Historia y Color

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11/07/2026

KINGO NONAKA, UN MIGRANTE JAPONÉS EN LA REVOLUCIÓN MEXICANA...

Biografía...

Nacido en la prefectura de Fukuoka, Japón, el 2 de diciembre de 1889, el joven Kingo Nonaka llegó a México en 1906, a la edad de tan sólo 16 años, como inmigrante japonés al lado de muchos otros de sus compatriotas.
Su objetivo era trabajar en el cultivo de café en Chiapas. Su arribo fue a través del puerto de Salina Cruz, Oaxaca. Sin embargo, después de laborar por un tiempo decidió partir hacia los Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida, llegando a Ciudad Juárez, Chihuahua, después de tres meses de caminata siguiendo las vías del tren. Establecido en Ciudad Juárez fue adoptado por una señora llamada Bibiana Cardón, quien lo bautizó y le dio educación y manutención.

El capitán Nonaka en el movimiento revolucionario…

Tiempo después, trabajó como enfermero en el Hospital Civil de Ciudad Juárez donde le tocó vivir de cerca el conflicto revolucionario enrolándose como enfermero en la sección de sanidad del grupo maderista y después con los villistas en la famosa División del Norte.
En ese hospital Kingo trabajará durante varios años. Al respecto existe una anécdota que forma parte de la narrativa de la historia nacional donde participó Kingo Nonaka vinculado con el líder revolucionario Francisco I. Madero: la noche del 4 de marzo de 1911, llegó Madero a Galeana, Chihuahua, para planear desde allí un ataque a Casas Grandes. Dos días después, el 6 de marzo, Madero atacó Casas Grandes defendida por el coronel Agustín Valdés, pero el ataque fue repelido y los revolucionarios dispersados por el oeste y el sur, Madero resultó herido de un brazo y el ingeniero Eduardo Hay perdió un ojo y fue capturado. De esa batalla revolucionaria don Kingo será el enfermero que curará la herida de Francisco I. Madero. Se trata de un hecho registrado en los libros de historia de ese periodo, inclusive existe una fotografía donde aparece Madero con un vendaje en la mano derecha, pero la anécdota de que fue el enfermero Nonaka quien lo atendió, personalmente, no está registrada en sus páginas.
Sin embargo, ahí .no terminan las andanzas de don Kingo Nonaka en la Revolución Mexicana, ya que hay otras experiencias que a Nonaka le tocó vivir al lado de otros personajes relevantes como el mismísimo Pancho Villa y Rodolfo Fierro, en los álgidos años del movimiento armado.
En su interesante narrativa don Kingo rememora cómo conoció a Francisco Villa, y cómo por órdenes expresas de él se conformó el mejor servicio sanitario de la Revolución Mexicana, participando entre 1913 y 1914 en. las batallas de Chihuahua, Ojinaga, Bermejillo, San Pedro de las Colonias, Paredón, Torreón y Zacatecas, así como las del bajío.

Presencia en Tijuana y legado a la historia e identidad regional…

En 1915, el capitán Kingo Nonaka, después de sortear diversas acciones de guerra al lado del general Pancho Villa en la sección sanitaria de la División del Norte, regresó a Ciudad Juárez a trabajar en el Hospital Civil. Ahí conoció a la enfermera Petra García Ortega, con quien contraería matrimonio y procrearía cinco hijos: María, Uriel, Virginia, José y Genaro.
En 1919 renunció al hospital y en 1921 se trasladó a residir a Baja California. Anduvo en Mexicali y Ensenada, pero es en Tijuana en donde se quedó a vivir en compañía de su familia. En esta población fronteriza se empleó como barbero y después laboró en el comercio. Para 1924, el señor Nonaka recibió su carta de naturalización como ciudadano mexicano, firmada por el presidente Plutarco Elías Calles.
En 1923 comenzó a tomar fotografías e instaló un estudio fotográfico ganando rápidamente fama como fotógrafo entre la comunidad tijuanense. En ese contexto, las autoridades de la Delegación de Gobierno lo contrataron para que tomara fotografías a los reos y presos que se localizaban en la cárcel pública, siendo fundador del Departamento de Identificación de la Comandancia de Policía de Tijuana. Con el fin de mejorar su condición como policía y fotógrafo, estudió por correspondencia un diplomado en "Fotografía, Dactiloscopia, Criminología y Grafología", graduándose en 1933 por el Institute of Applied Science, de Chicago, Illinois, Estados Unidos.
Entre 1923 y 1942, el fotógrafo Nonaka tomó con su cámara Graflex cientos de imágenes de la Tijuana de los años veinte, treinta y principios de los cuarenta, en especial de las actividades cotidianas de sus habitantes. Por ello, este personaje japonés fue un pionero de la fotografía de la ciudad, ya que sus imágenes se han constituido en clásicas para conocer la Tijuana de ese periodo.

