21/09/2026
475 años de universidad en México: una historia que sigue escribiéndose.
Este 21 de septiembre conmemoramos 475 años de tradición universitaria en México. En otras palabras, el día de la Universidad.
En 1551 se ordenó establecer la Universidad de México, tomando como referente directo a la Universidad de Salamanca . No es una relación simbólica: Salamanca forma parte de la genealogía institucional de la universidad mexicana.
Desde entonces, nuestra historia universitaria ha atravesado profundas transformaciones. Hubo cierres, reorganizaciones y nuevas fundaciones. En 1910 nació la UNAM Universidad Nacional Autónoma de México; en 1929 la autonomía marcó otro momento decisivo y, durante el siglo XX, el país pasó de contar con unas cuantas instituciones a construir un sistema de educación superior cada vez más amplio y plural.
En ese proceso surgieron organizaciones que hoy forman parte importante de esta historia.
La ANUIES de la RM, creada en 1950, fortaleció la colaboración entre instituciones.
La FIMPES surgida en 1982, contribuyó a consolidar una cultura de calidad, autoevaluación, acreditación y responsabilidad entre las universidades particulares.
Y entre 1991 y 1993 nació Amiesic como espacio de encuentro y colaboración entre instituciones de educación superior de inspiración cristiana.
mantiene vigente una pregunta especialmente relevante para quienes participamos en universidades de identidad cristiana:
¿qué significa educar desde una inspiración cristiana en el México de hoy?
Significa preguntarnos por la dignidad de cada persona, por el diálogo entre fe, ciencia y cultura, por la relación entre conocimiento y ética, por el servicio y por el bien común.
La historia universitaria mexicana no pertenece a una sola institución ni a un único modelo. Está formada por universidades públicas y particulares, autónomas, tecnológicas, humanistas, seculares y de inspiración religiosa.
Esa diversidad puede ser una gran fortaleza cuando está acompañada de libertad académica, rigor, calidad, identidad y colaboración.
475 años después, han cambiado las disciplinas, las tecnologías y las formas de enseñar. Pero permanece una responsabilidad esencial:
crear comunidades donde el conocimiento se busque con rigor, se transmita con libertad y se ponga al servicio de la persona y de la sociedad.
Y quizá la pregunta que debemos seguir haciéndonos sea ésta:
¿para qué necesita México a sus universidades?
La respuesta que demos hoy será parte de la historia que recibirán las siguientes generaciones.