15/05/2023
𝐓𝐞𝐨𝐫í𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝟒 𝐡𝐮𝐦𝐨𝐫𝐞𝐬
Una de las primeras personalidades históricas en desarrollar la teoría de los 4 humores que más tarde daría paso a la de los temperamentos fue el médico griego Hipócrates. Él los clasificó en Sangre, cuyo elemento asociado es el aire; Flema, asociada al agua; Bilis amarilla, que se corresponde con el fuego, y Bilis negra, relacionada a la tierra. Sin embargo, su visión no dejaba de ser más física que mental. Fue Galeno de Pérgamo quien le daría a esta clasificación un sentido más apegado a la psicología y la llamó teoría de los temperamentos básicos.
1. SANGUÍNEO
Este tipo de temperamento se basa en un sistema nervioso rápido y equilibrado, que fomenta que las personas posean un nivel elevado de sensibilidad, un grado bajo de actividad, poca concentración, una elevada flexibilidad ante los cambios, etcétera.
Muestran calidez a la hora de tratar con otras personas, su modo de actuar obedece más a los sentimientos que a las conclusiones generadas por el análisis racional. Además, cambian de parecer con facilidad y son poco dadas al comportamiento disciplinado, porque se guían por la búsqueda del placer inmediato. Por eso frecuentemente dejan cosas sin terminar.
2. COLÉRICO
El temperamento colérico se define por un sistema nervioso rápido y desequilibrado, que se caracteriza por provocar que las personas posean un nivel elevado de sensibilidad, de actividad, de atención y de concentración y, son personas flexibles a los cambios.
Las personas que destacan por su temperamento colérico son especialmente enérgicas, proactivas e independientes.
Además, confían en su propio criterio y no temen entrar en confrontación con los demás, por lo que son asertivas y no rehúyen las posiciones de liderazgo. Sin embargo, si este tipo de temperamento es muy extremado puede dar pie a la aparición de muchos conflictos y hostilidades.
3. FLEMÁTICO
Se entiende por temperamento flemático a aquel que se basa en un sistema nervioso lento y equilibrado, que caracteriza a las personas por el hecho de poseer un nivel bajo de sensibilidad, una elevada actividad, concentración y atención, con una baja flexibilidad ante los cambios.
Las personas que destacan por este tipo de temperamento valoran mucho la exactitud a la hora de pensar y de hacer las cosas, raramente se enfadan y no muestran demasiado sus emociones, llegando a parecer algo frías. Además, suelen mostrarse algo tímidas y evitar ser el centro de atención o sostener un rol de liderazgo (Tipos de Liderazgo).
4. MELANCÓLICO
El temperamento melancólico se caracteriza por un sistema nervioso débil, hecho que provoca que las personas con una predominancia elevada en este tipo de temperamento posean una elevada sensibilidad, un elevado nivel de actividad, de concentración y de atención, y un bajo grado de flexibilidad ente los cambios.
Las personas con temperamento melancólico se caracterizan por ser creativas, introvertidas, abnegadas y perfeccionistas. Aunque encuentran placer en las tareas que requieran esfuerzo y sacrificio personal, les cuesta decidirse a la hora de iniciar proyectos justamente por ese espíritu perfeccionista y por la preocupación que produce la inseguridad de no saber lo que va a pasar. Su humor varía con facilidad y muestran una propensión a la tristeza.
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