20/12/2025
LA PERCEPCIÓN DE NUESTROS ANTEPASADOS,
LOS OLMECAS 7
Luz y guillermo
Otra concepción del universo en que el ser humano puede concebir el espacio en donde vive, según la Toltecáyotl, se refiere a tres partes o niveles que percibe. El primero es el Tlaltípac, es decir, el suelo que pisamos, la superficie de la Tierra. El segundo son trece niveles del piso al cosmos, llamado el Ilhuícatl, y finalmente, debajo del suelo que pisamos, nueve niveles descendentes llamados el Mictlán. Entendiendo estas metáforas a la condensación de la energía, y no, como los misioneros del siglo XVI la entendieron, es decir, como el suelo, el cielo y el in****no.
No se puede salir del calabozo con la narrativa y los valores del carcelero. Debemos crear nuestra propia narrativa propia-nuestra con los hijos. Descolonizar es dignificar.
No se puede salir del calabozo con la narrativa y los valores del carcelero. Debemos crear nuestra propia narrativa propia-nuestra con los hijos. Descolonizar es dignificar.
Periodo Preclásico: la formación, cultura olmeca.
El primer periodo de la historia de la civilización del Anáhuac, se le conoce como Periodo Preclásico o formativo. Comienza cuando los seres humanos dejan de ser nómadas, cazadores y recolectores, y empiezan a descubrir la agricultura. Existe un estudio muy serio del Centro de Investigación Científica de Yucatán A.C., sobre lo que se conoce como “alimentación pre-anahuaca”, es decir, antes de que se inventara la cerámica para hacer ollas, comales y platos, así como la milpa, en lo que se conoce como Periodo Arcaico.
Sin embargo, en las cuevas de Guila Naquiz, en el Valle de Tlacolula, Oaxaca, se han encontrado pinturas rupestres de 12 mil años de antigüedad y semillas de cucurbitáceas de diez mil años de antigüedad, que son los restos más tempranos de plantas domesticadas descubiertas hasta la fecha en el Cem Anahuac (INAH 2010).
En general, la academia toma a la cultura olmeca, como el inicio de la civilización del Anáhuac, y sitúan su antigüedad entre los años 1500 y 1200 aC. Sin embargo, nosotros creemos que los llamados olmecas, son el final de un largo periodo, que podría iniciar con la alimentación pre-anahuaca y que termina con la formación de la cultura olmeca, que, mantendrá su influencia entre las demás culturas posteriores hasta la invasión europea.
No se conoce con certeza el nombre que se daban a sí mismos aquellos constructores de las llamadas “cabezas olmecas”, pero se afirma que olmeca puede ser entendido como aquellos hombres que medían el movimiento, es decir, el tiempo. Porque en lengua náhuatl “ollin” es movimiento y “mecatl” cuerda para medir. Se reconoce a los llamados olmecas xicalancas, como un pueblo que habitó la región de Puebla y Tlaxcala entre el 600 y 900 dC., pero no como los olmecas del periodo Preclásico.
Hasta antes de la década de los años cuarenta, no existían los olmecas para la academia. Desde finales de la década de los años treinta, el norteamericano, Matthew Stirling, empezó a descubrir las llamadas “cabezas olmecas” y en 1939, descubrieron una estela fechada con el año 291 aC., lo que significó un nuevo ajuste en la cronología oficial que señalaba el año 200 dC., como lo más antiguo en el Anáhuac. Fue en 1942, en el congreso de la Sociedad Mexicana de Antropología, donde Alfonso Caso y Miguel Covarrubias, oficializaron el concepto de la cultura olmeca, como la cultura madre del Anáhuac.
En un principio se situó a la cultura llamada olmeca, en la zona entre los estados de Veracruz y Tabasco, pero con el tiempo, empezaron a descubrirse en muchas zonas arqueológicas, piezas y estelas con un estilo olmeca, como en las zonas maya, zapoteca y nahua. Lo que nos lleva a afirmar que todas las culturas, en su inicio, tuvieron una influencia del llamado “estilo olmeca”.
Realmente la cultura olmeca es bastante desconocida. Por ejemplo, se conoce arqueológicamente el inicio de la agricultura y la invención del maíz, pero de ese tiempo, ocho mil aC., al mil quinientos aC., no se tiene un detallado seguimiento arqueológico para conocer el proceso de evolución cultural. Pareciera que los olmecas aparecen espontáneamente en gran parte del Anáhuac. Tal vez, más adelante de acuerdo a los descubrimientos arqueológicos y las investigaciones se podrá saber con mayor precisión los pormenores de este proceso fundacional.
Lo cierto es que existen vestigios arqueológicos de la llamada cultura olmeca en Veracruz y Tabasco, como son: San Lorenzo en Tenochtitlán y Tres Zapotes en Veracruz; La Venta y Huimanguillo en Tabasco; Izapa en Chiapas, San José del Mogote en Etla y Monte Albán en Oaxaca; Chalcatzingo en Morelos. En la zona maya se han encontrado estucos muy antiguos con influencia olmeca.
El Museo de Antropología de Xalapa de la Universidad Veracruzana, posee un acerbo extraordinario de piezas olmecas, entre las que se encuentran parte de las 17 cabeza olmecas descubiertas hasta ahora, y desde luego, el Parque Museo de la Venta, en la ciudad de Villa Hermosa, Tabasco, producto del esfuerzo del poeta Carlos Pellicer, de rescatar estas maravillosas piezas encontradas en las exploraciones petroleras de la década de los años cincuenta del siglo pasado.
No se puede salir del calabozo con la narrativa y los valores del carcelero. Debemos crear nuestra propia narrativa propia-nuestra con los hijos. Descolonizar es dignificar.
