24/01/2026
Los invitamos a nuestro primer taller del año. Ojalá nos acompañen!!
Somos un grupo de profesionistas especializados, enfocados al desarrollo personal y profesional de
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26/12/2025
EL DAÑO PROGRESIVO DE VIVIR APURADO TODO EL DÍA SOBRE TU SISTEMA NERVIOSO
Vivir apurado de forma constante expone al sistema nervioso a un estado de activación continua para el que no está diseñado. El cerebro interpreta la urgencia permanente, la multitarea y la presión diaria como señales de amenaza sostenida. Como resultado, los mecanismos de alerta se mantienen activos durante gran parte del día, incluso en ausencia de un peligro real, iniciando un proceso de desgaste progresivo y silencioso.
Este fenómeno ocurre por la activación repetida del sistema nervioso simpático, responsable de la respuesta de lucha o huida. Cada situación de prisa eleva la liberación de adrenalina y cortisol, hormonas que preparan al cuerpo para reaccionar. Cuando esta respuesta no se interrumpe con periodos reales de descanso, el sistema nervioso pierde su capacidad de autorregulación y permanece en un estado de alerta crónica.
A nivel cerebral, esta hiperactivación constante reduce la eficiencia de la corteza prefrontal, encargada de la concentración, la toma de decisiones y el control emocional. Al mismo tiempo, la amígdala se vuelve más reactiva, intensificando la sensación de urgencia, ansiedad e irritabilidad. Este desequilibrio obliga al cerebro a priorizar funciones básicas de supervivencia, sacrificando claridad mental, memoria y capacidad de planificación.
El cortisol elevado de forma prolongada también afecta la comunicación entre neuronas y favorece procesos de inflamación de bajo grado dentro del sistema nervioso. La transmisión de señales se vuelve menos eficiente, lo que se manifiesta como cansancio mental, dificultad para desconectarse y sensación constante de sobrecarga. Además, el sistema nervioso autónomo se desbalancea, reduciendo la actividad del sistema parasimpático, encargado de la reparación, la digestión y la recuperación.
La falta de pausas reales impacta directamente en el sueño profundo, una fase esencial para que el cerebro elimine toxinas y reorganice sus conexiones. Aunque la persona duerma, el cerebro no logra un descanso neurológico completo, acumulando daño día tras día. Con el tiempo, este desgaste favorece rigidez muscular, alteraciones digestivas, fatiga persistente y envejecimiento acelerado del sistema nervioso.
El daño no aparece de forma inmediata, sino por acumulación diaria. El sistema nervioso se adapta a la prisa constante hasta que pierde flexibilidad y capacidad de relajación. Recuperar el equilibrio requiere reintroducir señales de calma al cerebro mediante pausas conscientes, reducción de la sobreestimulación, movimiento regular y descanso adecuado. Cuando el ritmo baja, el sistema nervioso puede volver a funcionar de manera eficiente.
Fuente:
Neuroscience & Biobehavioral Reviewsb Psychoneuroendocrinology Journal of Neuroscience
25/12/2025
Gracias por la confianza
30/11/2025
El Secreto de la Longevidad: No es el Gimnasio, es tu Vida Diaria
Dan Buettner, el reconocido explorador de National Geographic y creador del concepto "Zonas Azules", desafía directamente la cultura del fitness moderno con una afirmación contundente: "La gente que más años vive no hace Crossfit o Pilates".
Tras dos décadas de investigación en los lugares del planeta donde la gente vive más y mejor –Cerdeña (Italia), Okinawa (Japón), Icaria (Grecia), Loma Linda (California) y la península de Nicoya (Costa Rica)–, Buettner ha descubierto un patrón inesperado. El secreto no reside en dietas milagrosas, suplementos costosos o rutinas de ejercicio exhaustivas, sino en integrar el movimiento en el tejido mismo de la vida cotidiana.
El Paradigma de las Zonas Azules: Movimiento Natural, No Ejercicio Programado
La gran paradoja que Buettner revela es que en estas comunidades excepcionalmente longevas, el "ejercicio" como lo concebimos no existe. No hay calendarios de entrenamiento, ni ropa deportiva de última generación, ni sesiones intensivas en el gimnasio.
