06/07/2022
Bueno, ha acabado el semestre en prepa y el año escolar en secundaria y primaria.
Ya sabe, nosotros nos dedicamos a la asesoría en el área de las matemáticas básicas, es decir desde la primaria hasta la prepa.
Ayer llegó a trabajar con nosotros un joven de prepa que reprobó el semestre y solo le queda una semana para presentar el extraordinario. El caso típico. Si se le hubiera auxiliado a tiempo, no tendría ningún problema, pero, por lo que sea lo dejó para el final. Típico.
¿Qué hacer cuando se t**a uno con un caso así? Pues los regaños no sirven de nada, además, no es nuestra función regañarlo. Seguro ya le dieron un buen sermón en su casa. Lo primero que le digo es que no se preocupe absolutamente por nada, nada hay de extraordinario en reprobar un examen y que eso es muy normal, sobre todo en las matemáticas. Se calma un poco.
Nuestra función es rescatar lo que sabe y regularmente saben mucho, solo que no saben cómo utilizar lo que saben para resolver lo que tienen que resolver.
Por ejemplo, saben y reconocen la ecuación del Teorema de Pitágoras, pero no saben cómo utilizarla para resolver triángulos rectángulos, sino que la quieren acomodar para cualquier tipo de triángulo. Por ahí comenzamos por aclarar qué es un triángulo, que tipos de triángulos hay, cómo se clasifican, etc. Cosas que usted podría pensar que debería saber el alumno de prepa. ¿Pero qué cree?, no lo saben. Y el punto es que deberían de saberlo, pero no lo saben.
Sin embargo, si usted se lo explica con calma y sin bufidos, y sin decirle el clásico, eso ya lo deberías saber, él o ella lo va a comprender y en unos minutos ya está visualizando que solo funciona para determinado tipo de triángulos. No hay pierde. Es decir, él sabe, pero tiene dudas, despeje usted esas dudas y listo.
Váyase a lo más básico y en muy poquito tiempo solito irá ligando un conocimiento con otro. No le diga la ecuación es esta y listo, dibújele un triángulo, dibuje los cuadros en los catetos y en la hipotenusa, explíquele qué son los catetos y la hipotenusa si no se acuerda y luego, ese dibujito conviértalo en ecuación. Ahora ya tiene un conocimiento sólido del principio matemático que podría utilizar para resolver ciertos problemas.
A continuación, póngale problemas numéricos directos, que aprenda a usar la fórmula o ecuación. Ya que resolvió varios de esos problemas, y que recordó o usted le explicó qué es un cuadrado y qué es una raíz cuadrada y las obtuvo una y diez veces a mano y con calculadora, entonces sí, proceda con los problemas que podríamos llamarle de concepto.
Este tipo de problemas son aterradores en un principio, son más o menos así: “Una escalera de 2.5 metros de largo se recarga en una barda y queda hasta la parte superior de la barda. La distancia del pie de la escalera hasta la barda es de 1.5 metros, ¿Cuál es la altura de la barda?
De entrada, el joven no tiene idea de cómo comenzar, pero si usted, su asesor, le dibuja la barda, le recuerda que la longitud de la escalera no va a cambiar y luego extrae de ese dibujo el triángulo formado, verá que al poco tiempo el podrá aplicar el conocimiento, que ahora ya recordó y trae fresco en la resolución de ese problema.
Véale la cara, si sonríe es que ya entendió, no tiene falla. Una cara sonriente se percibe, aún por debajo del cubrebocas. Hay una extraña satisfacción que brinda el resolver un problema que ha sido resuelto millones de veces antes por otras personas, pero ahora es él quien lo resolvió y eso lo convierte en alguien que no solo conoce el Teorema de Pitágoras, sino sabe usarlo. ¿Se da cuenta de la trascendencia de eso? Yo sí. Y sonrío cuando ellos sonríen.
Las matemáticas se van formando de cientos o quizá miles de conocimientos sencillos que poco a poco van conformando conceptos más complejos, ¿y quién sabe hasta dónde llegarán esos conocimientos? Nuevas medicinas, nuevos pronosticadores de precio de barrilles de petróleo, nuevos robots que permitan caminar a los inválidos. No lo sé, pero me emocionan las posibilidades, que, por cierto, son infinitas.
Las mates, les digo a mis alumnos, son como pequeños ladrillos que se te van dando y tienes dos posibilidades, o los tiras y abandonas, o los guardas por ahí para que algún día te permitan construir una casa, una mansión o un castillo, de ti depende les digo. Y es cierto, esos conocimientos básicos te ayudarán a construir otros conocimientos más complejos en otras ramas del conocimiento, ya seas ingeniero, arquitecto, médico, financiero, contador, economista, abogado o lo que quieras ser. Cierto, los abogados también utilizan las matemáticas.
Un amigo me dice: Me encantaría que le compartieras esa emoción que expresas cuando hablas de las matemáticas a mi nieta. Pues es muy simple, le digo, envíamela y veras que la emoción yo no se la voy a transmitir, sino que ella misma la descubrirá cuando se de cuenta que no solo puede resolver un problema, sino que puede enfrentarse a esta materia sin miedo. Y recalco otra cosa que siempre les digo a mis alumnos: Si te enamoras de las matemáticas está bien, pero no es necesario que te gustan, con que no les tengas miedo es suficiente.
Que conste, yo no soy matemático, solo soy un ingeniero que probó y comprobó que el camino de la escuela y la educación es el camino más simple para cambiar tu futuro, y que lo he visto y comprobado en cada uno de los alumnos que he tenido la oportunidad de ayudar.
Adriana, mi esposa se especializa en niños hasta de sexto año. Yo me quedo con los chicos de secundaria y prepa. A algunos los hemos conocido desde hace muchos años, y hoy ya están en profesional o han acabado sus carreras. Ni le digo lo que siento cuando nos abrazan y nos dan las gracias. Ya se imaginarán.
En fin, ayer trabajé con este joven que reprobó un examen, pero se fue feliz después de dos horas, de darse cuenta de que sí puede resolver, es decir, que sí tenía los conocimientos, pero no sabía cómo aplicarlos. ¡Huy! Ojalá todo en la vida fuera tan fácil como las matemáticas. Por supuesto no hay magia, se requiere dedicación y esfuerzo, regresará el jueves y volveremos a comenzar desde cero con otros temas.
Aquí lo esperaremos a él y a todos los que gusten venir.
¿Por cierto, cuál es la altura de la barda?
Adriana y Arturo.
951-118-4860 y 951-157-4158
Oaxaca Oax.