29/05/2017
Hace dos años, publicaba mis primeras reflexiones en Deportivamx, era el embrión de lo que hoy es Yo soy el de pants
Muy contento y orgulloso de hacer este camino juntos.
¿Qué enseñamos los educadores físicos?
Trascendentalmente, la educación física, busca o debería buscar que nuestros alumnos sean capaces de resolver cualquier acción motriz en edad adulta. ¿O es más pertinente que aprendan a jugar en edad adulta? ¿O la quimera de que todos sean saludables? ¿O que sean deportistas de élite? Si la educación básica en otras materias busca que nuestros alumnos, futuros ciudadanos, sepan leer, escribir, sumar y restar,…¿por qué no tener como finalidad que sean competentes motrizmente?
La respuesta a esta pregunta no ha creado mucho consenso entre mi alumnado –principalmente educadores físicos ejercientes-. Pero a mi perecer, nos deberíamos hacer algunas preguntas:
¿Enseñamos motricidad? Es decir, ¿enseñamos a nuestros alumnos a realizar la flexión extensión del brazo para botar?
¿Entrenamos las capacidades físicas?
¿Enseñamos a realizar un juego? Es decir, ¿trabajamos la estrategia y la táctica?
Es evidente que trabajamos todos estos aspectos, pero –y como dice Jordi Riera (1989), nos deberíamos preguntar qué es lo que aprenden y cómo aprenden nuestros alumnos. Y no es nada más que a realizar movimientos en relación a diferentes elementos (medio, instrumentos, Mobil, adversarios…); es decir, a establecer relaciones estables con nuestro entorno. Así es cuando realmente podemos decir que se ha producido un aprendizaje deportivo.
Muchas veces lo profesionales trabajamos en esa dirección, y correctamente, pero, en la mayoría de casos cuando nos preguntan no sabemos qué contestar, cuando nos sentamos a planificar dudamos como orientar nuestro acto docente. Y es que nos falta base científica para dar respuesta a estas dudas, nosotros no seguimos un libro dictado por las administraciones educativas, nosotros trabajamos con el mejor material, nuestros alumnos!
Así, tomando argumentos científicos, haciéndonos preguntas, iremos avanzando en nuestro acto docente. Y en otras entregas, reflexionaremos de cómo a través de la Praxiología Motriz, justificamos cada uno de nuestros “juegos de recreo”.