¿Qué hacen entonces?
· Viven en entornos que los obligan a moverse: Sus hogares y comunidades están diseñados (involuntariamente) para la actividad. Caminan a diario para hacer recados, visitar amigos o ir al trabajo. Sus casas tienen escaleras; sus jardines y huertos requieren cuidado constante.
· El "ejercicio" es invisible: Actividades como moler granos, amasar pan, trabajar la tierra o realizar tareas domésticas sin electrodomésticos que ahorren esfuerzo constituyen un entrenamiento de baja intensidad constante.
· El movimiento es social y con propósito: Caminar no es para "quemar calorías", sino para llegar a un lugar. Trabajar en el huerto no es una "rutina", es la forma de llevar comida a la mesa. Esta integración de propósito y actividad elimina la necesidad de motivación forzada.
Buettner lo explica con una frase clave: "Lo que realmente sirve es transformar el contexto en el que vives para que cada decisión saludable ocurra casi sin pensarlo". En otras palabras, la longevidad no se busca en el gimnasio, se construye diseñando un estilo de vida que la fomente de forma automática.
El Problema del Modelo Occidental: La Compensación Ineficaz
Nuestra sociedad, por el contrario, se basa en la compensación. Pasamos 8-10 horas sentados, conscientes de que es poco saludable, e intentamos "rescatarnos" con una hora intensa de gimnasio. Según Buettner, este enfoque tiene dos fallos:
1. A menudo no se cumple: La motivación para ir al gimnasio después de un día agotador es frágil.
2. Es fisiológicamente inferior: Una hora de ejercicio, aunque beneficiosa, no puede deshacer por completo los efectos negativos de un día entero de sedentarismo. El cuerpo necesita movimiento frecuente y regular para mantener un metabolismo saludable y una correcta función circulatoria.
En las Zonas Azules, las personas se mueven de forma natural cada 20-30 minutos, sin ser conscientes de ello. Esta es la verdadera medicina preventiva.
Más allá del Movimiento: Un Enfoque Holístico
Buettner enfatiza que el movimiento natural es solo una pieza del puzle de la longevidad. Las Zonas Azules compilan otros principios fundamentales que actúan en sinergia:
· Alimentación Plant-based: Dietas ricas en vegetales, legumbres y granos enteros, con poca carne procesada.
· Propósito de Vida ("Ikigai" en Okinawa): Tener una razón para levantarse por la mañana.
· Gestión del Estrés: Rituales diarios para "desacelerar", como la siesta en Icaria o la oración en Loma Linda.
· Conexiones Sociales ("Moai" en Okinawa): Fuertes lazos familiares y de amistad que proporcionan apoyo y sentido de pertenencia.
Conclusión: Rediseñar la Vida, No la Rutina de Ejercicios
El mensaje final de Dan Buettner es esperanzador y transformador. No se trata de esforzarse más, sino de ser más inteligente con nuestro entorno y hábitos.
La longevidad no se encuentra en el último y más intenso programa de fitness, sino en recrear, dentro de lo posible, los principios de las Zonas Azules: mover nuestro cuerpo de forma natural a lo largo del día, alimentarnos con sentido, cultivar nuestras relaciones y encontrar nuestro propósito. El secreto no está en una sesión de entrenamiento, sino en cómo vivimos cada minuto de nuestro día.
Humberto del Pozo López
01/10/2025
El CINCCO recomienda:
01/10/2025
«Si entras ahora en nuestro salón de clases, verás una bolsa colgada junto a la puerta. Esa bolsa contiene todo lo que nuestra clase lleva a la escuela y que consideramos problemas o cosas malas en nuestras vidas. Las cosas que nos distraen, nos entristecen o nos enojan.
Algo que he encontrado en común en cada conversación con los estudiantes sobre lo que les molesta es que cada uno cree que él o ella es el único que tiene un problema, una vida difícil, un problema familiar, sea lo que sea.
