26/02/2026
En preescolar, los honores a la bandera no son solo una rutina cívica. Son una oportunidad para sembrar respeto, identidad y sentido de pertenencia. Cuando los niños colocan su mano al frente y miran la bandera, están dando pequeños pasos en la construcción de valores como el respeto, la responsabilidad y el amor por su país.
Sin embargo, la escuela siembra, pero el hogar cultiva. Los padres son los primeros formadores; en casa se modela el respeto, la empatía, la honestidad y la disciplina que después se reflejan en cada acto dentro del aula.
Cuando familia y escuela caminamos juntos, el aprendizaje se fortalece. Porque más allá del protocolo, lo que realmente importa es que los niños comprendan que los valores no solo se dicen… se viven todos los días.