/05/2025
20/05/2025

Hay hijos que no perdieron a sus padres por la muerte, sino por la ausencia emocional. Son los hijos que crecen con adultos ocupados, distraídos, apurados. La orfandad emocional es invisible, pero duele más que la física: porque nadie la reconoce, nadie la valida, y muchos la heredan.
Papá está en casa, pero nunca está contigo. Mamá te ve, pero no te mira.

El psiquiatra Daniel Siegel llama a esto desconexión afectiva, y es uno de los factores de mayor riesgo en salud mental adolescente. La presencia física no reemplaza el vínculo emocional. No basta estar en la casa; hay que estar en el corazón.

"Mamá me pregunta cómo me fue, pero nunca escucha la respuesta. Papá me dice que me quiere, pero no recuerda mi color favorito. Cuando se sienta a mi lado, no me pregunta cómo estoy. Estoy aprendiendo a estar solo… aunque ellos estén aquí."

Ejemplo real + ejercicio:
Una adolescente dijo:
"Mis papás trabajan tanto que lo único que quieren al llegar es paz. Me hablan si s**o mala nota. Me ignoran si estoy bien. Aprendí a no molestar."
Ejercicio:
Hoy, acércate a tu hijo y dile:
"No quiero que me cuentes nada si no quieres, solo quiero estar contigo. ¿Qué te gustaría que hagamos juntos aunque sea 10 minutos?"

Consejo práctico:
Crea 15 minutos diarios de "presencia plena". Sin pantallas, sin regaños, sin multitareas. Solo tú y tu hijo. Ese pequeño acto es un puente que puede salvar una relación rota.

Los hijos no piden perfección. Piden conexión. Aún estás a tiempo de dejar de ser un padre ausente con presencia… y convertirte en un padre presente con alma.
No necesitas haber mu**to para dejar de existir.
Basta con apagar el alma, y seguir con la rutina.
Tus hijos no quieren sobrevivir contigo.
Quieren que despiertes… antes de que sea demasiado tarde.

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