01/10/2023
Mientras esperabamos en la clínica dental, un niño como de 7 años observaba a Keira. Ella estaba haciendo sus estereotipas y sus tics vocales lo cual llama la atención.
Teníamos las miradas indiscretas de los adultos, pero la mirada de ese niño era de curiosidad.
El empezó a sonreirle a Keira y le hizo un gesto con la mano saludándola. Ella para mi sorpresa le devolvió ese saludo haciendo el mismo movimiento.
El niño entonces me preguntó "ella no habla?" Yo le contesté, "no, ella no habla, tiene autismo" entonces el me pregunta "qué es autismo?" Traté de explicarle en palabras simples.
Me hizo un par de preguntas más sobre Keira, que cómo yo sabía lo que ella quería, que cómo jugaba y hasta preguntó si Keira algún día iba a poder hablar. Ahí se me hizo un n**o grande en la garganta, respiré bien profundo y le dije "bueno, quizás algún día nos sorprenda y hable". El sonrió y se despidió pues ya su madre lo llamaba para irse.
Me quedé pensando, todos los niños tienen una inocente curiosidad, perciben cuando una persona es diferente o tiene una condición. Lo triste es cuando no se les educa emocionalmente para ver las diferencias como algo natural.
Cuando sus padres no les inculcan respeto y consideración hacia las personas con capacidades diferentes. Necesitamos aprovechar cada oportunidad que se nos presenta para hablarle al mundo de nuestros hijos, de lo mucho que luchan, de lo valiosos y maravillosos que son, de que vale la pena conocerlos, invitarlos, regalarles una sonrisa y por qué no? Ofrecerles una amistad.
A veces las preguntas son dificiles y no sabes como contestar, pero debemos hablar de autismo, debemos hacerlo.
Al final, el niño les dió una lección a los adultos mirones, al final todos supieron sobre Keira al escucharme hablar con el niño, y al final todos fueron educados sobre autismo y estoy segura que la próxima vez que se topen con una personita con autismo, se atreverán a saludar con una sonrisa en lugar de solo mirar.