En este mismo orden de ideas, es oportuno recalcar que el señor Nonaka era un conocido miembro de la comunidad tijuanense de la época: sus hijos fueron a la Escuela Primaria "Miguel E Martínez" y "Álvaro Obregón". Don Kingo era un respetable integrante del Cuerpo de Policía de Tijuana. Pertenecía a la Logia Masónica de los Elks y su esposa Petra a la Logia Minerva; asimismo formó parte de la Asociación Japonesa de Tijuana. En 1934 creó una escuela mecánica automotriz para dar oportunidad de estudios a los jóvenes de la época.
Su vida posterior en Ciudad de México…

En 1942, debido a los sucesos de la Segunda Guerra Mundial, don José Kingo Nonaka fue trasladado, al igual que otros japoneses, a la Ciudad de México.
En la capital del país fue uno de los fundadores del Instituto Nacional de Cardiología. Y años después se trasladó a Monterrey para laborar en el Hospital Muguerza, pero ya no volvió aTijuana.

En los años sesenta el gobierno mexicano le otorgó diversas condecoraciones al Mérito Revolucionario, como veterano de la Revolución Mexicana en sus diversas etapas. Ya de regreso en la Ciudad de México, falleció a la edad de 88 años, el 8 de octubre de 1977. Sus restos fueron depositados en el Panteón Jardín de la Ciudad de México.

RESCATANDO DE LAS AGUAS PROFUNDAS AL GENERAL FIERRO'...

