03/05/2026
9. Problemas de la investigación jurídica. (Tercera Parte).
La primera de ellas, es encontrar en el jurista facultades de científico; por ende, como bien diría Norberto Bobbio, “el complejo de inferioridad que tiene el jurista frente a los demás científicos”; a este problema, sumamos otro, que es la falta de aportaciones jurídicas de gran trascendencia en la historia de la humanidad, pues las mismas no tienen el mismo impacto, como las aportaciones realizadas por la Física, la Química, la Biología, la Psicología.
En el primer supuesto, saber si el jurista puede ser un científico, encontramos algunas notorias diferencias, que bien podrían indignar el razonamiento de cualquier científico, al tratar de insinuar de que un jurista, puede llegar a ser científico.
En científico es una persona que ante todo busca la verdad objetiva, en cambio, el jurista sólo halla verdades subjetivas; es decir, pongamos un ejemplo, mientras que el científico busca la verdad ante “todos” de que el color blanco es realmente blanco, resulta que el jurista, hallará la verdad subjetiva de que ese color blanco, puede ser negro, gris, verde, azul, o dependiendo del color de la persona que represente; es decir, el científico busca ante todo la verdad, mientras que el jurista buscará la verdad que más le convenga.
En ese tenor, un científico utiliza una metodología para poder llegar a la verdad, a diferencia del jurista, que primero halla “su verdad”, para luego entonces justificarla a través del método argumentativo.
La falta de prestigio y reconocimiento de la investigación jurídica, hace también que el Derecho, no sólo llegue a estar por debajo de las denominadas ciencias naturales, sino también de las ciencias denominadas sociales, inclusive, la investigación en Sociología, Política, o Economía, llegue a tener mayor reconocimiento en el campo de la investigación, que el realizado por el Derecho.
Hablar sobre si el Derecho es una ciencia, es uno de los temas más incómodos que puede existir dentro de la investigación jurídica. Al menos el filósofo de la Ciencia Mario Bunge ni siquiera considera al Derecho como una ciencia, sino que la visualiza como una simple herramienta de las ciencias factuales sociales, (Sociología, Economía, Política), llamándole simplemente técnica social.