15/08/2026
¿Cuántas veces has mu**to para convertirte en esta hermosa versión de ti que eres hoy?
Nadie sabe de cada una de tus batallas, ni sabe cuántas noches terminaste exhausto, sin haber dormido, con el cuerpo pidiendo descanso, pero el alma exigiéndote seguir adelante.
Nadie vio las lágrimas que secaste en silencio para, después, levantarte con toda tu fuerza y dignidad, encender una vela, pararte en el centro de tu círculo mágico, elevar una evocación y realizar tus ritos... porque nunca te rendiste.
Yo sé que hubo días en los que el peso de la vida fue mayor que la ilusión. Días en los que dudaste de ti, en los que pensaste en abandonar todo. Pero elegiste levantarte, como siempre lo haces.
Cada batalla contra tus propios miedos, cada prueba, cada caída y cada renacimiento fueron forjando tu carácter hasta convertirte en este ser brillante y poderoso. No porque nunca hayas sentido miedo, sino porque decidiste seguir caminando a pesar de él.
Hoy camina con la frente en alto y con esa fuerza que nadie puede regalarte ni quitarte, porque te pertenece. Es la fuerza que nace de tu amor propio, de tu disciplina, de tu voluntad, de tu magia y de tu profundo trabajo interior.
A esas magas y magos que, aun con sueño, con el cuerpo agotado, siguen entrando al círculo para transformarse una vez más, quiero decirles algo:
Los admiro profundamente. Los honro. Los veo.
Que tengan un bendecido día de Mercurio, preciosos míos.
— Ishtavé