Estaba trabajando en el hospital cuando me llamó Conchita, la secretaria, y me dijo:
—Capitán José, lo llaman por teléfono, de larga distancia. Tomé la bocina y pregunté:
—¿Con quién hablo?
—Soy Nakamura, tu compadre, el cuñado del general Quevedo. Te llamó, compadre, en nombre del general Manuel González, que con mucha urgencia vengas aquí a Nuevo Casas Grandes.
—¿Qué es lo que pasa?
—No sé, únicamente me dijo que vinieras pronto y que el tren sale a las 11 a.m.
Enseguida fui a la oficina del administrador, para solicitar el permiso para ausentarme unos días y el permiso me lo autorizó el teniente coronel y doctor Algudin.
Me fui a la estación, compré mi boleto y apenas alcancé a tornar el tren. Llegamos a Nuevas Casas Grandes, ya me estaban esperando un Mayor de nombre Jorge y le pregunté si él sabía para que me mandaron llamar, me contestó:
—Mi capitán Nonaka, yo creo que te llamaron por el asunto del general Fierro.
—¿Qué fue lo que le pasó?
En ese momento llegó el general González, bajó de su auto, nos saludamos y me dijo:
—Te llamé, capitán, por sugerencias del general Villa. El general Fierro se mató hace dos días.
—¿Cómo?
—Se ahogó en la laguna Guzmán y no podemos sacarlo; y el cuñado de general Fierro, ofrece dos mil pesos al que saque el cuerpo del general.
—¿Dónde está esa persona?, pregunté:
—Ya le mandé avisar que habías llegado.
Como a los diez minutos de estar esperando, llegó un ordenanza, se dirigió al general González y le dijo:
—Mi general, dice el coronel que los espera en las lagunas. Inmediatamente abordamos el auto y nos dirigimos a dicho
lugar. Llegamos a un lugar donde hay dos lagunas, la Santa María y la Guzmán. Una era chica, de forma redonda, la Santa María, de aproximadamente unos 250 metros o un poco más. La Guzmán era más grande, de forma alargada, como de unos 600 metros de largo, y se encuentra a un nivel más bajo en la superficie, que la otra. Las lagunas estaban separadas unos 150 metros, una de otra, mientras contemplábamos las lagunas, llegó el coronel, cuñado del general Fierro, y el general Manuel González le dijo:
—Te presento al capitán José Nonaka, enfermero de la Cruz Roja, él te sacará de tu apuro, es un buen buzo.
Y dijo el coronel Buenaventura Herrán.
—Así lo espero, dime que necesitas para iniciar el trabajo de rescate.
Entonces, les contesté:
—Mi coronel, permítame primero buscar donde se encuentra el cuerpo del general Fierro.
Me metí al agua de la laguna hasta el fondo, que tiene una profundidad aproximadamente como de 15 o 20 metros.
La primera inmersión, fue de exploración, ya que al inicio de la laguna, donde cae el torrente de la otra laguna, se forma un fuerte remolino, y más en tiempo de lluvias, cuando estas corrientes son más fuertes. Llegué hasta el fondo donde la visibilidad es nula, debido a la profundidad y el agua turbia por el movimiento del remolino.
La segunda inmersión fue con el fin de explorar el piso del fondo de la laguna; la tercera, para buscar más retirado, de donde se supone cayó el general, para localizar una zona más limpia donde se pudiera filtrar la luz más abajo, con mayor claridad y buscar en ese lugar, por si la corriente hubiera arrastrado el cuerpo. Teniendo que salir a la superficie varias veces por razones obvias, y tomar puntos de referencia,

Los dos siguientes días fueron para ir cercando el área donde se podría encontrar el cuerpo del general.
Al día siguiente, a la altura donde encontré el cadáver del general Fierro, pasaba el agua sobrante que venía de la otra laguna, por un canal aproximadamente de cuatro metros de ancho y que en la caída del agua a la laguna, formaba un remolino, y que por su fuerza hacía más difícil desempeñar el trabajo de rescate.
Cuentan que por la parte media del canal pasaban a pie los leñadores arriando burros cargados de leña, carretones, etcétera. Y según decían los soldados, que ya habían pasado a caballo gente del general Fierro, varias veces, y lo hacían en la parte de en medio del canal, donde aparentemente no significaba ningún peligro, pero esta vez, venían al frente el general Fierro, su asistente y un capitán, y fue éste el que vio un letrero que de- cía: "PROHIBIDO PASAR. PELIGRO". El capitán les marcó el alto, advirtiéndole al general lo que estaba escrito, a lo que él, respondió:
—¡Que peligro ni que la...!
Y cruzó exactamente dónde cae el agua del canal a la laguna. Además, en días anteriores habían caído varios aguaceros fuertes, lo que había ocasionado que el piso del canal, en ese lugar, estuviera flojo y falso, lo que ocasionó que jinete y cabalgadura se resbalaran y se hundieran hasta el fondo de la laguna. Algunos de los presentes opinaban que, por lo pesado del cuerpo corpulento del general, más su ropa, botas, pi***la, carrillera y dinero en monedas de oro dentro de una víbora de cuero
fajada en la cintura, todo esto ocasionó que el cuerpo del general

