Montessori es uno de los mejores métodos educativos en el mundo, desarrollado hace más de 100 años por la Doctora María Montessori. Es la pedagogía de la responsabilidad y la autoformación, que permite que nuestros niños vivan la vida con felicidad y armonía, objetivo primordial del ser humano. Hoy, no se piensa en la felicidad sino en el éxito, en la competencia con los demás, en trofeos o calificaciones, que sea un buen niño, obediente, un sin fin de condicionamientos, ó simplemente hay tantas actividades que saturan el día del niño, desviando los intereses propios de cada etapa, perdiendo la conexión con el ser y volcándolos hacia el quehacer en mecanicidad. Dentro de un ambiente Montessori, las actividades son automotivadas por el material científico que se encuentra distribuido por áreas, donde la libertad (con límite), mantienen el orden y favorecen la autoregulación. Los materiales Montessori tienen control de error para ayudar a la autocorrección y el aprendizaje con los cinco sentidos, mediante experiencias manipulativas, los niños aprenden incluso los conceptos más abstractos, iniciando con tareas que a simple vista parecieran muy simples pero que contribuyen a que perfeccionen los pasos de una tarea más compleja. Esto permite que el niño adquiera confianza y seguridad en sí mismo, a través de las actividades diseñadas de una manera ordenada, que contienen todo lo necesario para que el niño aprenda, se desarrolle integralmente y crezca en armonía. Así, a través del ejercicio repetido, el niño pasa de la vivencia a la experiencia y unido a la libertad de tiempo, alcanza grandes procesos de concentración, atención al detalle y refinamiento esquicito de los sentidos pero sobre todo, a amar lo que hacen.