24/08/2026
Cada reforma curricular pareciera sostener una ilusión: que basta modificar un acuerdo, reorganizar los programas de estudio, distribuir nuevos formatos, impartir algunos cursos y conferencias para transformar la enseñanza. Se publica la norma, se presentan las nuevas categorías y se espera que el cambio llegue hasta los salones de clase como por arte de magia.
Ninguna arquitectura curricular, por coherente que parezca, se implementa por sí sola.