Rescatando de las aguas profundas al general Fierro
Rodolfo Fierro no pudiera salir a flote y falleciera en el fondo de la laguna Guzmán. Éste y otros muchos comentarios más, decían que habían ocasionado la tragedia.
Salí del agua para pedir que se consiguiera una soga de más de 50 metros, cuando trajeron la soga les di instrucciones de cómo fueran soltándola, para que con el movimiento del agua no se enredara. Tomé la punta y me clavé hasta el fondo, donde estaba el cadáver del general. El cuerpo estaba boca-arriba, con los ojos bien abiertos, reflejando en ellos la desesperación de no poder salir a flote. Le di dos vueltas con la soga a la altura del pecho y la entrepierna, bien apretado y sujetado para que no se soltara con los jalones. Salí a la superficie e hice una señal para que con la ayuda de un caballo jalaran lentamente la soga, para que no se fuera a soltar. Faltando poco para que el cuerpo saliera completamente a la orilla, el coronel, cuñado del general, corrió hacia donde estaba el cuerpo, indicándome que se parara la acción momentáneamente; el nivel del agua me daba un poco más abajo de mis rodillas. El coronel empezó a quitarle cuatro anillos de oro con diamantes, pulseras, un reloj y dos víboras de cuero llenas de algo y me dijo:
—Ahora haga la señal para que jalen y saquen el cadáver.
El coronel salió de la laguna, se montó en su caballo y se fue; calculo que había como unas 500 personas observando la escena del rescate.
Al terminar el rescate rendí mi informe a las autoridades militares, en el que hacía saber:
"Que la caída del general Fierro más que nada fue sorpresiva y directamente hasta el fondo. El agua que cae de la otra laguna,

golpea sobre algo duro, como piedra o piedras grandes, que ha- cen que la corriente gire hacia un lado, y como sigue cayendo el agua de abastecimiento, esto ocasiona que se forme un pequeño remolino, no peligroso, pero hace que el agua, con el movimien- to y la tierra, se vuelve turbia, lo que dificulta mucho la visión. El caballo quedó entrampado, o sea, las extremidades, queda- ron hacia la o las piedras, no encontró apoyo porque los cascos, con las herraduras, resbalan en las piedras y esto ocasionó que por más esfuerzos que el animal hizo buscando apoyo, el aire se agotó y murieron ahogados, el general tenía una pierna atrapada con el costado de la bestia".
Me vestí, fui con el general Manuel González y le rendí mi informe de los hechos de lo que sucedió y las autoridades militares se hicieron cargo del cuerpo de Fierro. Le pregunté al general González:
—¿Quién me va a pagar mi trabajo?
Y el general me contestó:
—El coronel.
Él mismo me acompañó al hotel donde se hospedaba el coronel, al llegar nos dijeron que ya se había marchado y no supimos jamás de él, y como no tenía dinero para mi regreso, le pedí dinero a mi compadre Ricardo Nakamura, y me dio $100.00. Me fui al cuartel, vi al general González, le dije que no tenía dinero para regresarme y me dio $150,00 pesos más.
Del libro: Kingo Nonaka, Andanzas Revolucionarias.
por. Genaro Nonaka García.