Otra concepción del universo en que el ser humano puede concebir el espacio en donde vive, según la Toltecáyotl, se refiere a tres partes o niveles que percibe. El primero es el Tlaltípac, es decir, el suelo que pisamos, la superficie de la Tierra. El segundo son trece niveles del piso al cosmos, llamado el Ilhuícatl, y finalmente, debajo del suelo que pisamos, nueve niveles descendentes llamados el Mictlán. Entendiendo estas metáforas a la condensación de la energía, y no, como los misioneros del siglo XVI la entendieron, es decir, como el suelo, el cielo y el in****no.
No se puede salir del calabozo con la narrativa y los valores del carcelero. Debemos crear nuestra propia narrativa propia-nuestra con los hijos. Descolonizar es dignificar.
No se puede salir del calabozo con la narrativa y los valores del carcelero. Debemos crear nuestra propia narrativa propia-nuestra con los hijos. Descolonizar es dignificar.
Periodo Preclásico: la formación, cultura olmeca.
El primer periodo de la historia de la civilización del Anáhuac, se le conoce como Periodo Preclásico o formativo. Comienza cuando los seres humanos dejan de ser nómadas, cazadores y recolectores, y empiezan a descubrir la agricultura. Existe un estudio muy serio del Centro de Investigación Científica de Yucatán A.C., sobre lo que se conoce como “alimentación pre-anahuaca”, es decir, antes de que se inventara la cerámica para hacer ollas, comales y platos, así como la milpa, en lo que se conoce como Periodo Arcaico.
Sin embargo, en las cuevas de Guila Naquiz, en el Valle de Tlacolula, Oaxaca, se han encontrado pinturas rupestres de 12 mil años de antigüedad y semillas de cucurbitáceas de diez mil años de antigüedad, que son los restos más tempranos de plantas domesticadas descubiertas hasta la fecha en el Cem Anahuac (INAH 2010).
En general, la academia toma a la cultura olmeca, como el inicio de la civilización del Anáhuac, y sitúan su antigüedad entre los años 1500 y 1200 aC. Sin embargo, nosotros creemos que los llamados olmecas, son el final de un largo periodo, que podría iniciar con la alimentación pre-anahuaca y que termina con la formación de la cultura olmeca, que, mantendrá su influencia entre las demás culturas posteriores hasta la invasión europea.
No se conoce con certeza el nombre que se daban a sí mismos aquellos constructores de las llamadas “cabezas olmecas”, pero se afirma que olmeca puede ser entendido como aquellos hombres que medían el movimiento, es decir, el tiempo. Porque en lengua náhuatl “ollin” es movimiento y “mecatl” cuerda para medir. Se reconoce a los llamados olmecas xicalancas, como un pueblo que habitó la región de Puebla y Tlaxcala entre el 600 y 900 dC., pero no como los olmecas del periodo Preclásico.
Hasta antes de la década de los años cuarenta, no existían los olmecas para la academia. Desde finales de la década de los años treinta, el norteamericano, Matthew Stirling, empezó a descubrir las llamadas “cabezas olmecas” y en 1939, descubrieron una estela fechada con el año 291 aC., lo que significó un nuevo ajuste en la cronología oficial que señalaba el año 200 dC., como lo más antiguo en el Anáhuac. Fue en 1942, en el congreso de la Sociedad Mexicana de Antropología, donde Alfonso Caso y Miguel Covarrubias, oficializaron el concepto de la cultura olmeca, como la cultura madre del Anáhuac.
En un principio se situó a la cultura llamada olmeca, en la zona entre los estados de Veracruz y Tabasco, pero con el tiempo, empezaron a descubrirse en muchas zonas arqueológicas, piezas y estelas con un estilo olmeca, como en las zonas maya, zapoteca y nahua. Lo que nos lleva a afirmar que todas las culturas, en su inicio, tuvieron una influencia del llamado “estilo olmeca”.
Realmente la cultura olmeca es bastante desconocida. Por ejemplo, se conoce arqueológicamente el inicio de la agricultura y la invención del maíz, pero de ese tiempo, ocho mil aC., al mil quinientos aC., no se tiene un detallado seguimiento arqueológico para conocer el proceso de evolución cultural. Pareciera que los olmecas aparecen espontáneamente en gran parte del Anáhuac. Tal vez, más adelante de acuerdo a los descubrimientos arqueológicos y las investigaciones se podrá saber con mayor precisión los pormenores de este proceso fundacional.
Lo cierto es que existen vestigios arqueológicos de la llamada cultura olmeca en Veracruz y Tabasco, como son: San Lorenzo en Tenochtitlán y Tres Zapotes en Veracruz; La Venta y Huimanguillo en Tabasco; Izapa en Chiapas, San José del Mogote en Etla y Monte Albán en Oaxaca; Chalcatzingo en Morelos. En la zona maya se han encontrado estucos muy antiguos con influencia olmeca.
El Museo de Antropología de Xalapa de la Universidad Veracruzana, posee un acerbo extraordinario de piezas olmecas, entre las que se encuentran parte de las 17 cabeza olmecas descubiertas hasta ahora, y desde luego, el Parque Museo de la Venta, en la ciudad de Villa Hermosa, Tabasco, producto del esfuerzo del poeta Carlos Pellicer, de rescatar estas maravillosas piezas encontradas en las exploraciones petroleras de la década de los años cincuenta del siglo pasado.
No se puede salir del calabozo con la narrativa y los valores del carcelero. Debemos crear nuestra propia narrativa propia-nuestra con los hijos. Descolonizar es dignificar.