19/11/2015
Tratamiento psicológico asistido con perros.
En días pasados tuvimos la oportunidad de asistir al taller de “Terapia Psicólógica asistida con perros” Impartido por la Dra. Mar Pérez Cosar (Dra. en Instrucción Canina y Terapia Asistida), originaria de Valencia, España.
En el taller se expuso como los perros pueden ser adaptados las necesidades humanas cumpliendo funciones de acompañamiento y soporte a tratamientos médicos o psicológicos.
En el tratamiento para el abuso de sustancias (dr**as), los perros pueden ser un soporte al llamarle la atención –o impedir- a la persona al momento en que ésta se dispone a consumir, también avisa a un familiar acerca del consumo o riesgo de consumo en el que se encuentra la persona en tratamiento.
En el área médica, la ciencia ha comprobado que los perros pueden detectar el cáncer al olfatear sustancias (enzimas de las células madre del cáncer) comunes en todos los cánceres. También son útiles al momento de controlar la diabetes, sobretodo en niños; ellos perciben con su olfato -100 veces más sensible que el olfato humano- el disparo de adrenalina y avisan a los padres de estos pacientes facilitando que el niño o adolescente con diabetes pueda tener un tratamiento médico oportuno.
En los asilos los perros también cumplen una función terapéutica, pues cuando los ancianos tienen bajo su cuidado a un can adiestrado esto les genera una obligación y responsabilidad que los hace sentir útiles mientras lo cuidan: alimentarlo, bañarlo, cuidarlo, sacarlo a caminar en la calle; esta última responsabilidad de sacar a pasear al perro trae el beneficio de que ellos también se ejerciten y que se mantengan en contacto con la sociedad: es frecuente que las personas se paren a ver el perro y también a saludar a quien lo lleva dándole atención a los ancianos y por lo tanto favoreciendo su autoestima.
De forma similar al punto anterior, las personas con demencia también pueden beneficiarse de la compañía de un perro del que son responsables (o más o menos responsables), se ha comprobado que pacientes con demencia que se encuentra con el soporte terapéutico de un perro han logrado mantener sus capacidades cognitivas, sociales y motoras por más tiempo que aquellos quienes no tienen este soporte.
Las mujeres que han sufrido violencia y presentan un trauma extremo, también pueden beneficiarse de tener un perro adiestrado en autodefensa (previo proceso riguroso de evaluación a la mujer), esto las hace sentir más seguras disminuyendo sus niveles de miedo, ansiedad y proporcionando una distracción a los flashbacks, de esta manera se facilita que puedan cumplir con sus actividades cotidianas.
En los juicios orales donde los niños tienen que declarar es muy frecuente que el niño viva mucho estrés y esto termine por desconcentrarlo haciendo que sus declaraciones sean confusas y/o haciendo muy difícil y estresante su experiencia en este proceso. El perro entonces cumple la función de dar un escape a ese estrés que siente el niño: previamente se promueve que el niño establezca un vínculo afectivo con el perro, después se le dice que en el juicio verá a su amigo can; de esta manera el perro cumple la función de quitar el foco de atención del juicio y ponerlo en la expectativa de ver a su amigo canino al momento del juicio, durante todo el juicio el perro acompaña al niño distrayendo su atención y facilitando que se mantenga relajado.
Los niños con TDAH también se benefician del soporte de un perro adiestrado, que hace la función de llamarle la atención cada vez que se levanta de su asiento, facilitando que el niño pueda cumplir en tiempo y forma con sus tareas escolares.
En algunas cárceles también ha quedado de manifiesto la utilidad de los perros para la “rehabilitación” de los presos; los presos trabajan con perros que han sido maltratados para rehabilitarlos con el fin de que puedan ser perros educados. En otras ocasiones se les asignan perros que deben entrenar con el fin de que sean guías para personas ciegas o con alguna discapacidad. Esto les genera no solo un oficio mientras están en las cárceles, sino que también les da un sentido pro social a su vida. El objetivo final es la reinserción social exitosa de los presos.
Diversos estudios han encontrado que los niños que son criados con mascotas obtienen ciertos beneficios, entre ellos: tienden a padecer menos obesidad y colesterol, tienden a sufrir de menos alergias, padecen menos depresión, son más responsables (por la obligación que les genera la mascota a la hora de cuidarla), son más sensibles, más humanos y más sociables.
En la consulta general, ocurre que algunas personas no se pueden “abrir” porque no se han sentido comprendidos ni queridos… ¡con un perro sí se abren!