09/08/2026
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LA MUERTE DE DON MARTIN DE ZAVALA
Por Emma Montemayor:
Hoy 8 de Agosto del presente año, se conmemora el 362 Aniversario de la muerte del Exgobernador del Nuevo Reino de León, Don Martin de Zavala.
Don Martin de Zavala llego a estas tierras hacia el año de 1625; fue hijo natural de Don Agustín de Zavala un rico minero que radico en el Real de Panuco en Zacatecas, y de Doña Ana de Sepulveda.
En mis varias investigaciones sobre Don Martin de Zavala, tengo que pudo haber contraído matrimonio con Doña Ana de Yurre, y hayan procreado a un hijo que llevo el mismo nombre “Martin de Zavala”, pues según documentos que localice hace tiempo en el Archivo Histórico y Municipal de Monterrey, es que este hijo, heredo el nombramiento de su padre como Alguacil Mayor. Dicho hijo, y ya siendo joven, permaneció por varios años radicado en Monterrey, donde también ocupo el puesto de Alcalde Mayor y Capitán a guerra. Todos estos cargos le fueron otorgados después de la muerte del Gobernador Don Martin de Zavala.
Don Martin de Zavala, durante su vida, adopto y crio a dos niñas, una llamada Josefa Zavala que caso con el Alférez Jeronimo Gómez de Castilla y Gregoria Zavala, casada con Salvador Reyes; ambos matrimonios fueron vecinos de Cerralvo.
Como bien sabemos, Don Martin de Zavala al llegar a estas tierras, fundo dos villas la de Cerralvo y la de Cadereyta, y dentro de su cargo como Gobernador del Nuevo Reino de León por 38 años, hizo merced de varias tierras a un sinfín de pobladores, y entre esos pobladores estaba nada menos que el joven Miguel de Montemayor, a quien le mercedo tierras en el año de 1638. Cabe aclarar que el joven Miguel de Montemayor era nieto de Don Diego de Montemayor, fundador de esta ciudad en 1596.
Don Martin de Zavala, siempre estuvo atento al bienestar de este reino, fundo dos presidios con excelentes soldados, tratando de sobrellevar las incursiones de los indios, mismos que asolaban la tranquilidad de los antiguos pobladores, y gracias al apoyo económico que en un principio brindo su padre (Don Agustin de Zavala), pudo sacar adelante esta ciudad y muchos otros pueblos de tantas vicisitudes.
Pudiera hablar muchísimas cosas mas a favor de Don Martin de Zavala, pero seria muy largo de contar, pero en esta ocasión es mas oportuno, hacer mención de su muerte, que como les comento fue un día como hoy, pero del año de 1664.
Tras su muerte, se llevaron a cabo una gran cantidad de reuniones, primero que nada, era debido enviar una misiva al Virrey de la Nueva España, avisando del fallecimiento de Don Martin de Zavala, y para ello el Gobierno, pidió apoyo económico a los pueblos, entre ellos Monterrey y Cadereyta, debido a que no se tenían buenos recursos.
Además, era inmediato seguir con lo estipulado en el Testamento que dejo Don Martin de Zavala, mismo que fue llevado a cabo en Monterrey con fecha del 7 de Febrero de 1664, siendo nombrado como Albacea Don Christobal Vanegas de Figueroa; por lo que a continuación te comparto algo de ello.
Sepan cuantos esta carta de testamento, última y postrera voluntad vieren, como yo don Martín de Zavala gobernador y capitán general deste Nuevo Reyno, actuando como receptor en él a falta de escribano real por no haberle en él ni en cien leguas alrededor, en virtud de asiento y capitulación que el rey don Fhelipe el cuarto, el grande nuestro señor (que Dios guarde),se sirvió de mandar tomar y hacer conmigo en tres días del mes de abril de mil y seiscientos y veinte y cinco años, como de dicho asiento y capitulación que en mis papeles se verá y consta; estando sano y en mi entero juicio, seso y entendimiento natural y queriendo estar prevenido para cuando la voluntad de Dios Nuestro Señor fuere, de me llevar desta presente vida, creyendo como bien y verdaderamente creo en el misterio de la Santísima Trinidad y en todo aquello que tiene y confiesa la Santa Iglesia Romana, alumbrada por el Espíritu Santo y protestando como protesto de vivir y morir con esta santa fé y creencia, otorgo y conozco por esta presente carta, que a servicio de Dios Nuestro Señor y de Santa María su bendita madre, hago mi testamento y última voluntad en la forma siguiente : Cláusulas [Al margen] Item, declaro para descargo de mi conciencia, pues no me puede mover interés alguno despues de mis días, que es importantísima la conservación deste reyno para el servicio de ambas majestades, no tan solamente por lo que hoy es, cuanto por lo que puede ser en adelante, por ser puerta abierta para las amplísimas puertas de la Florida e innumerables gentes della, que están careciendo de la luz del Santo Evangelio y porque faltando el freno de los dos presidios que hoy están fundados, no se desaten los belicosos y mal inclinados bárbaros de él y como una impetuosa avenida salgan a usar de sus acostumbrados insultos, como se ha experimentado en los de la Nueva Vizcaya estos años atrás y juntos por ventura no vuelvan a nuevas hostilidades que pueda ser ruina de toda la Nueva España, por entenderse ya todos por medio de la lengua mexicana en que están unos y otros ladinísimos. Y por tanto, para que Su Majestad provea de remedio conveniente después de mis días, renuncio, cedo y traspaso en su real persona la segunda vida y encomienda, que por vigor de la capitulación que se sirvió demandar hacer y tomar conmigo me tocaba renunciándola, en la que mi voluntad fuese, obviando con esta necesaria renunciación, a los graves inconvenientes que se puedan experimentar en estas tan importantes fronteras y poblazones por mí fundadas, con mi fallecimiento, por la natural inconstancia de los indios chichimecos dellas. Por tanto, ruego y encargo no solamente a mis albaceas que los soliciten, sino también al Cabildo y Regimiento desta ciudad de Monterrey como cabecera dél, que luego que el caso de mi fallecimiento llegue, haga despacho con un tanto autorizado destas cláusulas deste dicho mi testamento, al Excelentísimo Señor virrey de la Nueva España como a quien incumbe, mientras otra cosa ordena Su Majestad para que prevea del remedio más presto eficaz que pide el caso, porque no suceda algún disturbio. Y pido asimismo al dicho Cabildo haga de su parte, pleno informe y con la mayor autoridad que sea posible, para que conste al Rey nuestro señor en su Real Consejo de Indias el gran valor y mucha importancia deste su Reyno de León. Y es asimismo es mi voluntad que mientras Su Excelencia enviare la orden conveniente, tome a su cargo el dicho Cabildo desta dicha ciudad para atajar lo que puede suceder en de servicio de ambas Majestades.
