En sus aulas, campos, talleres y laboratorios se han formado diversas generaciones de Técnicos Bachilleres que han contribuido, con su formación tecnológica y humanista, al progreso de sus comunidades de origen y son hoy ciudadanos de bien que han incursionado en todos los sectores de la economía. En la primera década de vida del CBTA solo existía la carrera de Técnico Agropecuario, de modo que todos los esfuerzos de docentes y directivos se centraron en ofrecer formación tecnológica agropecuaria y nuestra matrícula crecía a la par del bien ganado prestigio que se proyectaba por la calidad de los egresados que incidían en el desarrollo agropecuario de la región. Pero no solo en el aspecto técnico productivo destacaban nuestros egresados, también muchos de ellos ingresaron a instituciones de nivel superior a cursar carreras del nivel licenciatura, en particular incursionaron con éxito en el Instituto Tecnológico Agropecuario de Conkal y en la Universidad de Chapingo, Estado de México. El CBTA, siempre ha cumplido con una muy importante labor social, al posibilitar el acceso a la educación, a la juventud de escasos recursos, procedentes del medio rural, pues en la primera década funcionaron en la cabecera municipal albergues en que además de alojamiento, la escuela les suministraba todo lo necesario para que ellos mismos elaboraran sus alimentos. Sin este apoyo muchos jóvenes no serían hoy destacados profesionales. De este modo entre el alumnado de la primera década contamos con muchachos y muchachas procedentes de todos los municipios del sur del estado, desde Peto hasta Maxcanú y aún del Estado de Campeche. Ante la demanda de Educación Tecnológica Agropecuaria en la región, se creó la extensión educativa de Tzucacab que también ha llevado educación de calidad a aquella zona y a la fecha también cuenta con varias generaciones de egresados, las cuales han ensanchado su horizonte laboral y como ciudadanos de bien con los recursos que les ha proporcionado la educación recibida en nuestras aulas. Al cumplir la primera década de vida el CBTA, la carrera de Técnico Agropecuario se había consolidado y las unidades de producción agrícola, porcina, avícola y apícola se encontraban en plena producción mediante la aplicación de modernas técnicas y empezaba a consolidarse la unidad bovina. Con el advenimiento de los años noventa, el mundo vivía una verdadera revolución tecnológica con el vertiginoso avance de la informática y su aplicación en casi todos los ámbitos del quehacer humano, no solo en la ciencia, sino también en la administración, la medicina, el conocimiento y aún el ocio. El CBTA 118 no podía quedar al margen de éste movimiento y con una verdadera visión de futuro todos los esfuerzos se orientaron a crear la nueva carrera de Técnico en Informática Agropecuaria, siendo la primera en su tipo en el sur del estado. Es en verdad notable el afán del personal docente que acudió a cursos de actualización en informática, conforme las asignaturas del nuevo plan de estudios lo iban requiriendo. También hay que destacar el espíritu de colaboración de todo el personal, alumnado y padres de familia de aquella época en la organización de eventos para recaudar fondos y adquirir las primeras computadoras y equipo, pues el primer taller de cómputo se instaló con recursos propios. Para brindar un mejor servicio al alumnado, también en esa época se consiguió el donativo de un autobús escolar. Para la década de los años dos mil, el CBTA, se ha consolidado y tiene un bien ganado prestigio en la región, a pesar de que ha aumentado la oferta de escuelas del nivel medio superior. La procedencia del alumnado se ha diversificado pues contamos con jóvenes del medio rural y urbano, lo cual ha incidido en la expansión de la participación destacada de nuestros jóvenes, no solo en eventos técnicos y académicos, sino también en manifestaciones culturales como la oratoria, el ballet folklórico, la música, etc., sin olvidar resonantes éxitos de nuestras representativas deportivas no solo en el ámbito estatal, también en el nacional. Hoy avizoramos el futuro con fundado optimismo, desde una escuela de prestigio consolidado como demuestra la creciente demanda de sus servicios. Los que tenemos el orgullo y la gran responsabilidad de brindar una educación de calidad a la juventud, nos comprometemos a una superación continua, a la altura de los retos que impone una sociedad cada vez más exigente con sus jóvenes profesionales.