15/11/2025
La milpa, el parentesco y las festividades son los pilares de una cultura que resiste pese a la presión urbana.
Por Redacción Nota Antropológica
En los alrededores de la Ciudad de México, entre el asfalto y los edificios, sobreviven pueblos que guardan una memoria milenaria. Andrés Medina, investigador de la UNAM, ha dedicado su vida a entender cómo estas comunidades han resistido al paso del tiempo, la colonización y la urbanización. Su trabajo no es solo un estudio del pasado, sino un testimonio de resistencia cultural.
“La comunidad es resultado de la colonización española”, explica Medina. “Los españoles impusieron una estructura político-religiosa, pero la base económica siguió siendo la milpa”. Esta relación entre tierra, trabajo y organización social se convirtió en el eje de sus investigaciones. Durante su estancia en Chiapas, en los años sesenta, Medina vivió en Tenejapa, una comunidad tzeltal. Allí documentó rituales, levantó censos y participó en ceremonias como el carnaval, que duraba trece días y recorría los lugares sagrados del paraje. “Eran trece días de estar de casa en casa, yendo a rituales. Yo me quedé algunas veces porque me interesaba estar ahí con ellos”.
Su interés por el parentesco lo llevó a cuestionar teorías establecidas. Planteó que los sistemas de parentesco en Mesoamérica están ligados a las necesidades del trabajo colectivo en la milpa. “El sistema de parentesco que encontré entre los milperos mesoamericanos es el más eficiente para trabajar la milpa”, afirma. Esta idea chocó con posturas académicas como las de Hugo Nutini y David Robichaux, pero Medina sostiene que la organización social no puede entenderse sin considerar la tierra y el trabajo.
La reflexión sobre la antropología mexicana es otro pilar de su trayectoria. Cuestiona la dependencia de teorías extranjeras y aboga por una mirada local. “Los estudiantes se fastidian leyendo modas, el perspectivismo de Viveiros de Castro, por ejemplo. Los aplican directamente y no leen a estos autores desde la antropología mexicana”. Junto con Carlos García Mora, trabajó en reconstruir la historia de la disciplina en México, destacando figuras como Miguel Othón de Mendizábal, cuyo aporte fue clave para entender las luchas indígenas desde una perspectiva crítica.
Uno de sus hallazgos más significativos es la persistencia del ciclo mesoamericano en las festividades actuales. Fiestas como la Candelaria, la Santa Cruz o el Día de Mu***os no son solo celebraciones religiosas, sino que encierran una lógica agrícola y comunitaria. En Xochimilco, por ejemplo, el niñopa representa al maíz tierno, aunque la gente ya no lo sepa. “La gente dice: 'somos cristianos apostólicos, guadalupanos'. Ya no es consciente de la densidad simbólica de muchos signos que se usan en el ritual. Pero lo hacen”.
Frente al avance urbano, Medina observa una lucha desigual. Comunidades como San Nicolás Totolapan o Santo Domingo han visto invadidos sus territorios, sin un marco jurídico que los proteja. “No hay defensa mientras no exista un estatus jurídico para protegerlos. Es heroico defenderse en estas condiciones”. Aunque muchos pueblos han perdido sus tierras, mantienen su identidad a través de la memoria y los rituales. “Cada comunidad es una historia de cómo se han defendido para detener a los invasores”.
La migración ha transformado también estas dinámicas. Los migrantes construyen comunidades en la ciudad, pero sin la estructura tradicional que caracteriza a los pueblos originarios. “Estos migrantes son grupos pequeños. Muchos van todavía a sus pueblos de origen para celebrar las fiestas”. Aunque refuerzan sus lazos con el lugar de origen, no logran replicar la organización comunitaria ancestral.
“Hay que cambiar la mirada sobre las comunidades. Hay que preguntarse por su historia, por su memoria histórica, sus referentes, los espacios que consideran sagrados”. Su trabajo no solo documenta, sino que interpela. ¿Pueden las comunidades indígenas conservar su identidad en un mundo urbanizado y globalizado? ¿O su supervivencia depende de un reconocimiento jurídico que aún no llega?
Fuente
Medina, A. (2025). Entrevista a Andrés Medina. Andamios, 22(58), 259-284.