05/07/2026
Ciudad de México, 5 de julio de 2026
A todas y todos los Fisioterapeutas de México y a todos nuestros alumnos.
Hoy, en el Día Nacional de la Fisioterapia en México, quiero detenerme y agradecerles desde lo más profundo. Porque su profesión no solo trata músculos, articulaciones o lesiones: trata personas completas, con miedos, con dolor, con historias que a veces cargamos en silencio.
Gracias por elegir una vocación que exige ciencia, pero también una paciencia infinita. Ustedes estudian anatomía, biomecánica, neurología y técnicas como el ultrasonido terapéutico o el vendaje kinesiológico que hemos comentado antes. Pero lo que realmente cura es la forma en que miran al paciente. Esa mirada que dice “te veo, te creo, vamos a salir de esta juntos”.
Gracias por cada vez que explicaron con palabras sencillas por qué duele la hiperlordosis, por qué el calor del ultrasonido continuo ayuda en una contractura crónica, o por qué el vendaje en abanico sin tensión es mejor para drenar un edema postquirúrgico. Gracias por desmitificar el cuerpo y devolvernos el control sobre él.
Gracias por las manos que evalúan, que movilizan, que colocan electrodos, que aplican frío o calor, que enseñan a respirar cuando el dolor central de la fibromialgia aprieta. Sus manos son herramientas de precisión, pero también son consuelo. Hay días en que un ajuste en la postura o cinco minutos de liberación miofascial valen más que cualquier pastilla.
Gracias por celebrar los avances que para otros son invisibles: un grado más de flexión en esa rodilla operada, poder caminar al baño sin ayuda, dormir una noche entera sin que la lumbar arda, volver a cargar al nieto. Ustedes entienden que la rehabilitación no se mide solo en escalas de dolor, sino en vidas recuperadas.
Gracias por el trabajo que a veces nuestros pacientes no ven: las planeaciones de sesión, las actualizaciones constantes, los cursos de fin de semana, las notas clínicas a deshoras. Por sostener la esperanza cuando el paciente llega derrotado por el sistema de salud, por el tramadol que ya no está, por los diagnósticos que tardan años.
Gracias por ser puente entre el médico y el paciente. Por traducir la receta en movimiento, por decir “esto va a doler un poco, pero es por tu bien” y cumplirlo. Por enseñarnos que el cuerpo tiene memoria, pero también tiene capacidad de reaprender.
Hoy México celebra su día, pero quienes hemos pasado por sus camillas lo celebramos cada vez que nos devuelven autonomía. En un país donde el dolor crónico, las lesiones laborales y el envejecimiento de la población son retos enormes, ustedes son primera línea. Son salud pública, son prevención, son dignidad.
Que nunca les falte el reconocimiento que merecen, condiciones laborales justas, ni pacientes que confíen en ustedes. Que sigan formándose, investigando y alzando la voz por una fisioterapia basada en evidencia y en humanidad.
Con admiración, respeto y gratitud infinita.
Atentamente:
Mtra. Marla Hernández
Coordinadora Académica