13/09/2026
Algo se nos está perdiendo en el camino.
Tenemos alumnos de preparatoria que leen, pero no comprenden. Que no saben la dirección de su casa ni el teléfono de su mamá. Que escriben en “bullets”: frases sueltas, ideas cortadas, respuestas de tres palabras… y les cuesta hilar un pensamiento completo y ponerlo por escrito.
Y no. No estamos hablando solamente de escuelas públicas o de contextos con menos recursos.
Lo vemos también en colegios privados, bilingües, con tecnología, plataformas, tablets y todas las herramientas disponibles.
Quizá mientras corríamos por modernizar la educación, dimos por hecho que ciertas habilidades básicas vendrían solas.
Pero no vienen solas.
Leer y comprender. Escribir a mano. Hacer oraciones completas. Recordar información importante. Comparar. Preguntar. Analizar el contexto. Argumentar. Discernir.
No se trata de pelear contra la tecnología. Se trata de entender que ninguna herramienta puede sustituir una habilidad que nunca se desarrolló.
Hay que volver a los libros, a la libreta, a las preguntas abiertas, a corregir una oración hasta que esté bien escrita, a pedirles que expliquen por qué, a exigirles un poquito más.
Porque antes de pedirles cosas extraordinarias, tenemos que asegurarnos de que dominen las esenciales.
Volver a lo básico no es retroceder.
Es recuperar el piso desde el cual podemos volver a avanzar.
Editorial EKS
La educación también es futuro.