11/07/2026

PÁNFILO NATERA (1882-1951) Nació en el Rancho La Noria, del distrito de Nieves, Zacatecas, el 12 de julio de 1882. Las condiciones económicas de su familia le impidieron asistir a la escuela. En 1910, siendo un campesino de escasa preparación, se unió al movimiento maderista con el objetivo de lograr el reparto de tierras además de derrocar a Porfirio Díaz. Incorporado a las fuerzas del gral. Luis Moya, hizo su campaña en el estado de Zacatecas; participando en la toma de Nieves, en los combates de San Juan de Guadalupe, Tlaltenango, Jalpa, Zacatecas, Morelos, Fresnillo y Sombrerete. Después de la muerte del Gral. Luis Moya luchó en las fuerzas de Manuel Caloca Castañeda; en mayo de 1911, una vez firmados los Tratados de Ciudad Juárez, entraron a Sombrerete a combatir. En 1912 defendió al gobierno maderista contra los rebeldes de Pascual Orozco. Bajo las órdenes del Gral. Cándido Aguilar participó en el ataque a Huejuquilla, Jalisco que defendían por el general orozquista Benjamín Argumedo. En 1913, después de la muerte de Francisco I. Madero se levantó en armas al mando de una tropa integrada por setenta de sus rurales. Hizo campaña en Zacatecas, Aguascalientes, Jalisco y Durango, alcanzando el grado de general brigadier y comandando la División del Centro constitucionalista; participó en la toma de Torreón, con Francisco Villa, y se perfiló como Jefe de primera línea en la victoria de la Toma de Zacatecas, en la que al lado de los hermanos Arrieta y con el posterior apoyo de Francisco Villa, logró la derrota de los huertistas que comandaba Luis Medina Barrón. En un primer momento Venustiano Carranza había encargado a Natera la toma de Zacatecas, pero sin el apoyo de Francisco Villa hubiera fracasado. Natera fue nombrado comandante militar y gobernador provisional de Zacatecas. Con esa calidad asistió a la Convención de Aguascalientes, y ante la decisión revolucionaria se alió, por corto tiempo, a las fuerzas convencionistas. Presidió la convención en la Ciudad de México; a su traslado a Aguascalientes quedó a cargo del orden de dicha ciudad. El 2 de agosto de 1915 renunció como gobernador y desconoció a Francisco Villa. En marzo de 1916 fue aprehendido en Querétaro y trasladado a la Ciudad de México. Sin haberle podido comprobar los delitos de que se le acusaba, fue puesto en libertad tres meses después, reingresando al ejército pero quedando en disponibilidad hasta 1923. En ese año organizó en Zacatecas el 83º Regimiento de caballería, con el que defendió al gobierno de Obregón de los rebeldes delahuertistas. En 1925 fue nombrado Jefe de Comisiones Inspectoras del Ejército; más tarde fue presidente suplente del 2º Consejo de Guerra y comandante militar de Guerrero y Zacatecas. En 1937 fue ascendido a general de división. Ocupó la gubernatura de Zacatecas de 1940 a 1944, donde destacó su actuación por su política agrarista. Retirado a la vida privada, murió en San Miguel de Allende, Guanajuato, el 28 de diciembre de 1951. Fuente: Así fue la Revolución Mexicana, Volumen 1, Instituto Nacional de Antropología e Historia (Mexico).

11/07/2026

PANCHO VILLA ESTÁ DE VUELTA...

Entrevista al Historiador Paco Ignacio Taibo ll.

–Sí, y no tengo el mérito yo solo. El mérito lo tenemos cuatro personas que en los últimos 20 años hicimos libros sobre Villa no discutibles, que arrasaron con la leyenda negra. Los trabajos de Katz, los míos, los de Chuy Vargas y los de Pedro Salmerón la barrieron. Hicimos pomada la leyenda negra que está oculta, escondida, que se resistía a reconocer al personaje de Villa como héroe popular, y que le ponía por delante juicios como salvaje, asesino, polígamo, bla, bla, bla.

Los libros que contaban realmente quién fue Pancho Villa cambiaron el tono con el que hoy se reconoce su figura. Habrá muchas películas gringas en que Villa aparezca borracho, pero un mexicano medianamente informado sabe que no bebía alcohol.

Es un personaje realmente interesante. Muy malo en los discursos públicos, maravilloso en la conversación en corto. El verbo en torno a la hoguera, la plática, el chismerío, la anécdota, eran fabulosos. Su conversación con Zapata es memorable. Afortunadamente fue tomada taquigráficamente. Sabemos que no había en ellos ninguna voluntad de ser Presidente, todo lo contrario. Decían cosas como: Yo, en la Ciudad de México, de que me subo a la banqueta me mareo. ¡Ya vámonos! Tú al sur a hacer la Reforma Agraria y yo al norte hacer las brigadas con la División del Norte, los desarrollos Agrarios Campesinos.

Para alguien como yo, que vengo de la novela, tenía la virtud de que era un cajón interminable de anécdotas. Así que, al hacer la historia de Villa, tienes un cúmulo de historias que van salpimentando y dándote el personaje. Eso permite una lectura abierta que deja que el lector juzgue.

–Tú libro de Villa tiene cientos de páginas. ¿Cómo una obra tan voluminosa puede ser al mismo tiempo tan popular?

