16/07/2025
El experimento que reveló la carga del electrón con gotas de aceite
A principios del siglo XX, nadie sabía con certeza cuánto “pesaba” una carga eléctrica elemental. Se sabía que existía el electrón, pero no se conocía su carga con precisión. Entonces, un físico estadounidense llamado Robert Millikan diseñó un experimento tan ingenioso como delicado: el experimento de la gota de aceite.
En una pequeña cámara transparente —una especie de “botella” científica— Millikan rociaba minúsculas gotas de aceite entre dos placas metálicas cargadas eléctricamente. Algunas de estas gotitas atrapaban electrones del aire, quedando cargadas negativamente.
La clave del experimento era observar, con una luz muy precisa y usando un microscopio, cómo caían estas gotas. Al aplicar un campo eléctrico entre las placas, podía hacer que una gota se quedara suspendida en el aire, sin subir ni bajar. En ese equilibrio, la fuerza eléctrica que empujaba hacia arriba se igualaba exactamente con la fuerza gravitacional que la hacía caer.
Con este equilibrio tan delicado, Millikan pudo calcular con exactitud la carga del electrón, una de las constantes fundamentales de la naturaleza:
1.602 × 10⁻¹⁹ coulombs.
Fue una hazaña experimental extraordinaria para la época. Y aunque más adelante se reconoció que omitió algunos datos que no coincidían bien con su modelo —algo cuestionado posteriormente—, su trabajo fue clave para la física moderna. En 1923, recibió el Premio Nobel por este experimento.
Hoy, lo que comenzó en una simple botella con aceite sigue inspirando a generaciones de científicos. Porque a veces, para entender el universo, basta con saber observar… incluso lo más pequeño.