Otra Cláusula [Al margen] Item, declaro tener en esta ciudad de Monterrey, las casas en que vivo, menos las dos tiendas pertenecientes al Santísimo Sacramento; otros dos aposentos que caen a la huerta que asimismo pertenecen a los padres de mi padre San Francisco, dedicados para misas de difuntos naturales, cuya cobranza ha de estar a cargo del síndico que fuere del convento desta dicha ciudad, para que lo procedido dellos se digan dichas misas, a cargo del reverendo padre prelado del dicho convento y de todo lo restante de dichas casas de mi vivienda, hago donación al Rey nuestro señor para que los que me sucedieren en este gobierno, vivan con comodidad suficiente y revoco, ceso y anulo otro cualquiera que haya hecho o cerrado o abierto y otros cualesquiera testamentos o codicilos que se hallaren y así lo otorgo, revalido y firmó como juez receptor por no haber como arriba tengo declarado, escribano real en este dicho reyno ni en cien leguas alrededor. Fecho en la ciudad de Monterrey en siete días del mes de febrero deste presente año de mil y seiscientos y sesenta y cuatro años, en testimonio de verdad. Don Martín de Çavala. [Zavala] Otorgamiento [Al margen] En la Ciudad de Nuestra Señora de Monterrey del Nuevo Reyno de León, en siete días del mes de febrero de mil y seiscientos y sesenta y cuatro años, ante nos, el capitán Diego de Ayala y el alférez Joseph de Treviño alcaldes ordinarios desta dicha ciudad, Nicolas de la Serna, Juan Ramos de Arriola, Joseph Rodríguez de Montemayor y Nicolás López Prieto procurador general y regidores y de los testigos aquí contenidos, el señor don Martín de Zavala, gobernador y capitán general deste dicho reyno y sus provincias por Su Majestad, estando en salud a lo que parece y en su memoria y entendimiento, dijo y otorgó que cree bien y fielmente y católicamente, el misterio de la Santísima Trinidad y todo lo que cree y confiesa la santa Iglesia romana, en cuya fe y creencia protesta vivir y morir, con lo cual dijo y entregó a nos los dichos alcaldes ordinarios y regidores en cuerpo de cabildo y de los testigos infraescritos, esta escritura cerrada y sellada, la cual dijo es su testamento y última voluntad y que en ello declara sepultura y heredero y la otorga por su testamento y está escrita en siete fojas en papel sellado de tercero sello deste presente año de mil y seiscientos y sesenta y cuatro y quiere que valga por tal su testamento y último y postrimera voluntad o por su codicilo por aquella vía y forma que mejor lugar de derecho haya y revoca otros cualesquiera testamentos, mandas o codicilos que antes haya hecho y quiere no se abra ni publique, hasta después de haber fallecido y lo firmó de su nombre con nos los del dicho Cabildo, que actuamos como juez receptor por no haber en todo este reyno escribano público ni real, siendo testigos Joseph Canales, Francisco García Muñoz, Andrés Pretel de los Cobos, Joseph de Benavides, Juan de Munguía, Juan Bautista Chapa y Joseph de la Cerna. Don Martín de Zavala, Diego de Ayala, Joseph de Treviño, Nicolás de la Cerna, Joseph Rodríguez de Montemayor - Juan Ramos de Arriola = Nicolás López Prieto. Testigo, Andrés Pretel de los Cobos. Testigo, Francisco García. Testigo, Joseph de Benavides. Testigo, Juan Bautista Chapa. Testigo, Joseph Canales de la Mancha.
Tiempo después de dicha muerte de Don Martin de Zavala, se llevo también a cabo la relación de sus bienes, haciendo los inventarios de todo lo que poseía. En 1666, algunas de sus haciendas de ganado y minas, les fueron vendidas a Francisco Hernández y Francisco García Muñoz.
Don Martin de Zavala, también tuvo deudas, y por ello se le adjudicaron algunas propiedades que estaban en la ciudad de Zacatecas; en un acuerdo de esto ultimo se dejo estipulada una cantidad destinada a su hermana quien fue religiosa y cuyo nombre localice hace buen tiempo; ella se llamaba Ana de San Agustín, y una vez que falleciera esta, los bienes que se le habían dejado serian devueltos a la Corona.
Después de muchos años, en 1922, una de las antiguas calles de Monterrey llamada de las Flores, paso a llamarse “Martin de Zavala”, esto en honor a este ilustre personaje.
Nota: Foto, IA.