Así que hoy todos escribimos de manera anónima en un papel lo que pesaba en nuestros corazones, lo arrugamos y lo arrojamos dentro. Los mezclé y los estudiantes tuvieron que coger uno y leerlo en voz alta. No podía creer algunas de las cosas con las que tienen que lidiar en casa, y tampoco sus compañeros. Hubo muchas lágrimas, muchos abrazos, muchos “no tenía idea de que tanta gente también tuviera cosas difíciles con las que lidiar”.
El mensaje del proyecto, como les expliqué, es que nunca sabes el peso que las personas están cargando. Es muy importante recordarlo cuando interactuamos con los demás. Quería que vieran que no estaban solos y que tenían toda una clase de personas que podían comprender y apoyarlos.
Nuestras historias ahora cuelgan junto a nuestra puerta como un recordatorio de la “bolsa” que otros pueden estar cargando consigo.»
Historia de Kristen McCulloch~
24/09/2025
Ojito
Posicionamiento de la Asociación Mexicana de Psiquiatría Infantil sobre el uso de paracetamol (acetaminofén) en el embarazo y su relación con el trastorno del espectro autista.
23/09/2025
Atentxs!!
23/09/2025
La ecpatía es una palabrita...
Que al principio, cuando la leí, pensé que estaba mal escrita.
Y no.
Es un concepto psicológico relativamente reciente que busca equilibrar una de las facultades más conocidas y valoradas de la vida humana: la empatía.
Mientras la empatía implica la capacidad de conectar con los sentimientos y emociones de los demás, poniéndose en su lugar, la ecpatía consiste en la habilidad de mantener una distancia emocional saludable frente a las emociones ajenas, evitando absorberlas en exceso o dejarse arrastrar por ellas.
Proviene del griego ek (fuera) y pathos (sentimiento, emoción); fue acuñado por el psiquiatra español José Luis González de Rivera para describir un proceso complementario al de la empatía, especialmente útil en contextos donde la sobrecarga emocional puede desgastar al individuo.
En esencia, la ecpatía es la capacidad de proteger la propia vida emocional sin dejar de comprender al otro, algo que resulta fundamental en profesiones de ayuda (médicos, psicólogos, enfermeros, cuidadores, trabajadores sociales) donde se requiere escuchar sufrimientos intensos sin quedar emocionalmente devastados.
Un ejemplo sencillo sería el de una persona empática que siente el dolor del otro casi como si fuera propio; una persona ecpática comprende y reconoce ese dolor, pero establece un límite interno que le impide apropiarse de él.
Esto no significa indiferencia ni frialdad, sino un ejercicio consciente de autodefensa emocional.
La ecpatía permite acompañar, cuidar y ayudar con mayor eficacia, pues quien practica ecpatía conserva la serenidad, mantiene claridad de juicio y evita caer en el desgaste por “contagio emocional”.
En psicología aplicada, la ecpatía se asocia con la inteligencia emocional madura, ya que requiere reconocer las emociones propias y ajenas, regularlas, y tomar decisiones desde un estado de equilibrio; también se relaciona con la resiliencia, ya que evita la saturación afectiva.
El exceso de empatía sin ecpatía puede generar fenómenos como la fatiga por compasión o el burnout emocional; en cambio, la ecpatía bien ejercida permite conservar la energía psíquica y ofrecer una ayuda más sólida y estable en el tiempo.
Podría decirse que la empatía abre la puerta hacia la comprensión del otro, y la ecpatía mantiene abiertas las ventanas de ventilación necesarias para no asfixiarse en ese intercambio emocional.
Ambas son indispensables y se equilibran mutuamente: la empatía humaniza la relación; la ecpatía la sostiene sin destruir al que ayuda.
¿ Fabuloso, verdad ?
22/09/2025
Súper interesante!!
: Psicopatología del Desarrollo: La interacción de la neurobiología y la crianza en la formación de los trastornos mentales
DIRIGIDO A: Profesionales de la salud y personal en formación: medicina, enfermería, psicología, trabajo social y especialistas en psiquiatría
ℹ http://bit.ly/4nH2cdZ
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