–Porque a mucha gente le pasa lo mismo que a mí: cuando te gusta un libro no quieres que termine.

Me han pasado cosas increíbles con el libro de Villa. Estoy en Durango y nos paramos con una señora que está haciendo gorditas en el comal. Mi guía, Jerry Segura, me presenta. La señora me saluda: ¡Qué bien que vino! Se limpia las manos en el mandil y saca de abajo del comal una edición de Pancho Villa medio chamagosa por el humo. La habían leído nueve o 10 personas. ¡Uy, está buenísimo!, me dice. ¿Sabe por qué lo leímos? Yo, con una enorme curiosidad, le pregunto: ¿Por qué? Porque nos lo recomendó el general. Dice que está muy bueno, me responde. ¡Órale! S**o la timidez del clóset y le comparto mis dudas: Perdón, señora, ¿qué general? “Pancho, porque viene a veces. Madero nunca viene, pero Pancho a veces viene y cuando vino, dijo, léanse el libro de Taibo porque está muy bueno.

¡En la madre!, me dije. Me despedí de besos y abrazos de ella y le firmé su ejemplar.

Cuando llegué a la conferencia que iba a dar, me dije: ¿A que no tienes huevos? ¿A que no te atreves a decirle al público que este es un libro interesante porque lo recomendó Pancho Villa? Y no me atreví, no llegué a tanto.

–¿Por qué reivindicar hoy a Villa?

–La reivindicación de Villa va a permitir poner sobre el terreno qué era y qué es la insurgencia popular. Él es un tipo que durante 50 días de gobernador de Chihuahua crea 50 escuelas. En la 4T nos falta sortear el laberinto burocrático de conducir un Estado. Villa lo resolvía por la vía del hecho. Creo que esta imagen va a impactar a los lectores y les va a decir que el problema con las cosas es hacerlas.

Poner a la orden del día a Villa es igual que si discutes a Madero, a Zapata o a Juárez. Es el pasado que vive con nosotros. Tiene reglas. No lo puedes sacar y transportarlo a nuestros días y ponerlo de ejemplo. Pero, con él, sí puedes reflexionar de dónde venimos, quiénes somos, a dónde vamos.

Esa es la importancia de Villa. Escribí su biografía para incorporarlo al santoral laico. Soy descaradamente villista de corazón.

- Paco Ignacio Taibo ll

Color. TonyBGarza



06/07/2026

Las mujeres de Zapata...

“Zapata fue, desde joven y hasta su muerte, muy mujeriego. Le gustaba cortejar a las mujeres y tenía mucha suerte con ellas. Apuesto, varonil, carismático, valiente, excelente jinete, charro famoso, sincero y sencillo, desde muy joven gustó de enamorar muchachas y tuvo numerosas parejas. Tuvo relaciones sentimentales formales con diez mujeres, con las cuales procreó 15 hijos. Estas mujeres fueron: Inés Alfaro; Josefa Espejo (la única con la que se casó, siendo testigo de su boda Francisco I. Madero); Margarita Sáenz Ugalde; Petra Portillo Torres; María de Jesús Pérez Caballero; Georgina Piñeiro; Gregoria Zúñiga; Luz Zúñiga; Agapita Sánchez y Matilde Vázquez. Algunas fuentes mencionan también a Luisa Merino, con la que incluso pudo haberse casado. Tuvo además muchas otras novias y relaciones ocasionales, sobre todo cuando se hizo famoso y tuvo poder, pero no se sabe que haya dejado hijos con ellas o, en todo caso, ni las mujeres ni los vástagos reclamaron después ser parte de su linaje”.

Color.TonyBGarza


04/07/2026

El Centauro entre nosotros: Más allá de la historia, una presencia que persiste...

