22/09/2025
“Al que cree, todo le es posible” (Marcos 9:23)
Jesús respondió al padre del muchacho endemoniado con una verdad poderosa: el problema no estaba en la falta de poder de Cristo, sino en la incredulidad humana.
1. El énfasis está en la fe, no en el poder humano.
Jesús no dijo: “si puedes hacer algo”, sino: “si puedes creer”. El poder ya está en Cristo; lo que se requiere es confianza en Él.
2. La fe abre la puerta a lo imposible.
La frase “todo es posible” no significa que el creyente pueda manipular a Dios, sino que no hay límite para lo que Dios puede hacer en respuesta a una fe genuina. La fe no es un esfuerzo mental, es depositar plena confianza en el carácter, voluntad y poder de Dios.
3. La fe siempre depende de Dios.
No es la fe la que obra milagros por sí misma, sino el Dios en quien confiamos. La fe es el canal por el cual fluye el poder divino. Por eso, un poco de fe en el Dios correcto es más valiosa que mucha fe en lo equivocado.
4. La incredulidad limita la experiencia del poder de Dios.
Jesús señala que no es Él quien carece de poder, sino el hombre quien necesita creer. La incredulidad cierra la puerta; la fe la abre de par en par.
5. Aplicación para nosotros.
Este pasaje nos reta a examinar: ¿dónde hemos dudado del poder de Dios? El llamado de Jesús es a trasladar nuestra mirada de lo imposible humano a lo posible divino.
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📖 Lección clave: La fe no es confianza en la fe misma, sino en Cristo. Él tiene todo el poder; nuestra parte es creerle.
🙌 Recordatorio para tu día: ¡Cuando crees, Dios abre horizontes que parecían cerrados!