04/08/2026
Educar en valores y educar para la vida
Reflexiones sobre el examen de ingreso UNAM 2026
Miguel Rodríguez López
En Julio, la UNAM, programó el examen de ingreso para licenciatura, hacerlo en línea, a jóvenes de 18 años, 120 preguntas, en fechas escalonadas, en un periodo de tres semanas, con el apoyo de una aplicación que vigilaría a los estudiantes por video-cámara, y sonido.
Los resultados mostraron un desfase con relación a los parámetros de los exámenes de años anteriores, presencial escrito. El puntaje mínimo de admisión subió. Si antes se admitía a siete, con los resultados se admitía a treinta. Si antes sólo 5% sacaba 100, ahora los hicieron 30%. En algunos datos la distribución de mostraba graficas con “dos jorobas”, es decir dos curvas de distribuciones diferentes; una similar al examen presencial promedio, y otra en el segmento de los puntajes altos, desfasada con los datos de los años anteriores.
Previo al examen se tenía información a través de los medios, de fuentes que ofrecían medios deshonestos para pasar el examen como: suplantar al alumno, engañar a la aplicación, venta de respuestas, ayuda en línea en tiempo real, captura y publicación de las preguntas del examen, venta de preguntas resueltas. Se tiene registro en plataformas Tik-tok, telegram, y otras de cuentas enfocadas en este fin.
Después del examen en los medios sociales, algunas personas hicieron publicaciones en las que declaraban que habían hecho trampa, resolviendo el examen utilizando en su teléfono aplicaciones de inteligencia artificial, o que habían pagado por las respuestas o que simplemente habían hecho trampa, y que, sin embargo, no habían reprobado ni habían sido detectados. Se calcula que entre 40-50% de los aspirantes hicieron trampa.
Estas publicaciones generaron cuestionamiento público sobre la validez del examen. Pero no se señala la mala participación de los medios. Estamos usando mal la libertad de expresión. Se preguntan quién es el responsable, pero nadie declara que es responsabilidad del joven aspirante. Adicionalmente muchos críticos utilizaron esta situación para fines políticos, y tergiversaron la información de esta situación.
Son muchos los aspectos negativos que revisar, pero se señalan tres temas que pueden ser positivos:
Que bien que pasó esto, para que nos diéramos cuenta, lo comentara la sociedad. Evitar así normalizáramos la situación.
Bien que la UNAM intentó innovar, es bueno que se haya intentado.
Bien que se trata de corregir: Se convocó, a un examen de control, presencial, previsto en la convocaría del examen, a los aspirantes que hayan obtenido una calificación superior al menor puntaje de selección, de los exámenes 2021-26. Pidiendo disculpas a los jóvenes que no hicieron trampa y que tendrán que presentar el examen de control.
En este texto se trata de darle un enfoque educativo a este tema.
La premisa es que un porcentaje importante de jóvenes postulantes hicieron trampa.
Algunas conjeturas se pueden hacer son:
Hacer trampa es una actitud común de los jóvenes. Condenan la deshonestidad, pero cuando tienen la necesidad y la oportunidad, hacen trampa.
Los jóvenes actuaron así por un deseo de satisfacción o éxito inmediato y sin esfuerzo.
Es un efecto de la “generación Z”, jóvenes nativos digitales, viven vida centrada en los medios, que van a conseguir todo a través de los medios, sin efectos ni consecuencias reales.
En la población mexicana la proporción de tramposos es similar.
Esta es también la forma de actuar característica de los mexicanos, jóvenes y adultos en todas las áreas de la vida.
Si se resuelve la situación y se logra dejar a la mayoría conforme, no dejarlo pasar en el tiempo, que no lo olvidemos. Proponer y actuar. ¡Es mucho lo que se necesita hacer para cambiar esta situación!
Los dos grupos que protestan y las dos curvas de distribución son expresiones de dos culturas:
El primer grupo es el de los tramposos, porque así los llaman los mismos jóvenes. Hacen trampa, lo niegan o lo presumen. Expresan comentarios como: “Fue la tecnología. ¡Nos vemos en Ciudad universitaria! hice trampa y no me arrepiento, es un trámite”. Ellos se perciben como audaces, con una visión del mundo superior, se sienten superiores a los conformes y piensas que estos son tontos, y que si los conformes resultan rechazados es porque son tontos, y es su culpa. Los tramposos piensan que no le roban a nadie su lugar. Pero se esconden entre los que no hicieron trampa, para evitar que les apliquen un nuevo examen presencial.
El segundo grupo es el de los conformes. Son los que aceptan las reglas del examen, la competencia leal, la honestidad. Creen valores morales y confinan en la institución.
¿Qué hicimos mal, profesores y padres, para que los jóvenes hagan trampa? ¿Qué estamos haciendo mal en la educación que, en lugar de personas honestas y competitivas, estamos observando lo contrario?
¿Qué estamos haciendo mal para que un joven al iniciar su mayoría de edad, su primera decisión como mexicano, sea hacer trampa?
¿Qué pasa a las jóvenes con algún tipo de dificultad o discapacidad en esta situación?
¿Es este la forma real de los mexicanos? ¿Es predictivo, así actuamos en el trabajo, en el noviazgo, en el matrimonio, con la familia?
¿Y los padres? Los medios no cuestionan a los padres.
Los tramposos: Cómo los educaron, o no educaron, a sus hijos. Aprueban que hagan trampa, Si fueron testigo de su mala acción ¿lo reprobaron o los consintieron? ¿Les ayudaron a hacer trapa? ¿Les dieron dinero?
En educación, se comenta si quieres educar a un niño, primero es necesario educar a sus padres.
Los conformes: Educar a tu hijo en valores, a no hacer trampa, es dejarlo a merced de los tramposos, y limitar su capacidad de ganar en la vida.
Son muchas las preguntas-reclamos que se manifiestan en este texto, y señalar los problemas no es inteligente ni agradable. En este textos se propone una forma de solución, una modesta idea: educar en valores y educar para la vida:
Los estudiantes de cierta universidad privada, se lamentaban de la educación en valores que les dieron sus padres y en la escuela. Se quejaban que en la vida real, laboral sufrían mucho, porque la gente común no actúa con valores, les mentían, los traicionaban. No podían seguir actuando de esa manera, renegaban y decían que la educación que les dieron sus padres los había hecho sufrir y les generaba muchos problemas. Entonces, les preguntaba: “¿está mal la educación que te dieron tus padres? – No. Está bien la educación con valores, pero también me hubiera gustado que me educaran para la vida como es en realidad en la sociedad.” Educar en valores y educar para la vida con recomendaciones.
No siempre es incompatible, las propuestas de los valores y las recomendaciones para la vida, no es hipocresía. No es proponer dos morales, sino tener una moral activa. Hay recomendaciones que son compatibles con los valores, y que no son contrarias. Por ejemplo: “En la vida real no existe la justicia, hacer la justicia defendiéndote del abuso más fuerte, y acordando con el débil. Si alguien hace trampa; háblale, explica que está haciendo mal, aunque no puedas hacer nada. No te quedes callado. Ser ambicioso en la vida. Saber entender y saber tratar a las personas. En la vida es necesario ser competitivo y agresivo, de otra manera otro va a tomar lo que tú te mereces”. Deseo que se haya logrado trasmitir la idea. No digo más para no entrar en polémica por recomendaciones particulares.
Deseo que estas reflexiones nos ayuden a ser mejores mexicanos y mejores padres.