​"La historia de México está escrita en los libros, pero la memoria de Pancho Villa se cuenta en los susurros de la gente. Más allá del general, del estratega y de la leyenda revolucionaria, existe una energía que se niega a quedar enterrada en el pasado.
​Hoy quiero compartir con ustedes algo más que fotos; quiero compartir una vivencia. Dicen que hay figuras que, por su intensidad, no se van del todo, y la anécdota que contó Paco Ignacio Taibo II sobre una señora y un libro que 'el mismísimo General le entregó', me hizo confirmar que Villa no solo habita en los archivos, sino en la memoria viva de nuestra tierra.
​Como aprendiz constante de la historia y buscador de esas energías que a veces escapan a la razón, me complace presentarles este recorrido por la vida y el eco del Centauro del Norte. Acompáñenme a ver a nuestro general Villa a través de la lente del tiempo, tanto en la profundidad del blanco y negro como en la calidez de los colores que hoy le devuelven la vida."

1- La figura del General Francisco Villa trascendió por completo las páginas de la historia militar para convertirse en un poderoso mito viviente y, eventualmente, en una entidad espiritual de culto popular. En la imagen se aprecia claramente una estatuilla devocional de Villa, vestido con su icónica indumentaria revolucionaria, sombrero y cananas, compartiendo espacio en altares populares junto a figuras del catolicismo tradicional o del espiritismo.
​Este fenómeno combina la veneración al héroe popular con las prácticas del espiritismo cruzado, el fidencismo y el misticismo del norte de México.

​El Centauro del Norte en el Espiritismo...

​Dentro de las corrientes espirituales de México, Pancho Villa es considerado un "espíritu de luz" de gran fuerza, integrado comúnmente en la llamada Línea de los Inmortales o Corte Revolucionaria (junto a figuras como Emiliano Zapata o Felipe Ángeles).

​Las "Materias" o Mediums:
En los centros espiritistas del norte del país y de la frontera, se cree que el espíritu de Villa desciende y "vierte" su energía en canales humanos, conocidos como materias o cajitas.

​El carácter de la entidad:
Quienes aseguran canalizarlo describen su presencia espiritual como imponente, de voz gruesa y temperamento firme, pero profundamente protector y compasivo con los desamparados, los enfermos y la gente de trabajo.

​Los Milagros:
Sanación y Limpias Spirituales

​A diferencia de su faceta histórica implacable, en el plano místico el General es buscado principalmente como un sanador y protector:

​Curaciones:
Se le atribuye la facultad de guiar las manos de los curanderos para aliviar dolores físicos, enfermedades complejas o afecciones que la medicina tradicional no logra explicar.

​Limpias energéticas:
Debido a su fuerte carácter y a la energía de combate que representaba en vida, sus devotos le rezan para cortar envidias, retirar "trabajos" de brujería, proteger negocios de la quiebra y alejar malas vibras.

​Protección al migrante:
En las zonas fronterizas, es muy común que las personas que intentan cruzar hacia Estados Unidos encomienden su camino a Pancho Villa para que los vuelva "invisibles" ante los peligros del desierto y las autoridades.

​El Culto Popular:
Veladoras, Tequila y Tabaco...

​La devoción a Villa no está reconocida por la Iglesia Católica, pero sigue una liturgia popular muy arraigada:
​Las Veladoras: Se le encienden veladoras de colores (la blanca para salud y paz, la verde para la justicia o el camino, y la roja para la fuerza y protección).

​Las Ofrendas:
Al igual que a otros santos populares, en sus altares no faltan los gustos que tuvo en vida: se le ofrendan caballitos de tequila o mezcal, ci****os (que a veces los mediums fuman durante las consultas para limpiar el aura del paciente) y música de corridos.

​Apariciones en el camino:
Existen numerosos relatos orales en Chihuahua, Durango y Coahuila de viajeros o campesinos que aseguran haber visto a un hombre a caballo con los rasgos del General en caminos solitarios, el cual les ofrece ayuda, les indica una ruta segura o desaparece misteriosamente tras darles un consejo.
​Este sincretismo demuestra cómo el pueblo mexicano eleva a sus defensores históricos a un estatus místico, buscando en el más allá la justicia, la protección y el alivio que los sectores marginados tanto anhelan.




