13/02/2015
XX
Por pérfidos caminos yo seguía, y andaba dolorosamente incierto.
Mas tu querida mano era mi guía.
Y vi en el horizonte la lejana
esperanza brillar con luz de aurora; para mí tu mirar fue la mañana.
Mi paso solitario iba sonando, pero vino a alentar al caminante tu voz, que dijo: "¡Sigue caminando!"
Mi temeroso corazón sombrío lloraba, solo, por la senda oscura; y tu amor, vencedor, buscando el mío,
nos ha unido a los dos en la ventura.
Verlaine