22/08/2026
Lo que parece simplemente “piel dura” en la planta del pie es, en realidad, una respuesta defensiva frente a meses o años de presión y fricción repetidas. Los callos aparecen cuando la epidermis aumenta progresivamente su producción de queratina para proteger las zonas que reciben mayor carga al caminar.
Por eso suelen localizarse debajo de las cabezas de los metatarsianos, en el talón, alrededor del dedo gordo y sobre determinadas prominencias de los dedos. La piel se vuelve más gruesa, amarillenta y áspera, formando una hiperqueratosis que inicialmente puede no producir ninguna molestia.
No todos estos engrosamientos son iguales. El callo o callosidad suele ocupar una superficie relativamente amplia y difusa. El denominado clavo o heloma, en cambio, es más localizado y puede desarrollar un núcleo central de queratina que se introduce hacia las capas profundas de la piel. Al caminar, ese pequeño núcleo concentra la presión y puede provocar un dolor muy puntual, semejante a tener una piedra permanentemente dentro del zapato.
El calzado estrecho, los tacones, determinadas actividades repetitivas y permanecer muchas horas de pie pueden favorecerlos. Sin embargo, cuando los callos reaparecen siempre en los mismos lugares conviene pensar también en la biomecánica del pie. Juanetes, dedos en ma****lo, alteraciones del arco plantar o una distribución anormal del peso pueden hacer que determinadas zonas soporten una presión excesiva.
Eliminar únicamente la capa superficial puede producir alivio temporal, pero si no se corrige la causa mecánica, probablemente volverá a formarse. El manejo puede incluir modificación del calzado, plantillas cuando están indicadas, reducción profesional del exceso de queratina y cuidado adecuado de la piel.
No deben cortarse profundamente con cuchillas ni objetos caseros, especialmente en personas con diabetes, mala circulación o disminución de la sensibilidad, porque una pequeña lesión puede transformarse en una herida difícil de detectar y cicatrizar.
Un callo que cambia rápidamente, presenta dolor persistente, inflamación, secreción, una herida debajo de la piel endurecida o aparece en una persona con neuropatía merece valoración profesional. Muchas veces, el callo no es el verdadero problema: es la huella que deja una presión anormal repetida miles de veces al caminar.
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Nota : Dra Paola P Jiménez
311.261.9289