Photos from Historia y Color's post 30/06/2026

La Historia de la Mueblería La Malinche: El Legado de la Silla Regia... (1895 - 1901).

​Todo comenzó a finales del siglo XIX. Don Cristóbal Treviño era un próspero comerciante con un local de distribución de muebles en la calle 15 de Mayo #83 en el centro de Monterrey. Para abastecer su negocio, hizo una sinergia perfecta con Don Manuel Reyes, un carpintero de una manufactura impecable y una visión superior que tenía su taller desde 1895. Al notar la tremenda calidad de las sillas y mecedoras que Reyes fabricaba, decidieron que era momento de dar el gran salto.

​La fundación e industrialización (1909).

​El 7 de julio de 1909, ambos personajes formalizaron la Compañía Manufacturera de Muebles La Malinche, S.A. con un capital inicial de cien mil pesos. Para instalar su gran planta, eligieron lo que en aquel entonces eran los límites desolados de la ciudad, en el cuadrante de las calles Isaac Garza, Jerónimo Treviño, América y Martín de Zavala (cerca del panteón y una acequia). Pronto, todo ese barrio se inundó de ese inolvidable olor a aserrín, madera y trementina.
​A diferencia de los talleres tradicionales, La Malinche nació con la mentalidad de la Revolución Industrial regia. Trajeron maquinaria con tecnología de punta y adoptaron la técnica austrohúngara de Michael Thonet para curvar la madera utilizando v***r a alta presión. Principalmente utilizaban olmo americano, aunque también trabajaban el cedro, encino y caoba. ¡En sus años de mayor esplendor llegaron a producir la increíble cantidad de 1,200 sillas diarias!

​El Reconocimiento Mundial y la Época de Oro (1920 - 1960).

​La fama de la durabilidad de sus muebles corrió como pólvora. Por ejemplo, en 1920 fabricaron el famoso Modelo No. 10 especialmente para el bar El Indio Azteca (el más antiguo de Monterrey), y muchas de esas sillas originales siguieron dando batalla décadas después.
​El punto más alto de su orgullo internacional llegó en 1929, cuando ganaron la Medalla de Oro en la Exposición Iberoamericana de Sevilla, España, consolidando la calidad regiomontana ante los ojos del mundo.
​Durante las décadas de los 40 a los 60, La Malinche no solo hacía muebles tradicionales o de estilo Windsor y Art Déco, sino que adoptó de manera brillante las corrientes del diseño modernista y nórdico. Políticos, artistas y los hoteles más lujosos de México (como el Camino Real de Polanco, en una célebre colaboración con la firma internacional Knoll) amueblaban sus espacios con piezas de la marca. Eran el sinónimo del lujo duradero.

​Las complicaciones y el cierre (Años 70).

​Lamentablemente, los años 70 trajeron vientos difíciles. La empresa adquirió otra afamada fábrica llamada El Áncora, pero un devastador incendio en sus instalaciones, sumado a severos conflictos sindicales y problemas financieros comunes en la época, asestaron un golpe crítico a la compañía, forzando el cierre de la producción masiva en su mítica planta del centro de Monterrey.

​El Resurgimiento y el valor actual (2015 - Presente).

​Afortunadamente, la historia no terminó ahí. En 2015, inversionistas privados rescataron el valioso legado y la marca de La Malinche. Modelos icónicos de la fábrica (como el No. 350 y el No. 2100) han sido incluidos en exposiciones de recintos tan importantes como el Museo Franz Mayer de la Ciudad de México bajo la temática de "Silla Mexicana: Diseño e Identidad".
​Hoy en día, poseer una silla o mecedora original de La Malinche de mediados de siglo es tener un tesoro de colección. En las galerías de arte y diseño se cotizan alto, no solo por su valor histórico, sino porque después de 70 u 80 años... ¡siguen tan firmes como el primer día!
​Ahí está la epopeya de la mueblería que, muy probablemente, fabricó las sillas que salían volando en la foto de la Calzada Madero del archivo.






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