23/07/2025
Muchas de las bases del HVAC moderno nacieron de una sola pregunta.
Antes de que existiera la psicrometría o el confort térmico como conceptos, alguien quiso saber:
¿Cuánta humedad hay realmente en el aire?
Ese alguien fue John Frederic Daniell (1790–1845).
Tal vez lo conozcas por la famosa pila Daniell, pero su verdadera contribución al confort térmico fue otra: inventó el primer higrómetro de punto de rocío funcional.
Y con eso, nos dio una herramienta que sigue viva en cada sistema HVAC que diseñamos hoy.
¿Por qué fue tan importante?
En el siglo XIX, medir la humedad del aire era un reto. Los métodos eran lentos, imprecisos o directamente inservibles.
Daniell, con enfoque físico y mente rigurosa, diseñó un instrumento sencillo pero eficaz: un recipiente metálico con éter que se enfriaba por ev***ración… hasta que aparecía rocío en su superficie.
En ese momento, se registraba la temperatura: ese era el punto de rocío.
Por primera vez, se podía medir con precisión cuánta humedad contenía el aire.
Una pequeña revolución científica.
¿Qué tiene que ver esto con el HVAC?
Todo.
Esa medición permitió calcular la presión parcial de v***r, derivar fórmulas como la de Apjohn en 1836 (sí, el mismo de la ecuación psicrométrica), y décadas más tarde, Carrier construiría su carta psicrométrica sobre esos principios.
El higrómetro de Daniell fue una de las primeras herramientas que nos ayudó a cuantificar el comportamiento del aire húmedo, y sin ella no podríamos diseñar con rigor sistemas de deshumidificación, confort o control higrotérmico.
Un legado poco conocido
Daniell no hablaba de confort térmico ni de humedad relativa.
Pero con su experimento dio el primer paso en la historia de la ingeniería del confort.
Mucho antes de Apjohn o Carrier, hubo un químico con un recipiente metálico, un poco de éter, y una pregunta simple:
¿En qué momento el v***r deja de ser invisible?
Esa pregunta fue el origen de todo.